mirincon.co - Por Daniel Afanador

20 de mayo de 2018

Nevando en Bali

 

Aunque Bali en realidad sea una isla paradisíaca con playas y hoteles de lujo, la expresión 'Nevando en Bali' no se refiere a una tormenta de nieve o a un lugar muy frío, sino por el contrario a un lugar muy caliente, pero con mucha nieve, es decir cocaína. Y cuando hay mucha cocaína de por medio, un lugar puede pasar de frío a muy caliente en un parpadeo. Eso que lo digan los grandes capos del tráfico de drogas perseguidos por la DEA.

Muchos crecimos escuchando las historias de los grandes carteles colombianos y mexicanos, que enviaban toneladas de coca a los Estados Unidos, sin miedo de lo que la justicia de ese país les pudiera hacer. Colombia produjo muy buena literatura y series de televisión, como el Cartel de los Sapos, Escobar el Patrón del Mal, En la Boca del Lobo, entre muchas otras. Allí vimos a muchos protagonistas de esta historia ser presos, otros caer ante sus enemigos y algunos otros negociando con la DEA para pagar menos años de cárcel, delatar a sus colaboradores y lavar sus fortunas.

Estos carteles tenían miles de formas de meter drogas dentro de otro país, sin que las autoridades se dieran cuenta. Una de ellas eran las llamadas 'mulas': personas cargadas dentro de su cuerpo o su equipaje con un par de kilos de cocaína. Normalmente se trataba de personas sin trabajo en estado de desesperación, queriendo ganar unos pesos para alimentar a su familia, pero que al final acababan pagando un peor remedio que la enfermedad. Muchos eran capturados por las autoridades, queriendo salir del país o cuando llegaban a su destino final. Hay inclusive una serie de National Geogrpahic llamada Alerta Aeropuerto (vídeo abajo) en la que se muestra que esto es solo algo parte del día a día de las autoridades de inmigración.

12 de abril de 2018

Libre para elegir

Discutir sobre política en estos días no tiene ningún sentido. Nadie tiene la menor idea sobre ciencias políticas, historia o economía. Eventualmente acabaremos cayendo en una discusión que acabe llevando a algún extremo. Todo argumento pierde cualquier valor, y lo realmente importante acaba siendo tomar posiciones extremas. ¿Saben cómo llegó Donald Trump llegó a la presidencia de los Estados Unidos? Pueden leer cómo pasó en este post.

Leí hace poco un libro llamado Libre para Elegir, escrito por Milton Friedman, uno de los economistas más importantes del siglo XX, y uno de los mayores defensores del capitalismo y el libre mercado. En épocas en las que los memes y las noticias falsas son el pan de cada día cuando hablamos de política, encontrar mentes pensantes que no lo vean todo blanco o negro, con que podamos entender el mundo de una forma racional es lo que más le hace falta a un mundo en el que cada vez hay más información basura circulando por ahí.

Sobre lo planteado por Friedman, siempre he sido escéptico del libre mercado. Quienes hayan leído este blog desde sus inicios hace 10 años lo podrán confirmar. No por esto soy de izquierda, ni de centro ni de derecha. Es mucho más complejo que eso. Ya lo decía Freddy de Platzi (vídeo abajo) al querer desmitificar la izquierda y la derecha: es normal asumir posiciones liberales en algunos temas y conservadoras en otras. Se trata más bien de un espectro en el que uno es libre de pensar de cualquier forma alrededor de ciertos temas. El mundo no es blanco o negro. No está mal defender la educación pública y al mismo tiempo estar a favor con un tratado de libre comercio.



25 de febrero de 2018

Snapchat, un review honesto

Reconozcámoslo. El ecosistema de computación móvil no tiene mucho espacio para dónde crecer. Ya pasaron los tiempos de vacas gordas en los que Apple y Samsung facturaron billones de dólares vendiendo celulares de gama alta. Esto fue posible, nada más y nada menos, porque la gran mayoría de la población con alto poder adquisitivo en su momento no tenía un teléfono inteligente. Tenían lo que se conoce como un Feature Phone o un Blackberry en el mejor de los casos. 

Ahora que todos tenemos un teléfono inteligente de gama alta, y los procesadores, cámaras y memoria no se tienen que renovar a cada año, es fácil que un celular dure 4 años antes de tenerlo que cambiar. Yo tengo un OnePlus One que fue lanzado en 2014, y le pongo que aguanta al menos 1 año más de vida.

Para que todo esto fuera posible, bastó solo tener una gran billetera y un producto decente para acabar con la antigua generación de celulares. A Apple y a Samsung los siguieron otros fabricantes. El esfuerzo de todas las marcas del mercado fue el que al final hizo posible que hoy haya un computador muy potente en nuestros bolsillos.

10 de febrero de 2018

4 Años en Sao Paulo: lo que he aprendido

La idea de este post vino tras la lectura de 10 years in the Bay Area de Andrew Chen, post en el que Chen se refería a algunas lecciones que aprendió tras mudarse de Seattle a San Francisco en 2007, cuando el iPhone ni siquiera existía, y el modelo de negocio de Facebook estaba en duda.

Chen, quien trabaja para Uber Inc., escribe uno de los mejores blogs y Newsletters sobre lo que está pasando hoy en Silicon Valley, y es de los pocos blogs que he podido encontrar con un punto de vista tan personal, como los primeros blogs de hace más de una década.

El motivo por el que el ensayo de Chen me inspiró fue nada más porque en enero de 2018 cumplí 4 años viviendo en Sao Paulo. Cuando llegué a Brasil escribí un post con mis primeras impresiones, y cuando cumplí 3 años escribí otro post.

Además, en estos últimos años he escrito un par de posts menos personales sobre temas como el costo Brasil, la salida de Xiaomi del mercado brasilero o sobre el fenómeno de Nubank. Ha sido mucho lo que he podido aprender en estos últimos años, y siempre he procurado compartir mis aprendizajes con quienes leen este blog.

Dicho esto, este post no pretende repetir cosas que ya hayan sido dichas, sino explorar algunas de las cosas que a nivel personal aprendí desde que salí de Colombia, y que me han hecho crecer como persona.

21 de enero de 2018

Smartphones y redes sociales, la adicción que lo cambió todo

Quienes llevan más de un año leyendo este blog quizás se hayan dado cuenta de que la frecuencia de publicaciones bajó mucho en los últimos meses. Si entre julio y diciembre del año pasado escribí 9 posts, hubo épocas en las que llegué a escribir hasta 25 en el mismo período de tiempo. De esto hablé en el último Newsletter que mandé a mis lectores (¡sí, tengo un Newsletter**!). Y explicaba, entre otras cosas, que esto ha sido causa de cómo han cambiado nuestros hábitos de consumo informativo en los últimos años.

**Pueden saber más sobre el Newsletter, dejando su correo en la columna izquierda del blog (visible solo desde el escritorio) o escribiéndome un mensaje.

Piensen que, en la última década, la forma en que consumimos información cambió tanto, como en la segunda mitad del siglo XX, cuando vimos la transición de la televisión en blanco y negro a la televisión a color, y posteriormente a la televisión por cable. Eso pasó en un lapso de casi 50 años. Y el proceso que yo describía era tan intenso, pero se dio en no más de 10.


¿Alguien se acuerda de Google Reader?


Google Reader era una herramienta informativa tan poderosa como Twitter, y que les servía a millones de blogs para llegar a sus lectores. Google Reader tenía una interfaz muy parecida a la de Gmail. Así como cuando llega un nuevo correo electrónico nos aparece una nueva línea marcada en negrilla con los datos del remitente, el asunto y la fecha; similar era el comportamiento de Google Reader, que iba ordenando cronológicamente las entradas de todos los blogs que siguiéramos. Todo con una interfaz rápida y fácil de usar.

En 2013, Google apagó Reader (en su momento escribí al respecto). Al ser gratuito, financieramente era un producto insostenible. A pesar de que nunca intentaron ganar dinero, podrían haberlo hecho con un costo simbólico a cada descarga, o incluso con una mensualidad tipo Netflix o Amazon Prime. Y listo. Ya tenían una base de millones de usuarios para hacer la prueba de si efectivamente era viable o no.

Creo que la muerte de Google Reader marcó un antes y un después para los blogs y el consumo informativo por Internet. Así lo veo yo como autor y como lector. Si bien el RSS, la tecnología detrás de Google Reader, continuó existiendo en Feedly e Instant Articles de Facebook, así como en otros productos similares, lo cierto es que todo esto se dio en un momento en que Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y Snapchat se peleaban a muerte por la atención de todos los usuarios conectados a Internet.

Todo esto, sin embargo, no se dio como un proceso aislado. Veníamos del surgimiento  de otras plataformas de entretenimento como Netflix y Spotify, lo cual fue posible gracias a la popularidad de la fibra óptica, el 4G y la rápida evolución de la computación móvil con Android y el iPhone.

Fueron muchos acontecimientos conectados, sucediendo de forma simultánea, los que fueron interactuando en la última década. Las personas empezaron a adquirir smartphones porque los necesitaban para estar en contacto con el resto del mundo, y poco a poco fue apareciendo todo un ecosistema de aplicaciones altamente adictivas que se alimentaba de las altas velocidades de conexión a Internet.

El resultado final sería que acabáramos cambiando el televisor y el computador de escritorio por el celular, como el principal centro de multimedia, la nueva fuente por la cual nos enteramos de todo lo que pasa en el mundo.

16 de diciembre de 2017

Publicidad digital para Dummies: lo que no aprendí en la universidad

Lo que les voy a contar a continuación no lo aprendí en la universidad por un simple motivo: no estudié publicidad. En la universidad estudié comunicación social y periodismo, oficio al cual nunca me dediqué. Fui directo a la publicidad digital.

No obstante, a pesar de no haber visto una sola materia sobre el tema en la carrera, muy temprano descubrí que existe un punto de convergencia entre el periodismo y la publicidad: ambos tienen bases en la comunicación. Mientras el papel del periodismo es informar a la opinión pública, el de la publicidad es crear la necesidad de un producto ante una audiencia. El uno tiene una naturaleza informativa, mientras que el otro tiene una naturaleza persuasiva.

Mi primera aproximación con la publicidad fue gracias a un libro de Naomi Klein llamado No Logo, libro que usaría años más tarde como referencia bibliográfica en mi tesis de maestría. El libro discute el papel de la publicidad en un mundo globalizado: los productos son fabricados a costos extra bajos por mano de obra esclava barata en el continente asiático, mientras que la comunicación para crear la necesidad de estos productos se da en grandes agencias de publicidad en Estados Unidos.

12 de noviembre de 2017

El trabajo en el siglo XXI


Karl Marx escribió un libro titulado El Capital, y Piketty escribió El Capital en el Siglo XXI. Ambos autores, con varios siglos de diferencia, problematizan la renta, y exponen teorías sobre la desigualdad, un problema que no le cae muy bien a mucha gente. El problema de la desigualdad consiste básicamente en que los ricos son cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres. Ambos autores tienen puntos de vista distintos, pues Marx vivió en el siglo XIX y su investigación era histórica, mientras que Piketty es un autor contemporáneo, que se basó en datos históricos de varias de las economías más avanzadas del mundo para traer el tema de la desigualdad en discusión.

Una de las teorías más simples de Marx consiste en explicar el origen del lucro: el lucro existe porque el producto final se vende a un valor por encima de lo que costó fabricarlo. Pongamos el ejemplo del vídeo de abajo, de un iPhone, que puede costar $300 dólares, pero se vende a más de $1.000. Esos $ 700 dólares de diferencia, sin embargo, son necesarios para pagar salarios, tecnología, oficinas, logística y un sinnúmero de factores que influyen en la mano de obra que hay detrás de cualquier producto. Quizás los $ 300 dólares iniciales paguen apenas las piezas y la mano de obra barata china. El punto importante aquí es que de esos $ 1.000 dólares, sacando todos los gastos, siempre habrá un margen de ganancia. Que si son $ 10 o $ 100 dólares, no importa. El punto es que hay un margen simplemente porque hay alguien comprando el producto a un valor más alto de lo que costó fabricarlo.

29 de octubre de 2017

La estrategia de Hardware de Google

Marcas y fabricantes que murieron en el camino no son pocas. Gigantes como BlackBerry, Windows Phone y Symbian hoy no existen más, aun y cuando llegaron a ser líderes del mercado en tiempos en que a nadie se le pasaba por la cabeza que algún día la computación móvil estaría en los bolsillos de todo el mundo. Hablamos del año 2007, justo cuando Steve Ballmer se rio en la cara de Apple porque nadie iba a pagar más de 500 dólares por un celular, afirmaba Balmer.

En tiempos en que el 85% de los ingresos de Facebook proviene de dispositivos móviles, y en Google representa una gran porción de sus ingresos en formatos de vídeo y búsqueda, la hegemonía en sistemas operativos móviles la comparten Android de Google y el iPhone de Apple. Entre los dos tienen un poder absoluto de más del 99% del mercado de smartphones. Y el menos de 1% restante tiene adentro a empresas que el día de mañana no van a existir más, o quizás cambien radicalmente su modelo de negocio, como llegó a pasar con Nokia, que renunció en su momento a los dispositivos móviles y se dedicó a la infraestructura. O BlackBerry que un día entendió que su fuerte era la seguridad y no la venta de celulares.

Hace unas semanas algo similar pasó con HTC, que llegó a un acuerdo con Google para que gran parte de su equipo de ingeniería trabajara en los proyectos de Hardware de Google. Se trataba del resultado de años de otros fabricantes como Samsung o la propia HTC, usando Android e incluso del propio Google con la serie Nexus.

Para entonces, con Nexus, Google se atrevía a dar el salto a lo que ellos mismos consideraban debía ser un celular con sistema operativo Android. En paralelo, mientras eso pasaba, habían sido otros fabricantes los que tenían una visión de producto, e incrustaban Android en algún lugar, como si de algo secundario se tratara. Ya con Nexus, Google tenía su propia visión de Android, donde era lo principal, hasta el punto de que guiaba las especificaciones del celular y no al revés. En su momento Samsung, HTC y LG llegaron a hacer parte de este proyecto antes de ser descontinuado. En el vídeo de abajo, podemos ver lo que llegó a ser la evolución de la serie Nexus en su corto tiempo de vida:


1 de octubre de 2017

La lenta y dolorosa muerte de la televisión (?)

Estaba por escribir un post al que titularía como "la lenta y dolorosa muerte de la televisión", sin signo de interrogación al final, y pretendía basar mi argumento no tanto en el punto de vista de las audiencias y cuánto es hoy más consumido vídeo por streaming y dispositivos móviles, vía Netflix y YouTube especialmente, sino más bien el punto de vista comercial, y la dificultad de vender publicidad para televisión, en comparación con vender publicidad para Internet, pues al final, la publicidad es la que paga el funcionamiento de la televisión.

Mientras escribía el post, me topé con una lectura de Samuel Scott sobre cómo todo el mundo está equivocado cuando se habla de la inminente muerte de la televisión. Aunque pueden leer el artículo dando click aquí, el punto que Scott defiende es que quienes hacemos estas afirmaciones lo hacemos o sin datos en la mano o desde un punto de vista sesgado: personas de no más de 35 años que trabajamos con tecnología y que vivimos en una ciudad capital. Una cosa es lo que nosotros pensemos y otra es como las personas en realidad se comportan en su día a día. Y el hecho de que nosotros mismos ni veamos televisión no quiere decir que sea una regla que aplique para todo el mundo.

Según el argumento de Scott, si nos salimos de esta visión sesgada y nos vamos a ver personas de otras áreas o regiones geográficas a la nuestra, personas comunes y corrientes, probablemente nos encontremos con una estructura familiar en que ambos padres trabajan en una ciudad del interior del país, y lo único que quieren estas personas al final del día es sentarse a ver televisión.

Estas personas no nacieron con tecnología, así que no le dan el mismo uso a un celular como lo haría una persona de 20 años, viviendo en una ciudad grande. Quizás usen Facebook y WhatsApp eventualmente, pero no por eso van a dejar de ver televisión. Y mientras esa audiencia exista, va a seguir existiendo la televisión.

24 de agosto de 2017

Libertad de expresión en tiempos de Internet

Si creíamos que habían acabado los tiempos en los que altas figuras de poder llamaban por teléfono al director de un periódico a increparle por la investigación que un periodista suyo estaba haciendo, estábamos muy equivocados. En tiempos de periodismo tradicional, las altas esferas del poder utilizaban a su antojo los medios de comunicación. Esto era posible porque existían unas relaciones personales entre los dueños de un medio de comunicación y la más alta clase política/empresarial de un país, pero también porque el propio Gobierno se anunciaba en los espacios publicitarios de los mayores medios de comunicación de un país, y la forma de presionar para que temas oscuros no salieran a la luz pública era presionando comercialmente: "si esa publicación llega a salir al aire, retiramos toda nuestra pauta publicitaria". Y eso fácilmente podría quebrar a un periódico, dejando decenas de periodistas en la calle.

Esta forma de presionar pretendía asfixiar a los medios periodísticos que se opusieran a un Gobierno, o que incluso mostrando imparcialidad osaran traer a la opinión pública los temas oscuros por los que un gobierno podría caer. En Estados Unidos el presidente Nixon cayó por el escándalo de Watergate, y por cosas mucho peores en Colombia escándalos como el proceso 8.000 o la parapolítica no le hicieron ni cosquillas a los presidentes de turno. Al final entregaron el poder a sus sucesores como si nada hubiera pasado, y hoy son personajes incluso consultados por los medios de comunicación para dar opiniones de interés periodístico. Qué ironía.

Si en su momento esos temas hubieran pasado desapercibidos, hubiera sido el triunfo del poder político y económico sobre la opinión pública. Era esto justamente lo que buscaba Pablo Escobar cuando silenció al Periódico El Espectador con la muerte de Guillermo Cano, o Carlos Castaño, cuando Jaime Garzón fue asesinado. Esta vez el periodismo había ido demasiado lejos, y tendría que ser silenciado.

Pero el problema para los amos del poder con esto es que la información es dinámica y se mueve muy rápido. Si un periodista ve que su vida está en riesgo por una investigación, la información es fácilmente transferible a otro profesional o medio periodístico. Si el periodista muere, posiblemente la información siga existiendo. Ahí ya dependería de otro medio de comunicación el decidir si hacerla pública (o no).

Esta forma dinámica en la que viaja la información es una característica relativamente nueva. En la universidad (hace menos de 10 años), yo hacía entrevistas con una grabadora. No había smartphones. Al menos la grabadora ya no era de casette, sino digital.  Y mucho antes de eso era solo el periodista y su libreta de apuntes. El poner un testimonio en un medio era un trabajo de horas, hoy es cuestión de segundos. Twitter o WhatsApp son mayores en número de usuarios que cualquier medio de comunicación, y filtrar información hoy es más fácil que nunca antes.

Esto sin embargo abre las puertas para que la banalidad de la información también ande libremente por ahi. No es de extrañar que el titular de una noticia haga referencia a los mejores memes sobre un asunto polémico. Y así concluyen 4 años de carrera de comunicación social y periodismo, con un titular basura que genere clicks. Acá pueden leer una opinión sobre ese tema publicada hace un tiempo en este blog.