3 de julio de 2009

No es una buena idea


En su más reciente edición (N° 835), CAMBIO advierte que militares norteamericanos podrían cumplir funciones conjuntas con el Ejército Colombiano en cinco bases entre aéreas y navales, ya que el acuerdo Forward Operating Location, que le permitía a Estados Unidos tener una base militar en Manta, Ecuador, vence a finales de este año. Muchos de los que creen que este país sólo se puede arreglar ‘a punta de bala’ pensarán que es una buena idea que el país que más inverasión militar hace en el mundo ayude a nuestro Ejército a acabar con ‘los terroristas de las Farc’ y a combatir el narcotráfico. Sin embargo, no es buena idea por varias razones.

En primer lugar, la Constitución de 1991 asegura que Colombia es un país soberano. ¿Dónde quedaría NUESTRA soberanía, nuestra autoridad, cuando vengan otros países a decirnos cómo solucionar nuestros problemas, como acabar con la guerrilla? La experiencia nos dice que a Estados Unidos es mejor no hacerle caso. En 1979, el ex presidente Samper propuso legalizar la marihuana, controlándola y dándole legalidad a una economía informal, para evitar la corrupción y que el poder de los narcotraficantes siguiera creciendo. En seguida, el presidente de ese momento en Estados Unidos, Jimmy Carter, se opuso rotundamente. Un año más tarde, Samper volvió a hacer una polémica propuesta: legalizar la mafia (legalizar sus propiedades y negocios), para evitar que éstas corrompieran a la sociedad, por el poder que tenían. Por supuesto, la respuesta fue la misma como lo relata Maria Piedad Quevedo en un libro titulado Narcotráfico, coyuntura y crisis. Treinta años después, ¿cuántos muertos nos hubiéramos ahorrado si se hubiera detenido el avance del narcotráfico, legalizando los negocios de Escobar o los Orejuela? O ¿la guerra contra las drogas no hubiera terminado ya si desde un comienzo se les hubiera aceptado y, buscado soluciones alternativas? Después de tres décadas, el consumo de estupefacientes y sus distribuidores todavía existen. ¿Por qué? Porque esa es la solución de Estados Unidos. ¿La solución para acabar con la insurgencia en Colombia será como ese Ejército lo ha hecho en Afghanistán, Iraq o Vietnam? Que en esos países a pesar de saber que no tienen (y tenían) chance de derrotar al enemigo siguen haciendo el ridículo, perdiendo soldados, con sus familias llorando sobre los cuerpos de sus hijos.
Hemos seguido los consejos de Estados Unidos para combatir el narcotráfico y llevamos más de treinta años y miles de millones dólares perdidos sin avanzar mucho

 
Ojalá que no, pero veremos a Estados Unidos perdiendo a sus soldados en nuestras selvas o a la guerrilla de las Farc tratando de tener sus “tres prisioneros norteamericanos” nuevamente. Cuando eso pase, seguramente se repetirá lo que el Ejército de Estados Unidos ha estado haciendo en el Golfo Pérsico durante toda esta década: asesinar civiles y decir que están combatiendo a la insurgencia talibán; para nuestro caso, “los narcoterroristas de las Farc”. Es decir, podrían estar reemplazando las funciones que cumplen las Águilas Negras en los falsos positivos, ejecuciones extrajudiciales o crímenes de Estado, pues una de las condiciones para que vengan a nuestro país es que no podrían se juzgados por crímenes acá. Mejor dicho, podrían pasársela matando campesinos y acá no serían juzgados. Ni lo haría la Corte Penal Internacional, porque Washington no aceptó el tratado que le dio vida a este tribunal hace ya diez años.

En pocas palabras, es inconveniente la presencia de tropas extranjeras en nuestro país. Otro patrocinio de una guerra por parte de Estados Unidos sería seguir mandando ataúdes a ese país, o de pronto como son las Farc las que están acá sería seguir mandando pruebas de supervivencia. Encima ¿a que vengan a cometer crímenes―como lo han hecho en Panamá o Irak―y no se les aplique la justicia de nuestro país? Lo peor es que Estamos a casi 200 años de habernos independizado de España y con este acto le estamos haciendo venias a un país que ni siquiera ha sido buen consejero en uno de nuestros más graves problemas: la lucha contra el narcotráfico.

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