11 de septiembre de 2009

¿Mantener la política de Seguridad Democrática?


EL TIEMPO publicó el martes: que “la iniciativa del referendo fue firmada esta tarde por el presidente Uribe”. Es decir, antes de que el referendo reeleccionista vaya a la Corte Constitucional, el primer mandatario con su firma está diciendo implícitamente que quiere se presidente por tercera vez. A esto se suma el hecho de hace unas semanas haberles dicho a los congresistas de su coalición ―palabras más, palabras menos― que aprobaran ese referendo. Lo que pasa acá es que Uribe nunca ha dicho explícitamente “quiero que me reelijan y ser presidente por doce años”, pues se estaría contradiciendo. Ya en el pasado dijo que buscaría un tercer mandato sólo si había una HECATOMBE. Posteriormente, y en más de una ocasión, ha asegurado que es malo que un presidente se perpetúe en el poder. Su preocupación ha sido siempre la de mantener la política de Seguridad Democrática, a pesar de que desde candidatos de izquierda como Gustavo Petro hasta de extrema derecha (exagerando un poco) como Andrés Felipe Arias estén dispuestos a mantenerla. Sin embargo, ¿qué se ha hecho para “que la política de Seguridad Democrática tenga continuidad”?


Hasta Gustavo Petro, que es de la oposición, ha hablado de continuar con la Política de Seguridad Democrática

Se supone que estamos hablando de segunda reelección pero ni siquiera la primera fue legítima. En esa ocasión, en el año 2004, el Gobierno, en cabeza del ex Ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt, y del de Protección Social, Diego Palacio, ―según Yidis Medina― comenzaron a repartir puestos para que algunos congresistas, como la misma Yidis Medina o Teodolindo Avendaño, votaran a favor el proyecto de la primera reelección. Aún con estos antecedentes hay gente empeñada en “que el pueblo decida”, así la lista de irregularidades parezca no terminar con la entrega de notarías, la financiación del referendo o el cambio de la pregunta que los colombianos firmaron.

Yo soy partidario de que es más importante la Constitución que la voluntad popular. Ni siquiera apruebo el referendo de cadena perpetua a violadores, simplemente porque hay que ser coherente en todo lo que uno dice. Soy más coherente que el presidente Uribe, que dice que no es bueno que una persona se perpetué en el poder y al mismo tiempo firma la iniciativa para poder ser elegido por tercera vez antes de que la Corte la revise. Llega a este punto después de que aún no se sabe qué pasó hace cuatro años, después de que un referendo como el de cadena perpetua a violadores haya gastado 300 millones mientras que el de la segunda reelección costó más de 2.000, después de que cinco millones de colombianos firmaran por que el presidente se lanzara para 2014 y la Cámara de Representantes cambiara lo que el pueblo había aprobado, después de que sale a flote la nueva ‘cuello-política’, con el senador Alirio Villamizar del Partido Conservador preso por negociar notarías en Bucaramanga y con alrededor de mil millones de pesos escondidos y después de la vergonzosa noche en que el Ministro del Interior y dizque de Justicia se dedicó a presionar representantes para que votaran la conciliación que no habían aprobado los cinco millones de colombianos que firmaron la iniciativa.

De todos modos, todavía faltan tres cosas: que la Corte Constitucional dé su visto bueno para que se haga el referendo, que el presidente diga que buscará una segunda reelección y que alcancen los siete millones de votos que necesitan, si no es que bajan el censo electoral como la senadora Elsa Gladys Cifuentes del Partido de la U lo propuso justo en estos momentos. Y mientras el presidente se decide, que los candidatos anti-reeleccionistas hagan campaña. 

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