La captura hace una semana de ‘banano’, alto cabecilla de Los Rastrojos, en El Dovio, Valle, es un hecho que pone a pensar en si el gobierno de Álvaro Uribe Vélez realmente acabó con el paramilitarismo, como se le ha escuchado decir en más de una ocasión. Al mismo tiempo asegura que no se trata de paramilitarismo sino de “bandas criminales emergentes” al servicio del narcotráfico. Por lo menos tiene razón en la mitad de lo que dice, pues Los Rastrojos, Los Machos y las Águilas Negras son grupos armados dedicados al tráfico de drogas. Del último no tengo documentación, pero Los Rastrojos y Los Machos, por su origen, obviamente están involucrados. Para los que no saben la historia, les cuento: cuando del cartel del norte del valle sólo sobreviven alias ‘Chupeta’, ‘don Diego’ y ‘Jabón’, éstos dos últimos se declaran una guerra, para la cual cada uno crea su propio ejército. El de Wilber Varela, ‘Jabón’, se llamaba Los Rastrojos; y el de Diego León Montoya, ‘don Diego’, Los Machos. Si se mira qué pasó al final, de forma superficial, se podría suponer que ganaron Los Machos, pues a ‘Jabón’ lo mataron. Sin embargo, no lo mató el ejército de ‘don Diego’, sino que lo mató un hombre cercano suyo en Venezuela; y el destino de quien le declarara una guerra a muerte estaría en una cárcel de los Estados Unidos. A pesar de la muerte y captura de los máximos jefes de estas organizaciones, éstas aún existen, así el General Óscar Naranjo hubiera dicho en su momento que la extradición de ‘don Diego’ ponía fin al Cartel del Norte del Valle. Los Rastrojos, Los Machos y las Águilas Negras son algunas de las razones por las cuales yo digo que el paramilitarismo todavía existe en Colombia.
La captura de 'don Diego' no fue ni el fin del cartel del norte del valle ni el de la guerra entre Los Machos y Los Rastrojos
