4 de agosto de 2010

Afortunadamente

Finalmente hemos llegado al final de una era, el final del gobierno de Álvaro Uribe. Fueron ocho años en los que todos los esfuerzos se canalizaron a acabar con el terrorismo. Obviamente no se pudo: del paramilitarismo quedó activa toda su parte criminal, porque la ideológica está, por un lado, en Justicia y Paz, y, por otro, en los Estados Unidos respondiendo por algunas toneladas de droga que llegaron a ese país. Mejor dicho, el paramilitarismo quedó desmovilizado a medias. Los otros dos grupos terroristas, las Farc y el ELN, ya no son lo que fueron antes del 7 de agosto de 2002, pero no se logró acabar con ellos. Es decir, la tarea se logró a medias y todas las de las demás carteras fueron un desastre: las relaciones internacionales de Colombia están en el piso, al igual que el sistema de salud. También el sistema de subsidios que tuvo este gobierno. Afortunadamente, Álvaro Uribe se dirigrá a los colombianos para mencionar lo rescatable de su gobierno, y seguramente negará todo lo que ocurrió a sus espaldas, o le echará la culpa a alguien.

Afortunadamente, todos los que murieron en los falsos positivos no estaban precisamente recogiendo café, como lo afirmó el presidente cuando el escándalo salió a la luz pública. Afortunadamente, fueron solo unas manzanas podridas las que atentaron contra más de mil civiles con insignias del Ejército. Afortunadamente fueron manos criminales las que desde el DAS comenzaron a intimidar hasta a los familiares de Piedad Córdoba, Daniel Coronell o Hollman Morris. Afortunadamente el fin justifica los medios y no es tan grave violar la soberanía de otro país ni el Derecho Internacional. Afortunadamente ninguno de los congresistas que hoy responde por vínculos con los paramilitares apoyó al presidente Álvaro Uribe mientras hacían campaña. Afortunadamente a las víctimas del paramilitarismo se les garantizaron todos sus derechos cuando extraditaron a 14 jefes paramilitares para que respondieran por unas toneladas de Coca que mandar a Estados Unidos. Afortunadamente es malo que las Farc hayan hecho lo que se les dio la gana en El Caguán pero nadie dijo nada de todo lo que hicieron las autodefensas mientras se negociaba en Ralito. Afortunadamente en Colombia matan sindicalistas por asuntos ajenos a su trabajo. Afortunadamente desde el Ejecutivo se respetó la independencia de poderes (...).

Afortunadamente el Gobierno negó todos estos montajes de la oposición y hoy tienen la más alta favorabilidad que haya tenido un gobierno en toda la historia de Colombia.

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