20 de agosto de 2010

Colombia 2018



Por estos días tuve la oportunidad de hacer un ejercicio en la universidad sobre cómo será Colombia para el año 2018. La idea surgió tras ver el resultado final de Destino Colombia, un trabajo realizado en 1997 por sindicalistas, políticos, estudiantes, empresarios, guerrilleros...en fin. Había alrededor de cuarenta personas en las que se incluían todas las capas de la sociedad. En el resultado final del ejercicio, plasmaron cuatro escenarios de cómo sería Colombia para el año 2018. Hay uno de ellos, llamado 'Todos a marchar', en el que se muestra un espejo de cómo está políticamente Colombia en este instante. Tras ver los cuatro escenarios, entre los cuales se mostraba desde un estado fallido por culpa del conflicto interno hasta una democracia modelo, yo planteé tres posibles escenarios de cómo estará Colombia en el año 2018. Sin embargo, para poder llegar hasta allá, hay que poner en contexto qué está pasando en el año 2010:

Después de ocho años del gobierno de "mano dura" de Álvaro Uribe Vélez, sobre todo frente a las guerrillas de las Farc y del ELN, a las cuales se les propinaron los golpes más duros de toda su historia, y de una mano un poco más suave con los grupos paramilitares, el orden público se ha ido reestableciendo en todo el terrotorio nacional, aunque eso haya implicado que la guerra se haya llevado a las ciudades y a las fronteras. Sin embargo, el terrorismo ya no hace de las suyas en las carreteras, ni es temor de cualquier ciudadano salir a la calle, pensando en un secuestro. En fin, los años 80 y 90 quedaron atrás. Lo bueno de este panorama es opacado al mismo tiempo por las malas relaciones del gobierno de AUV con sus vecinos, el irrespeto hacia la oposición y periodistas independientes, la corrupción en escándalos que salpicaban a personas muy cercanas al presidente. En últimas, ocho años de grandes y éxitos y fracasos. El nuevo presidente Juan Manuel Santos aparentemente, desde que lo propuso en el debate presidencial, ha querido continuar con lo bueno de estos dos cuatrenios pero corregir lo malo, y eso, hasta ahora, es lo que ya lo diferencia de su antecesor, porque, así haya sido elegido con el partido más uribista de todos, tiene sus líneas que no lo hacen igual a Álvaro Uribe. Por lo menos hay dos cosas en las que AUV nunca hubiera movido un dedo: escoger buenos ministros y tener buenas relaciones con el presidente Chávez. Así en pocas palabras está el país en agosto de 2010, 200 años después de la independencia.

Primer escenario - Prosperidad democrática

En su línea de diferenciarse de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos decide negociar con las guerrillas de las Farc y del ELN, sobre todo porque los duros golpes a estos dos grupos narcoterroristas nunca cesaron. Al final, Alfonso Cano murió en una emboscada del Ejército; Al 'Mono Jojoy' lo capturaron y a los otros miembros del secretariado los entregaron o mataron sus propios hombres, como suele suceder en el narcotráfico. Sin un rumbo fijo para poder alcanzar el poder con las armas, varios mandos medios de las Farc se ponen de acuerdo con el despedazado secretariado para negociar con el gobierno, pues después de 45 años se dieron cuenta de que tenían mucho que ganar y poco que perder si pactaban con el gobierno unos diálogos serios, sobre todo por el buen clima en el que se encuentra la oposición. Los tiempos en los que desde el Ejecutivo se señalaban a varias personalidades de simpatizar con la guerrilla se han acabado y la oposición, tras tener su propio estatuto, puede presentar un proyecto de ley en el Congreso sin el temor de que las aplanadoras uribistas lo aplasten. Finalmente, en las Farc y el ELN se han dado cuenta de que los tiempos de la Unión Patriótica están lejos y deciden que la única condición para entregar las armas, tras liberar a todos los secuestrados y abandonar el terrorismo, es que les den un partido político, al cual deciden llamar las Farc PP (Partido Político). Lo curioso es que tras la muerte, captura o entrega de los cabecillas se acaban las pretensiones de que el gobierno de Estados Unidos libere a varios integrantes de las Farc que pagan condenas en ese país por narcotráfico. Otra cosa que ofrecen las Farc es delatar a todos sus socios en el negocio del narcotráfico, por lo que el tráfico de estupefacientes baja como nunca lo había hecho, hasta convertirse en un problema de sólo delincuencia común. Al mismo tiempo, los capos que quedaban deciden abandonar el país para evitar que la guerrilla los delate. De esta manera, quedan desmantelados la guerrilla, el paramilitarismo y el narcotráfico, por lo que los problemas de orden público ya no hacen ni cosquillas. Sólo quedan problemas de crimen en las ciudades y hechos aislados en el campo, con lo que aun queda del negocio del narcotráfico, pues además las Fuerzas Armadas ahora hacen presencia en la mayoría de zonas en las que antes se concentraba el narcotráfico. Tras varios años de la entrada de la guerrilla a la vida política, se decide hacer un debate serio sobre la droga, con lo cual deciden que Colombia exportará hoja de coca. Esto se suma al hecho de que el crecimiento económico del país no ha dejado de crecer en los últimos años, sobre todo porque ahora hay un producto que el país ofrece. Al mismo tiempo, el desempleo, gracias a este crecimiento económico y a la exportación de este nuevo producto reduce los índices de desempleo hasta el 6%, lo cual da paso a una reducción en el número de pobres e indigentes, que pasa de 24 millones a sólo 20.

Segundo escenario - Una paz mal negociada

Tras cometer el mismo error por enésima vez, de negociar mal, como ya había pasado tres veces con la guerrilla y una con el paramilitarismo, unos pocos miembros de las Farc y del ELN deciden retomar las armas, lo que pone en la mira del Estado a varias personalidades de izquierda como ya había pasado en los 80 y 90 con la UP, lo que les da más razones a estos ex guerrilleros a retomar las armas. Sin embargo, son tan pocos los que deciden tomar este camino, el Estado tiene prácticamente el control absoluto del monopolio de la fuerza, pero no del todo ya que ahora la guerrilla recurre a escasos atentados terroristas para amedrentar a la población civil. Además, las bandas del narcotráficos no han dejado de crecer. Ya no es como en los 90 que se podían contar los grandes carteles de la droga con los dedos de la mano, sino que son cientos con un poder muy precario, que han llevado problemas de orden público a las grandes ciudades y han puesto el nombre de Colombia nuevamente como el país más reconocido por ser el mayor exportador mundial de estupefacientes. De todos modos, las ciudades y las carretaeras están muy militarizadas, lo cual evita las acciones de estos grupos armados. Lo único bueno de todo esto es que la aparente desmovilización, como ya había pasado cuando las Autodefensas dejaron las armas, es que se ha vendido a todo el mundo de que Colombia al no contar con un conflicto interno, porque ni siquiera tiene actores, es un buen destino de inversión. Por esto, la invesrión extranjera no ha dejado de crecer, a pesar de que los niveles de desempleo, pobreza y miseria se mantengan.

Tercer escenario - Revive el terrorismo

El conflicto interno se ha intensificado tanto, que pasa de haber varios actores a sólo dos, pues las Farc, el ELN y el narcotráfico se han agrupado en uno sólo, sobre todo porque han sido muy golpeados y no tienen mayor margen de acción frente al poder del Ejército Colombiano y de la Policía Nacional. Otra razón por la que deciden tomar este camino es que la propuesta de paz planteada por el Gobierno no satisface el fin único de la guerrilla de alcanzar el poder (querían compartir el Ejecutivo con quien fuese el próximo presidente (2018-2022)). Además, no se había incluido en la agenda de negociación a las bandas del narcotráfico, quienes han comenzado a considerarse a sí mismas como un ejército legítimo de los campesinos que viven de la hoja de coca. De esta manera, la radicalización del conflicto lleva a la muerte, en ejecuciones extrajudiciales, a campesinos e indígenas que tenían el uso de la mata de coca para uso personal, lo que va llenando de argumentos a este nuevo actor. Tras este desborde el la guerra interna, político de izuiqerda y de derecha, que nunca se habían puesto de acuerdo, alzan su voz, condenando esta nueva alianza, pero callan ante las ejecuciones extrajudiciales, pues aseguran, implícitamente, que el gobierno debe recibir todo el apoyo y que no se dejará amedrentar del terrorismo, justificando incluso que todo el capital que entra al país se destine a esta nueva lucha contra el narcotráfico, que revive los tiempos de los grandes carteles que acorralaron al Estado a finales de los 80 y comienzos de los 90.


Sólo puedo decir, para cerrar, que en manos de cada colombiano está qué escenario queremos para el país. Y si bien no va a ser exactamente uno de estos tres, algo de cualquiera de ellos veremos en el año 2018.

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