13 de mayo de 2011

El "no todo vale" se acabó


Hace un año apareció en el tarjetón electoral para las elecciones al Congreso un nuevo partido. Aunque el Partido Verde existía en Europa desde hacía varios años y desde 2006 ya tenía representación en el legislativo de Colombia, no fue hasta hace un año en que pasó de ser un partido de las minorías, a convertirse en uno de los ocho llamados partidos grandes del país. Esto fue posible gracias a la alta votación , que pasó por el medio millón de sufragios, gracias a los 6 senadores del partido a los que les alcanzó para llegar al Capitolio Nacional. Hoy los que más dejan ver su trabajo son Gilma Jiménez, John Sudarsky y Jorge Londoño. Gilma Jiménez ha defendido los derechos de los niños desde que estaba en el Concejo de Bogotá, John Sudarsky ha presentado un proyecto para que se cambie el sistema electoral del país por uno en el que los elegidos puedan rendir cuentas a sus electores más fácilmente, y de Jorge Londoño sólo sé que votó a favor de bajar los precios de la gasolina en medio de la discusión del Plan Nacional de Desarrollo. Es decir, la bancada del Partido Verde se ha movido y han dejado ver sus resultados más que partidos con más poder como el Partido de Integración Nacional, el Partido Conservador o el Polo Democrático. Y no es que estos últimos no hagan nada, sino que no han sabido transmitir sus actuaciones en el Congreso. En fin, ese no es el tema del que estoy hablando. Más bien quedémonos en el Partido Verde, que si bien tiene una actuación sobresaliente hasta ahora, no tiene nada que ver con el Partido Verde Ecologista que hoy existe en Europa. Ni siquiera les escuché un pronunciamiento cuando se debatió sobre si en el Páramo de Santurbán debería haber entrado la multinacional Greystar a explotar oro.

Gilma Jiménez es hoy la senadora más visible de los verdes en el Congreso de Colombia

Pero eso es lo de menos. Creo que, si un partido es nuevo, y no son mayoría en el Congreso, como sucede con la mesa de Unidad Nacional, no pueden llegar a exigir.
Cuando hablé con Christian Engrström, del Partido Pirata Sueco en el Parlamento Europeo, él decía que al ser solo dos representantes entre alrededor de 600 lo único que podían hacer era hablar de a poco con los demás miembros del parlamento para que ellos conocieran estos temas.

No obstante, desde que apareció el Partido Verde, que antes se llamaba Alianza Democrática M-19, y consiguieron una curul para la Cámara de Representantes, su actuación ha sido limpia. Más adelante, desde que los seis senadores del Partido Verde fueron elegidos para llegar al Congreso, siguieron por la misma línea, cuando no habían ni terminado sus campañas y ya se estaban uniendo a la de cuatro ex alcaldes, que ya se encontraban en una carrera por convertir a Colombia en un país en el que "no todo vale".

 
Hace un año uno de los lemas del Partido Verde era "no todo vale"

Sin embargo, el sueño duró menos de un año. Las prácticas que le criticaba el Partido Verde al uribismo, con el que se tuvo que enfrentar en segunda vuelta, son hoy bienvenidas por la dirigencia de los verdes. La responsabilidad de la U en los problemas de contratación y movildiad en la capital, el silencio ante escándalos como los nexos entre una parte de la coalición uribista con auténticos narcotraficantes y paramilitares, la lavada de manos de Álvaro Uribe y compañía ante escándalos como las chuzadas del Das o Agro Ingreso Seguro. Todo esto fue bienvenido ayer por el Partido Verde, porque para ellos no hay nada ilegal. Para el Partido Verde, el "no todo vale" se acabó.

Desgraciadamente las únicas personas decentes que quedan dentro del partido son Antanas Mockus, John Sudarsky, Ángela Robledo, Liliana Caballero, Juan Carlos Flores y algunos de los millones de votos verdes que hace un año querían una que rechazaba estas prácticas.

1 comentario :

Edwin Medina dijo...

Estoy de acuerdo con su planteamiento señor Daniel, desafortunadamente con la aceptación del apoyo del partido de la U a la campaña de Peñaloza(Que por cierto no me gusta ni cinco como propuesta política) se fué al traste la ética del partido y con ella mi apoyo al mismo.

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