8 de mayo de 2011

¿Hay conflicto en Colombia?


Quiero con esta entrada empezar a darle voz a más gente, ya sean blogueros con experiencia o usuarios de Internet que no tengan interés alguno en comenzar un blog, pero que quieran decir algo interesante. La idea me surgió de Punk Rock Song, de donde dos veces me han invitado a escribir, en 2009 y en 2010. En esta primera entrada escrita por un invitado, vuelve el tema del conflicto armado colombiano, del que he hablado desde que comenzó este blog y del que hace ya un tiempo no escribo, por lo que veo con buenos ojos que el tema vuelva a estar sobre la mesa. Mi primer invitado es Jorge Andrés Santos, estudiante de séptimo semestre de Comunicación y Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y bloguero que está metido en esto casi desde la misma época en que yo comencé, mediados de 2008 con Rincón de Santos, donde podrán leer sobre política, crónicas y cuentos. Aunque es una mezcla de varios temas, es uno de los blogs que yo recomiendo. En la columna de la derecha podrán ver qué otros blogs leo.
 
El pronunciamiento del presidente Juan Manuel Santos, reconociendo dentro de la Ley de Víctimas la existencia de un conflicto armado en Colombia, despertó una polémica que riñe con los preceptos de la seguridad democrática. Como era de esperarse, el principal opositor de dicho reconocimiento fue el ex mandatario Álvaro Uribe quien manifestó que “reconocer el conflicto es reconocerles legitimidad a los terroristas”. Santos le salió al paso a las críticas de inmediato, aclarando que su decisión nada tiene que ver con dar a las guerrillas colombianas un estatus político.

Mientras el presidente Santos pretende darle coherencia al proyecto de Ley de Víctimas asegurando que en Colombia hay conflicto, el ex presidente Uribe lo reduce a una amenaza terrorista

Sin embargo, a pesar de las enérgicas manifestaciones de Uribe y la firme posición de Santos, éste es un debate en el cual existe una teorización bien construida que deja a uno de los dos con clara desventaja en la exposición sus argumentos.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en un documento publicado en 2008 y titulado “¿Cuál es la definición de "conflicto armado" según el Derecho Internacional Humanitario (DIH)?”, despeja muchas de las dudas y confusiones que el ex presidente Uribe ha querido sembrar al revivir esta discusión. Allí se citan los Convenios de Ginebra de 1949 (de los cuáles Colombia hace parte) para explicar en qué condiciones se considera que un país sufre de lo que se conoce como conflicto armado no internacional (CANI).

Como es bien expuesto en el artículo, se entiende por conflicto armado una disputa en la que “participen uno o más grupos armados no gubernamentales”. Pero también se le da este título a los territorios donde el Gobierno combata otras agrupaciones armadas, jerarquizadas y con cierto dominio territorial. Lo mismo sucede cuando el Estado “tiene que recurrir a la fuerza militar contra los insurrectos, en lugar de recurrir únicamente a las fuerzas de policía”.

El Comité Internacional de la Cruz Roja define el conflicto como aquel enfrentamiento en que participen uno o más grupos armados no gubernamentales

Si se considera el estado actual de orden público del país, se encuentran grandes similitudes entre los Convenios de Ginebra y el conflicto armado colombiano, pues mucho antes del gobierno de Álvaro Uribe, Colombia ha sido el escenario de disputas territoriales que han enfrentado guerrillas y ejércitos de extrema derecha como las Autodefensas.

No obstante, el ex presidente se vale de sus logros de “erradicación” del paramilitarismo para aclarar que dichas disputas son “cosa del pasado”. Argumento que tampoco le sirve, si se considera que un conflicto armado también tiene lugar cuando las fuerzas militares combaten a la insurgencia, según lo explica el CICR.

Uribe tendría que negar, entonces, la existencia de una guerrilla jerarquizada como las Farc, la lucha contra esa organización y el empleo de las Fuerzas Militares de Colombia (pilar fundamental de la seguridad democrática) para el combate contra lo que él llama terrorismo.

Pero no lo hace, no sólo porque sabe que no es cierto, sino porque es consciente de que eso implicaría desbaratar el discurso temerario que tantos adeptos le ha entregado. Es por ello que, a pesar de conocer las implicaciones del conflicto, prefiere cambiarle el rótulo, creando desinformación dentro de la opinión pública nacional y generando un ambiente de miedo en los colombianos.

El carácter de Uribe con estas declaraciones raya de la importencia al no ser ya quien toma las decisiones

Esto no significa que él desconozca los Convenios de Ginebra, sino que prefiere ignorarlos. Así como ignoró la reincidencia esquemática del paramilitarismo en Colombia y los asesinatos de las Fuerzas Militares que, por cierto, también entran en las condiciones determinantes para el reconocimiento del conflicto. No obstante, sus recientes pronunciamientos tienen un carácter diferente que raya con la impotencia, pues no es Uribe quien toma las decisiones, sino Santos. Y con el reconocimiento que el Presidente hace del conflicto no sólo se reafirma el distanciamiento con el gobierno anterior, sino que se evidencia un cambio en la política de seguridad nacional, más respetuosa con el CICR y con el derecho internacional humanitario.

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