30 de julio de 2011

El mercado de las ideas



Como he venido haciendo desde este año, vuelvo con una entrada escrita por un bloguero invitado. La de hoy correspone al autor de De Avanzada, uno de los muchos blogs que sigo y que recomiendo (a mano derecha pueden ver qué otros blogs recomiendo). Se trata de un blog parecido a este, por cuanto toca mucho temas políticos. Pueden seguir a su autor, Ðavid Osorio, en Twitter @Daosorios.

El "mercado de ideas" es el único mercado que puede ser realmente libre. Llamar "libre mercado" a las políticas desreguladoras y a la cada vez menos incipiente intervención del Estado en la economía, es, en el mejor de los casos, inducir a error a los demás.

 Aunque el "mercado de ideas" es el único totalmente libre, incluso éste tiene su presencia dentro del libre mercado

A diferencia de la instancia de las ideas, existen varios inconvenientes con el mercado de productos y servicios. El más obvio es que pensar una idea, o asimilarla, no le hace daño a nadie, o por mucho, sólo tiene la capacidad de herir al que la está pensando. Yo puedo imaginarme que mato a mi peor enemigo y con esa libertad no le hago daño a él. Por otra parte, contratar a alguien para matarlo redunda en un abuso de la libertad, que debe llegar hasta donde llega la de los demás. La única libertad absoluta es la de las ideas.

Por otra parte, cuando se trata de las ideas, estas pueden ser infinitas. Eso no pasa con los bienes y servicios. Yo puedo imaginarme el mundo más salvajemente ficticio y sobrenatural que esté en capacidad de concebir, imaginarme los mejores y los peores escenarios de cada situación, pensar en productos que harían mi vida tremendamente fácil pero que nadie más compraría. Cuando se trata de productos, tenemos que empezar porque vivimos en un mundo finito. Las ideas son impulsos eléctricos en nuestra cabeza y no hay una "materia prima" como tal. Podemos pensar tantas ideas como nos sea posible. La racionalidad económica nos advierte, sin embargo, que no se pueden hacer más de determinadas cosas con una cantidad limitada de materias primas. Eso plantea un problema, por no mencionar que aquel producto que no vaya a ser económicamente viable, difícilmente va a llegar hasta algún punto de venta.

Siguiendo este orden de ideas, en el mercado de las ideas, esa hermosa concepción de la libertad de expresión, es posible una competencia. El que quiera decir algo, que lo diga. En el "libre" mercado de bienes, en cambio, se dan las condiciones propicias para que haya monopolios, duopolios y oligopolios. Ante maquinarias de producción altamente sofisticadas, cualquier emprendedor de un negocio que ya tenga consagrados a sus pesos pesados, difícilmente va a llegar muy lejos. El gran empresario cuenta con los medios para asfixiar a sus pequeños competidores, tanto económica como literalmente, tanto legal como ilegalmente. El Estado debe velar para que los menos favorecidos tengan las mismas oportunidades que aquellos que les llevan amplia ventaja.

El libre mercado de ideas promueve la libre competencia y no necesita de nadie que lo regule. Pues el no-tan-libre mercado no funciona así. La acumulación de grandes capitales, de lo único que es garantía es que no va a haber una justa ni -curiosamente tampoco- libre competencia. ¿Qué tan libre puede ser una lucha de David contra Goliath? Ciertamente no mucho. Y tampoco es muy justa que digamos.

7 comentarios :

Anónimo dijo...

Coincido con el mercado libre de las ideas que es uno de los principios que abrazamos los libertarios. Sin embargo notar que hay conceptos aquí que se le escapan al autor, como "Crony capitalism" y "cabildeo (o lobby)" que son fenómenos que hay que considerar antes de acusar al "mercado libre" de generar monopolios sin la intervención del Estado.

Ðavid A. Osorio S. dijo...

No, no se me escapó. Esos son vicios del Estado, que son preferibles -y controlables- frente a la ley de la selva, de que gane el más fuerte.

jesus jose pereira dijo...

maldito izquierdoso hijo de puta

Daniel Afanador dijo...

Voy a borrar este comentario en menos de 24 horas porque se me antoja y porque no respeta las reglas mínimas de convivencia que rigen a mi blog.

Daniel Afanador dijo...

Borraré este comentario en menos de 24 horas porque se me antoja y porque no respeta las reglas mínimas de convivencia que rigen a mi blog.

Ictineu dijo...

Es buena cosa que te insulten los capitalistos, significa que consideran que tus ideas son una amenaza a sus privilegios. Aunque se llenan la boca de libre-mercado, democracia y otros conceptos que no entienden, pese a haberse pagado masters en prestigiosas universidades. Lo único que persiguen es la perpetuación de esos privilegios, aunque eso sí, sin que lo parezca.

Armot dijo...

Cuánta maldad: haberse pagado masters en prestigiosas universidades. Por favor, explicá dónde está la contradicción entre pagarse masters en prestigiosas universidades y la democracia, o peor aún, la contradicción entre pagarse masters en prestigiosas universidades y el libre mercado!

Comentarios