16 de octubre de 2011

Mi posición frente al aborto


"Las ideas no se defienden con fanatismo"

La semana que pasó se llevó a cabo en la Comisión Primera del Senado un debate que siempre va a dar de qué hablar, sobre el aborto, más específicamente sobre si el Congreso debía eliminar esas tres excepciones que en el año 2006 la Corte Constitucional dieron vía libre para que una mujer abortara únicamente bajo tres condiciones: si la vida de la madre estaba en peligro, si la mujer había sido violada o si el bebé venía con malformaciones. Más allá de esto, el aborto siempre ha sido ilegal en Colombia, o por lo menos así lo asegura el código penal vigente. Pero los ultra conservadores en el Capitolio querían ir más allá, no solamente quitar estos tres puntos, desconociendo lo que ya había dicho la Corte Constitucional cinco años atrás, sino incluso judicializar a una madre que después de ser violada o cuya vida corriera peligro pudiera ir a la cárcel. El Partido Conservador actuaba como si con este proyecto pretendiera limpiar su nombre de errores cometidos en el pasado como la alianza de algunos de sus miembros con el paramilitarismo, las palabras descaradas de Juan Manuel Corzo sobre que el sueldo de 16 millones no le alcanzaba para pagar la gasolina de sus carros o sobre que el presidente del partido sea dueño de varios moteles que en el pasado pertenecieron a la Dirección Nacional de Estupefacientes. Y el problema no es que hayan querido limpiar su nombre. El problema es que la manera en que han pretendido hacerlo es señalando que todo es blanco o negro.

Empecemos por decir que con esta decisión le han hecho perder tiempo al Congreso de la República. ¿Por qué discutir sobre una decisión sobre la cual la Corte Constitucional ya se había pronunciado? Además sumémosle el dinero y el tiempo que perdieron los promotores recogiendo cerca de cinco millones de firmas que avalaban la iniciativa. ¿Y por qué se perdió el tiempo? Porque la gente no sabía ni siquiera qué estaba firmando. Llegaron a la discusión en el Congreso y se dieron cuenta de que tal cual como estaba el texto la fecundación in vitro también sería penalizada, porque para los que legislan con la Biblia y no con la Constitución la vida comienza cuando el espermatozoide fecunda el óvulo, y desde ahí ya parecen desconocer que embrión, feto y bebé son tres cosas distintas. Además, olvidan que, respecto al punto de que un bebé venga con malformaciones, hicieron caso omiso a las observaciones de la senadora Karime Mota, del Partido de la U, y quién votó a favor de hundir la iniciativa, con respecto a que una cosa es una malformación con la cual es posible vivir, y otra cosa es que un bebé venga sin un pulmón o un riñón, malformaciones tan graves que no permitirían una vida extra uterina.

A pesar de los errores cometidos, los conservadores quieren seguir con su terquedad de desconocer ya no solo lo que dijo la Corte Constitucional hace cinco años sino desconociendo ya lo que dijo el Congreso de la República. Ahora quieren preguntarle al pueblo. Desde ya, como ciudadano, digo que haré lo que creo que está bien, y es que estamos en un Estado laico, y las decisiones no se pueden tomar con la mano en la biblia. Y si bien estoy en contra del aborto, lo estoy aún más si lo vemos como un método de planificación o de tapar un error cometido por no utilizar métodos anti conceptivos. Para los demás casos, ya la Corte y el Congreso se pronunciaron.

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1 comentario :

Silvia Parque dijo...

Parece que así se debaten públicamente estos temas: como si todo fuera en blanco y negro.