7 de diciembre de 2011

¿Qué le pasó al Polo?


Había una época en la que yo decía que era del Polo solo para agarrarme con la gente, porque hay mucho ignorante por ahí hablado pestes de todo lo que tenga que ver con izquierda. Incluso voté para Presidente y a Representante a la Cámara en 2010 por candidatos del Polo pero de ahí a considerarme militante del Polo Democrático hay mucho, simplemente porque no creo que ningún partido me represente. Al final, partidos que parecían ser la esperanza de la política en Colombia por lo correctos como el Polo y los verdes se convirtieron en exactamente lo mismo que los demás partidos que llevaban años dejándose comer por la corrupción. Hoy no hay mucha diferencia entre lo que en algún momento fue el único partido de izquierda, limpios ante cualquier escándalo, o el Partido Verde que hace un tiempo tomó como banderas la lucha contra la corrupción con un Partido de la U, conservador o liberal que prestaron su nombre para que el paramilitarismo llegara al Congreso. Ya he escrito varias veces sobre qué fue le pasó al Partido Verde, pero ¿qué fue lo que le pasó al Polo?


Los síntomas de que el partido está mal vienen desde que aparecieron las primeras irregularidades con contratos de la malla vial en Bogotá. De inmediato, para la opinión pública, el responsable fue el Polo, todo el partido. Y el peor error que pudieron haber cometido fue no haber expulsado a la casa Moreno: la Anapo, y de paso al alcalde. Con eso se hubieran quitado el problema de raíz. Pero no, fueron tercos y se empeñaron en defender lo indefendible. Todos los indicios apuntaban hacia unos culpables. Pero desde adentro del partido siempre miraron para otro lado. Incluso se dedicaron a echarle la culpa a un complot de sus enemigos, lo que ya es costumbre en todos los sectores políticos de este país: cuando se destapa una olla podrida la única defensa es que todo es obra de unos enemigos políticos.

En los momentos en que aparecía el primer escándalo por el que pasaba el partido llegaban dos elecciones: las legislativas y las presidenciales de 2010. En las legislativas se quedaron estancados y no pudieron aumentar el número de curules en el Congreso que habían sacado cuatro años atrás, mientras que en las presidenciales dieron un paso atrás, ya no convirtiéndose en la alternativa del uribismo como había sucedido en 2006, sino quedando por debajo incluso de partidos con menos experiencia en este tipo de elecciones como Cambio Radical y el Partido Verde. 

Ya el partido venía de caída y las directivas del partido no movían un dedo por recuperarlo. No fue hasta que la Procuraduría destituyó a Moreno que le dieron la espalda. Pero ya era demasiado tarde y los responsables políticos de la crisis por la que hoy pasa el Polo se tomaron el partido. Personajes como Jaime Dussán y Jorge Robledo fueron los artífices de defender a capa y espada a los hermanos Moreno, y han sido ellos mismos los que han pretendido desde el Congreso que ser oposición significa oponerse a todo lo que propone el gobierno sin ni siquiera presentar alternativas. 

Pero en medio de esta crisis apareció un movimiento dentro del partido llamado Oposición Alternativa, encabezado por Camilo Romero, Luis Carlos Avellaneda, Jorge Guevara y Mauricio Ospina, cuatro de los ocho senadores del partido, a los que quieren expulsar del partido solo por decir que no se van a oponer a todo lo que proponga el presidente Santos. Con eso, Dussán y su combo, a quienes les duele haberse quemado en las legislativas de 2010, tiraron a la basura la opción de renovar con gente nueva y joven un partido que lo más seguro es que muera pronto, pues finalmente esta disidencia y sus votos se irán para Progresistas, el partido de Gustavo Petro. ¿Será que el Polo supera el umbral de las próximas elecciones sin cuatro de sus más altas votaciones y con una crisis que no se han esforzado por superar? Bienvenida la oposición alternativa.

Imagen propiedad de dicaboca

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