24 de febrero de 2011

Algo sobre Wikileaks


Les presento un reportaje sobre Wikileaks que hicimos para Unisabanaradio.tv, la emisora de la Universidad de La Sabana.




Invitados:

-Herbert Snorrason, fundador de OpenLeaks
y ex socio de Julian Assange
-Camilo Hernández, AP

-Angélica Lagos, editora internacional de El Espectador
-Víctor Solano, periodista y quizás el bloguero más leído en colombia
-Juan Gabriel Gómez, abogado y profesor de la U. Nacional. Más conocido por iniciar un pleito contra un banco que no dejó donar 50 dólares a Wikileaks


Karen Moncada
Óscar Gnecco
Daniel Afanador

Imagen propiedad de dopey disponible en este enlace

13 de febrero de 2011

¿Y el PIN qué?

Poco menos de un año después de las elecciones legislativas en Colombia, la reputación del Partido de Integración Nacional (PIN) sigue siendo dudosa. En el último mes, el ex senador Juan Carlos Martínez, fundador del partido, se ha visto involucrado en dos hechos que no han hecho más que manchar su nombre y el de su colectividad: a comienzos de enero, la celebración de su cumpleaños en la Cárcel la Picota en Bogotá con 20 invitados que llevó a su traslado a otra cárcel en Barranquilla. Además, esta semana el ex comandante del Bloque Calima de las Autodefensas, Éver Veloza, alias ‘HH’, aseguró haber tenido nexos con el entonces congresista de Convergencia Ciudadana. Estos son solo algunos de los hechos que han enlodado el nombre del PIN. Ya lo había dicho: “este partido se benefició en el pasado de narcotraficantes”. Y es que en su momento seis de siete senadores terminaron siendo vinculados con el escándalo de la parapolítica. Me gustaría examinar un poco más el fenómeno de un partido tan cuestionado pero con una alta representación en el Capitolio Nacional: 9 senadores, 11 representantes y cerca de un millón de votos, en un partido cuya creación no era mayor a seis meses.

Con estos antecedentes, no es raro que el nombre del PIN esté tan desprestigiado. Sólo por dar un ejemplo, según un estudio realizado por el Observatorio de Medios de la Universidad de La Sabana, en noviembre del año pasado, reveló que 10 de 2.400 encuestados sentían afinidad por el partido; es decir, una cifra inferior al 1%. Y esto mismo lo podemos ver en el mapa electoral de Bogotá, donde sólo 2 de 45 concejales hacen parte de la corporación. No obstante, la percepción no es igual en todo el país: mientras en Bogotá todos sus candidatos a la cámara ‘se quemaron’, los demás aspirantes elegidos del PIN para ir al Parlamento no son del interior del país. En una entrevista que le hice al entonces representante legal del partido, el concejal de Bogotá Álvaro Caicedo, explicó que se trata de un fenómeno cuyo fortín electoral no es la capital:

Como bien lo reconoce Caicedo, la presencia del PIN es más regional que distrital, y agrega que el partido tiene pocos líderes con visibilidad. A diferencia del Partido de la U, que aún dice ser el partido del ex presidente Uribe; de Cambio Radical, del ministro Germán Vargas Lleras; o del Polo en su momento con Gustavo Petro; el PIN no tiene ninguna figura visible, alguien cuya figura les dé votos. Sobre todo si tenemos en cuenta que en Colombia la gente en su mayoría no vota por partido sino por candidato. Es quizás por esta razón que podríamos explicar las altas votaciones del partido en el resto del país. Además que dentro de esta gente habrá otra que vota por propuestas. Pues bien, dentro de los cargos ocupados por miembros del PIN, encontramos al senador Édgar Espíndola, el único de los más de 350 congresistas que ha propuesto proyectos de ley relacionados con las pensiones, a propósito de la discusión de la última semana sobre si la edad de jubilación debía ser mayor.


Mi intención al mostrar este video es reconocerle algo al PIN, pues tienen por lo menos un senador que se mueve (no sé los demás), y ver que no en todos los casos se trata de un fenómeno de narcotráfico y paramilitarismo. Sólo quería abrir este espacio para ver un poco más de un partido tan cuestionado, pues este será un partido más para tener en cuenta en las elecciones de octubre próximo.

3 de febrero de 2011

¿Una dictadura en "condiciones normales"?


Egipto ha pasado en menos de 15 días de tener una expresión legítima de inconformismo frente a un Gobierno que se ha mantenido durante 30 años, a estar a punto de que estalle una guerra civil. En un día, murieron más de diez personas y la cifra de heridos es de alrededor de 2.000 personas. Esto debido a los enfrentamientos entre simpatizantes y opositores del gobierno en El Cairo. Y es que al comienzo, unas protestas que parecían legítimas tomaron el matiz de una revuelta de desadaptados, cuando lo que aparentemente son fuerzas paramilitares afines con el gobierno (o por lo menos así se comportan) atacó a la multitud que se aglutinaba en la Plaza Tahrir, casi al tiempo que el Gobierno bloqueaba el acceso a Internet en el país africano. Aunque hasta el momento a Mubarak, el presidente de Egipto, le de "miedo de renunciar por dejar al país sumido en el caos", lo único que esto demuestra es que en el siglo XXI una dictadura no puede sobrevivir en "condiciones normales".

De a poco unas protestas han ido tomando tintes de guerra civil