25 de marzo de 2012

¿Dónde están los gurús del Copyright?

Bueno, como todos sabemos, el año 2012 arrancó de forma turbulenta, en estos últimos meses se ha visto de todo: desde la salida a la luz pública de las más duras y a la vez grotescas leyes, cuyos propósitos aparentemente son combatir la piratería y proteger los derechos de autor en Internet, un propósito que socialmente podría ser muy aceptado por la opinión pública. De todas formas, los derechos de autor están propiamente garantizados en el artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por lo que todo autor seguramente buscará proteger sus intereses, algo legitimo y respetable.
Por Diego Camilo Peña (@DiegoNimus2308)


Al menos eso es lo que dicen ciertos personajes que podrían definirse como peculiares o característicos, que pueden distinguirse en los foros, en comentarios de artículos periodísticos, en la televisión, en la radio y demás espacios, donde pueda existir alguna polémica en torno al copyright, aunque en este grupo se puede encontrar cualquier clase de profesión, aunque lo más común sean aquellos profesionales del derecho, con perfil de lobistas y un amplio conocimiento de asuntos relacionados con el tema en cuestión.

Sin embargo, mi intención acá no es denigrar la profesión o los conocimientos que estas personas poseen, sino ciertas actitudes y argumentos que abordan a la hora de entrar en una discusión relacionada con el derecho de autor. Con las cada vez más polémicas noticias en torno al copyright y especialmente durante la discusión de la LeyLleras, para el caso de Colombia, estos personajes salían a defender de forma fanática las legislaciones férreas y el modelo de derechos de autor como todos lo conocemos hoy en día.

Da la impresión de que ellos piensan que son los maestros espirituales del copyright, siempre con un comentario, una respuesta jurídica, una respuesta moral, o una justificación sin importar lo agresiva, manipuladora o irreal que sea. Todo parecía darles la razón y ratificarlos como gurús indiscutibles de los derechos de autor. No obstante, con la coyuntura actual de la Ley SOPA, el ACTA, el cierre de Megaupload y sobre todo con la cada vez mayor concienciación del público acerca de los absurdos y los vicios del sistema de derechos de autor parecen haber desaparecido, ¿dónde están?

Mucho se ha oído de ellos acerca de que el copyright protege a los autores, ¿verdad? Ahora bien, donde están entonces esos gurús para explicar cómo es posible que el creador de Ghost Rider debió pagar una millonaria multa y negar la autoría de su obra sin mencionar que el pobre hombre ya de por sí vive en condiciones muy precarias. ¿No se suponía que los derechos de autor protegían a los autores? Seguramente ellos dirán que la ley permite, y a veces obliga según la conveniencia de las multinacionales, a ceder ciertos derechos, incluso los morales, y obviamente no puede haber objeción porque "la ley es muy clara".
Obviamente estos gurús ven como impensable cambiar o siquiera negociar el régimen actual de derechos de autor por uno que garantice el acceso de la información, lo que sería el equivalente a plantearle a un católico radical que la Virgen María no era virgen. No obstante, ¿dónde están los gurús del copyright para examinar la verdadera historia del copyright y su relación con la censura, y sobre todo la influencia del lobby corporativo en la modificación a conveniencia de las leyes respecto a los derechos de autor? Ellos mismos suelen olvidar que la protección del derecho de autor inicialmente era de 15 años durante la vida del autor y por presiones continuas de la industria del entretenimiento terminó prolongándose hasta 80 años después de la muerte del autor, como se conoce hoy en día.

Los santos del copyright, que defienden férreamente las más draconianas legislaciones y tratados, parecían tener un poder de convencimiento divino. Hasta hace no muy poco tiempo parecían tener el poder absoluto de manipular a la opinión pública, para hacerle creer que estas legislaciones eran imparables y que quienes se oponían no eran más que unos cuantos. Pero las masivas protestas alrededor del mundo, incluyendo las de Estados Unidos contra Sopa y en Europa contra Acta, parecen haberlos forzado a esconderse debajo de una roca, o al menos sus argumentos quedaron reducidos a polvo, procurando ocultar el impacto político de la aprobación de este tipo de leyes.

Se volvieron a equivocar. Por supuesto que estas leyes no tienen color político alguno. Sumémosle además el hecho de que Estados Unidos esté en año electoral, algo que los gurús del copyright habían olvidado: los inmensos presupuestos destinados para hacer lobby no pueden votar. Les demostraron que no son unos pocos quienes protestan contra este tipo de engendros jurídicos concebidos a puerta cerrada, sino que lucharán y harán sentir su voz. Afortunadamente no solamente el ciudadano del común, también algunos políticos iluminados por algo de sentido común también protestaron diciendo que el ACTA no corresponde a la realidad actual de la tecnología y la sociedad de la información.

¿Dónde estaban los gurús del copyright? Probablemente inventando algún manipulador discurso para hacer creer que quienes no están con ellos son piratas. Tal vez amenazando con despedir a los políticos que creían tener en el bolsillo o haciéndose los tontos e impulsar este tipo de leyes a las patadas y las espaldas del pueblo, e ignorando por completo a la opinión pública, como grita a los cuatro vientos la Comisión Europea. Porque, claro, para los gurús del copyright eso es democracia.

Tampoco dicen nada acerca de las declaraciones en tono amenazante del señor Rupert Murdoch o de la MPAA, quienes a juicio de los gurús del copyright son muy éticos a pesar de los escándalos asociados al reciente accionar de estos sujetos. Los gurús jamás hablarán sobre que los intereses que se mueven detrás de estas draconianas legislaciones no tienen que ver nada con la censura o el control de la información. ¿Aunque, será que la gente que lleva décadas en el negocio de los medios de comunicación no es consiente de la importancia de Internet en la difusión y control de la información en la sociedad contemporánea? 

Pero todo eso lo hacen por los derechos de los autores, al igual que la iglesia promovió el atraso del progreso tecnológico durante más de mil años con los resultados que todos ya conocemos. Y si estas legislaciones son tan buenas, ¿por qué la industria de los videojuegos retiró su apoyo a SOPA?, ¿Por qué los creadores de Angry Birds aprueban la piratería? Y no hablemos solamente de este sector: reconocidos autores como Paulo Coelho, e incluso importantes directivos de disqueras, cuyas cabezas ojalá no rueden por sus declaraciones.

Y es que no están hablando personajes insignificantes como lo hacen parecer los todo sapientes gurús del copyright. También se pueden encontrar grandes empresas como Google, Yahoo, Amazon, Twitter, Facebook e incluso organizaciones altamente reconocidas como la Free Software Foundation, Creative Commons, Electronic Frontier Foundation, los ingenieros que crearon el Internet como lo conocemos, artistas y creadores, e incluso la Wikipedia, que de pasó lideró la histórica protesta contra la ley SOPA ¿Qué dirán esta vez los gurús del copyright que pontifican sobre la Internet? ¿Acaso Wikipedia es un programa de P2P?, o ¿es una página que viola los derechos de autor?

Por supuesto, ellos están a favor de la ley solo cuando los beneficia a ellos pero cuando no les da razón en sus absurdas pretensiones como en el caso de Cinetube, entonces ahí si suplantan al pueblo y defienden la necesidad de cambiar las leyes, a favor solamente de ellos, claro. Y evitar cualquier discusión pública. Eso explica por qué abominables tratados como el ACTA se negocian a puerta cerrada y ojalá en algún país autoritario donde sea imposible protestar. Supuestamente defienden servicios legales ¡Pero qué casualidad! Grooveshark al igual que otras opciones legales han sido continuamente golpeadas y saboteadas por la industria, forzándolas a castigar a los usuarios legítimos quitando la gratuidad de estos servicios, y quienes creen en los contenidos libres y gratuitos no se hagan muchas ilusiones porque, si Google pudo ser demandada en Francia por ofrecer un servicio gratuito, ¿a qué deben atenerse otras alternativas como el opensource?

Es preocupante que el futuro de Internet sea decidido de forma unilateral por estos gurús del copyright, que no son más que charlatanes algunas veces pagados por oscuros intereses para defender lo indefendible. Internet es mucho más que descargar música o películas gratis. También ha sido la oportunidad para progresar y hacer revolucionar el pensamiento como nunca antes en la historia de la humanidad. No se trata de que los creadores regalen su trabajo ni que los consumidores paguen precios absurdos bajo condiciones ridículas, sino poner de acuerdo a dos partes: una parte que desea vivir de su trabajo y otra que desea acceder a dicho trabajo. Una discusión que no sea viciada por los gurús del copyright. Tal vez una gran victoria para los internautas ha sido desenmascarar a estos siniestros personajes mediáticamente, que es donde más les duele. Sin embargo, este es solo el primer paso. Si queremos defender un Internet democrático, libre y progresista debemos convertir, nuestras acciones y actitudes individuales en transformaciones colectivas que nos permitan defensa de nuestras conciencias de estos encantadores de conciencias. 

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1 comentario :

Carlos Armando Cuerv dijo...

Oportuna y muy clara disertación, solo la codicia de la industria y la mala fe de los gobiernos preocupados por el desborde de información de la Internet, son el combustible de estos exabruptos legales. Solo queda seguir protestando e informando de esta manera sana a toda la comunidad de usuarios de la red.

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