11 de marzo de 2012

Lo que Petro no dice es como si no lo hiciera

Puede sonar recurrente y repetitivo hablar de la crisis en Bogotá, pero lo cierto es que aún no nos terminamos de reponer de las barbaridades cometidas por el gobierno anterior y sus cómplices contratistas. De ese modo también se sabía de antemano que cualquiera que fuera el nuevo alcalde tendría que afrontar una transición de un gobierno tremendamente cuestionado que además dejaba la ciudad en un estado más que lamentable, un caso curioso donde la crisis es previa al funcionario.
Por Juan David Martínez (@jdmartinezq)
Blog: Reflexiones de Comunicación Política

De tal suerte, la victoria de Gustavo Petro resultó curiosa en tanto ratificó a un gobierno de izquierda dentro de la ciudad, pero con grandes distancias de Samuel Moreno, eso implicaba un doble reto: la revitalización de la ciudad y la reivindicación de la izquierda. Al parecer, y con las pocas semanas que han ocupado a Petro, dentro del gobierno el resultado no ha sido el óptimo, creería yo que, por la incapacidad de Petro para ejercer una comunicación más hábil.

Las mejores intenciones por parte del alcalde han llevado a que en poco tiempo se tomen medidas esenciales para la ciudad, y aun aquellos que no somos afectos a su política, debemos otorgar el beneficio de la duda por el bien de la ciudad. En primera medida, la prohibición del porte de armas mostró una significativa reducción en las tasa de homicidios y violencia asociada, un gran avance para tan poco tiempo de implementación y una medida que debería ser ejemplo para muchas ciudades del mundo.

Sin embargo, la medida sigue siendo impopular, y esto se explica porque el alcalde le ha dado un tratamiento estadístico, cuando una política de este tipo está asociada en el imaginario colectivo a la sensación de seguridad, y paradójicamente muchos ciudadanos se sienten más seguros con las armas en la calle que sin ellas. El error básicamente está en no manejar un discurso emocional sobre la vida y el derecho a vivir sin miedo, el alcalde lo deja en los números, no apela a las emociones de las personas, no se conecta ni genera empatía, toma distancia del ciudadano y así no logra movilizar en su favor, a pesar del buen resultado.

Por otra parte, una de las problemáticas más evidentes de la ciudad como es la de la movilidad y en particular el estado de las vías ha sido otro vacio en el discurso de Petro. Es cierto que en este aspecto cuenta con una funcionaria de primer nivel como es María Fernanda Rojas, quien ha sido estrictamente diligente en atender el estado crítico de la ciudad, mientras que Petro se muestra intransigente en sus decisiones, no porque lo sea sino que así lo comunica, en su intento de marcar la diferencia con Moreno quiere mostrase autoritario, poseedor del control sobre las obras y así ha dejado por fuera el dialogo de la ciudadanía, en un tema que desde hace mucho tiempo está en boca de todos.

Es prudente el alcalde en marcar la línea a seguir, pero la crítica no es a sus acciones sino a su forma de presentarlas ante los ciudadanos, los trata como espectadores que no comprenden, mientras estos reivindican su opinión y chocan contra el alcalde. De ese modo quisiera considerar, con los dos ejemplos más evidentes que vienen a mi mente, que si la crisis no se ha superado y el alcalde actual no logra el favor popular es por un problema evidente de comunicación, que repercute no solo en la imagen del alcalde sino en la percepción de los ciudadanos sobre Bogotá. El alcalde debe modificar su tono y su discurso, movilizar a la ciudadanía y crear una virtual causa común, mostrarse como líder, lograr el acompañamiento de la ciudadanía, contar a Bogotá en los términos del ciudadano para ser comprendido.

Esta ciudad dista de ser lo que todos deseamos, pero la construcción de un relato que enmarque nuestra cotidianidad como parte de un mejor porvenir puede facilitarle las cosas a la hora de gobernar, pues así se gana el favor y la colaboración ciudadana. Y es evidente que las mejoras que demanda la ciudad no deben venir solo del alcalde y sus funcionarios, los problemas políticos no se resuelven solo con políticas públicas, sino (re)construyendo el tejido social, y para eso es imperativa una mejor comunicación política.
Imagen propiedad de K-ndeLa

1 comentario :

utsuro_bune dijo...

¡Excelente publicación Juan D! Muy de acuerdo con la (re)construcción del tejido social.

Comentarios