24 de agosto de 2012

Recuerdos de Estados Unidos: Nueva York (I)


Una de las cosas de las que más me arrepiento de no haber hecho en este último año fue no escribir en algunos momentos importantes de mi vida. Lo digo porque durante el primer semestre de este año tuve la oportunidad de vivir y trabajar en Estados Unidos: vivía en una ciudad de Maryland llamada Rockville pero trabajaba en Washington, DC. Entre otras cosas, tuve la posibilidad de conocer Boston y Nueva York. Y de todo lo que viví en 4 meses no me quedan más que 900 fotos que saqué con el celular y recuerdos que de a poco se irán borrando, por eso el arrepentimiento. Todo empezó mientras revisaba este post de Me Quiero Ir de Viaje, uno de los ¿miles? muchos blogs que hoy sigo y que no me dan tiempo ni para agarrar un libro. Cuando vi el video que podrán revisar si continúan leyendo, tuve esa sensación que no todo el mundo puede sentir y de la cual me siento privilegiado de haber experimentado: ese sentimiento de ver por televisión un lugar en el que uno alguna vez estuvo. Pasa con las películas, pasa con las series, pasa con las fotos...a mí me pasó con este video. Estamos hablando de The Manhattan Project, un time lapse de 5 minutos montado por el camarógrafo Cameron Michael. Todo esto explica esta entrada: antes de seguir olvidando lo que no fueron más de 4 días en Nueva York, la ciudad que nunca duerme o la capital del mundo, como la quieran llamar, he decidido escribir esta primera parte de una serie de entradas sobre el tiempo en que viví en Estados Unidos.

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Debo confesar que si hace un año me hubieran dado la posibilidad de viajar a cualquier lugar del mundo, mi última respuesta hubiera sido Estados Unidos. Simplemente porque uno en muchos casos habla y piensa sin conocer. En ese momento quizás sólo había dos cosas que me llamaban la atención de Norteamérica. Por un lado, sentía una atracción por California y toda el área de la Costa Pacífica de Estados Unidos porque allá se encuentra la cuna del Punk-Rock, que es la música con la que crecí. Pero por otro lado estaba Nueva York, por todo lo que representa como ya se darán cuenta más adelante, aunque inicialmente comenzó a llamarme mucho la atención porque muchas de las series de televisión que me he visto están basadas en la Gran Manzana: Futurama, Friends, Seinfeld, Mad Men, How I Met Your Mother, El Crítico, Lilyhammer...¿continúo?

Esa fue mi motivación, y la decisión de ir la tomé el día en que se disputaba el Super Bowl. La idea fue de mis amigos, con quienes había visto el partido: una mexicana, un panameño y una francesa que ya tenían pasajes de autobús desde mucho antes. Después fue que yo me les uní: sólo tenía que poner como 47 dólares que costaba el tiquete y buscar dónde quedarme: lo mejor que encontré fue un hostal en el que dormí las 3 noches que estuve allá y por el que pagué alrededor de 100 dólares. No sabía en ese momento ni a dónde iba a ir a parar pues todo lo hice por Internet. 

Era mediados de febrero, por lo que el frío del invierno todavía se sentía, además porque Nueva York está mucho más al norte que Washington y eso también afecta el clima. Entonces decidí hacer un equipaje algo ligero ya que prefería ir en plan de mochilero que en plan de turista. Utilizaría un solo pantalón, dos camisas y dos chaquetas en ese fin de semana largo, más lo que cargaba normalmente en los bolsillos: el celular, la billetera y el pasaporte.

Ya el día en el que viajé, no podía dejar de pensar en todas las veces que había visto la ciudad de Nueva York en televisión. Finalmente yo iba a estar ahí, y así fue. Tomamos un bus que estaba a años luz de cualquier vehículo de servicio público en el que me hubiera podido montar antes: tenía Internet y enchufe para conectar el celular, de otra forma no me hubiera podido aguantar 6 horas sentado viendo pasar el paisaje. Lo más emocionante que puede pasar en ese lapso de tiempo es que el autobús pase por Baltimore y Filadelfia. Fue así que disfruté mi viaje escuchando música, hablando con mis amigos en Colombia por Whatsapp y, claro, twitteando. A propósito, abro un paréntesis, fue en ese bus que se me ocurrió la teoría de que no vale la pena ser un experto en social media. Ésas son las consecuencias de estar en un bus encerrado sin poder tomar aire ni comer.
De arriba para abjo: (1) En Estados Unidos me gané la fama de líchigo porque no andaba con más que con unos billetes de muy baja denominación y las llaves de la casa. Antes de tomar el autobús, tomé esa foto. (2) El paisaje mientras pasábamos por Baltimore, una de las ciudades más importantes del Estado de Maryland entre otras cosas por su salida al mar y por ser sede el equipo de los Orioles en Baseball

Ya entrada la noche, a eso de las 9:30, sabía que estábamos cerca porque gracias a la conexión a Internet podía ver en el celular en qué punto estábamos exactamente. Pero hay cosas que ni la tecnología puede predecir, y a más de media hora de que terminara el viaje se podía ver el resplandor de cómo brillaba una luz en el horizonte, pero no era una luz. Era la ciudad de Nueva York, la ciudad que nunca duerme. Ese hubiera sido un momento perfecto para escuchar New York New York, de Frank Sinatra. Se las dejo aquí abajo para que en caso de que algún día vayan no cometan el error de no escucharla mientras van llegando.

Continúa...Parte II

2 comentarios :

Pedro Morales dijo...

Más allá de lo buena que me ha parecido la entrada y la forma como la desarrollas, tengo que admitir que lo que más me llamó la atención y por lo que quería comentar, fue la frase " En Estados Unidos me gané la fama de líchigo porque no andaba con más que con unos billetes de muy baja denominación y las llaves de la casa", como amigo te digo : "no solo en Estados Unidos haces eso" jajjaja. Saludos.

Daniel Prado Rodríguez dijo...

Buenas tardes,

Recientemente he terminado una serie de entradas de mi viaje a Nueva York para conformar una guía de viajes, te pongo el enlace:

http://www.daniel.prado.name/Varios-Viajes.asp?art=350

Quizás le pueda ser interesante a algún lector de esta entrada.


Muchas gracias

Comentarios