12 de abril de 2013

Energía solar, un recurso pendiente de explotar


Este post lo escribí originalmente para un proyecto que hicimos con Agua Brisa y MSN Latinoamérica a finales del año pasado, pero que finalmente no fue publicado, entre otras razones, porque el proyecto terminó antes de lo previsto. Así pues, guardé varios artículos, y este es uno de ellos. En fin, no suelo escribir sobre ciencia o medio ambiente, pero a veces se me ocurren buenas ideas.

En tiempos de crisis y de calentamiento global, no son pocas las personas que buscan de alguna manera cómo poner un grano de arena para contribuir con un cambio, seguramente disminuyendo sus gastos en electricidad, o limitando el uso de cualquier aparato eléctrico en casa. De la misma forma, también podemos cambiar algunos hábitos como ir a pie, usar la bicicleta o empezar a reciclar, por qué no. Y así, hay mil maneras más de darle una mano no solo al planeta, sino también a nuestro bolsillo. Hoy precisamente, quiero hablarles de otra de esas formas de contribuir al planeta, con el uso de una energía alternativa, limpia y renovable: la energía solar.

Al respecto hay ideas interesantes que vale la pena tener en cuenta, como el concepto del diseñador Jonathan Globerson, en el que parece ser un artículo de decoración para el hogar, un objeto que capta tanto energía del viento como del sol, permitiendo un ahorro hasta del 6% en la factura eléctrica y de una tonelada de CO2 al año. Igualmente, en todo el mundo se están llevando a cabo ideas increíbles que van por la misma línea, como la planta de energía solar más grande de Estados Unidos en California, que tiene un área de 150.000 metros cuadrados, el equivalente a 27 campos de fútbol, y que produce hasta 10 megavatios de electricidad, suficiente para suplir las necesidades de 6.500 familias. 

Pero, ¿está la energía solar al alcance de todos?, ¿no es acaso un recurso disponible solo en países desarrollados? Muchos creen que sí, sobre todo si tenemos en cuenta que sus tres principales productores son Alemania, España y Japón, mientras que China los fabrica para exportación, no los instala, siendo el mayor fabricante con más de 50 millones de unidades cada año, más de la mitad del total. En cuanto a Sudamérica, el primer país en tener un megaproyecto de este tipo fue Argentina en la provincia de San Juan en 2011, donde la inversión fue de 10.5 millones de dólares para abastecer a 1.500 hogares con 4.600 paneles fotovoltaicos. Similar es el caso de Perú, que tiene planeada la que sería la planta más grande de América Latina, y que podría llevar luz a más de 60.000 familias.





¿Y qué pasa después de su instalación?, ¿Acaso duran para siempre los paneles solares? Ese es uno de los problemas por los que para muchos ésta no es una idea perfecta, y es que su tiempo de vida no supera los 30 años, tras lo cual quedan residuos peligrosos como plomo, selenio o cobre, sustancias que necesitan de complejos y costosos procesos para su tratamiento, así como su fabricación requiere materiales altamente tóxicos, dejando abierto el interrogante sobre si vale la pena asumir estos riesgos a cambio de usar una fuente de energía limpia y renovable como la solar.
 
En todo caso, después de considerar los pros y los contras, esa es una decisión que nosotros mismos habremos de considerar. Al respecto, le pregunté a Alberto Osorio, Ingeniero de Solutecnia, quien me habló sobre algunos puntos importantes para tener en cuenta, en caso de que decidamos optar por su instalación:
 
  • Calcular cuánta energía usamos, esto para determinar cuántas celdas cubren nuestras necesidades diarias y si nos alcanzará para cubrirlas total o parcialmente. Lo más recomendable es que la energía que se genere sea igual o superior a la que se consume, para que no se agote ni sea necesario recurrir a energía eléctrica nuevamente.
  • Pensar en qué lugar vamos a ubicar la celda, teniendo en cuenta que una ciudad como Barranquilla tiene unos índices de radiación solar mayores a los de Bogotá, como lo muestra el mapa más abajo. También que sean lugares abiertos, donde haya luz continua, sin sombras, por lo menos entre las 9 de la mañana y las 3 de la tarde.
  • Tener en cuenta el presupuesto, partiendo de si la inversión inicial que hagamos nos ahorarrá más de lo que vamos a gastar en el tiempo de vida que tendrá el panel. En Colombia, según la ciudad, la instalación de uno de estos sistemas puede empezar desde los 17 millones de pesos en zonas de calor intenso, o de hasta 22 en áreas más templadas.





El artículo estaba incompleto cuando lo retomé, pero desde que lo escribí, y tras haberme informado cuando lo comencé, llegué a la conclusión de que una de las razones por las que el tema de energía solar no empieza a despegar todavía es porque, hagan la comparación: llenen un campo de fútbol de páneles solares y llenen otro de barriles de petróleo. ¿cuál sale más barato, y a cuál es más fácil de acceder? Aún así, viéndolo a mediano y a largo plazo, los países que ya se están involucrando con este tipo de iniciativas y le inviertan en investigación y desarrollo a este tipo de tecnologías seguramente serán las potencias del mañana.

Daniel Afanador
Twitter: @Daniel_Afanador
Fotografía: Solareworld en Flickr

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