29 de agosto de 2013

El extraño caso del Juan Valdez que permanecía cerrado

En una sola semana la clase campesina se tomó las calles y carreteras del país, y Starbucks anunció su llegada a Colombia con la apertura de más de 30 locales en las principales ciudades. Y seguramente vayan por más, pues detrás de la franquicia está la misma gente de Burger King y Domino's Pizza.

Lo curioso de dos hechos que aparentemente no tienen relación alguna es que nos permite ver el alcance real de la firma de tratados de libre comercio con potencias que están económicamente a años luz de cualquier país de Latinoamérica y del Caribe. Los 2 últimos Gobiernos han defendido con uñas y dientes las firmas de este tipo de acuerdos con Estados Unidos, la Unión Europea y Corea del Sur, hasta el punto de que en su momento el presidente Santos le solicitó al Congreso de la República que la ley que permitía que el TLC con Estados Unidos comenzara a funcionar fuera tramitada en tiempo record: 15 días, a pupitrazo y a las patadas.

Por supuesto algo hecho así de mal no podía salir bien, y hasta la semana pasada salió a flote todo lo que esto implicaba. Los campesinos se tomaron las ciudades, las calles y las carreteras como símbolo de manifestación: ¿cómo es posible que siendo un país agrícola Colombia se dé el lujo de importar comida? En mayo pasado uno de los voceros de los papicultores le pidió en plenaria al Congreso en pleno y al Gobierno Nacional que por favor se detuvieran. Ellos son capaces de alimentar a todo este país, pero por el contrario desde el Gobierno Nacional están haciendo todo lo posible para arruinar a las manos que con su trabajo le han dado de comer a cada generación desde antes de que este país existiera. Mientras tanto, hasta hace 2 semanas había campesinos vendiendo su producción a pérdidas.


¿Cómo es posible que siendo productores venga una cadena extranjera a ofrecer café con aromas de África, Indonesia y de Brasil? Yo no tengo nada contra Starbucks. Me caen bien, de hecho. Pero, ¿será que a México entra Taco Bell con la misma facilidad? No, cerraron dos veces cuando lo intentaron. ¿Por qué en Perú Coca Cola no pudo competir con Inca Kola? Porque allá se quieren un poquito y no van a dejar que un extranjero les venda lo que ellos mismos producen. Al final Coca Cola optó por comprar a Inca Cola. Acá en cambio, con el cuento de que tenemos que ser competitivos, están acabando con el agro y la industria colombiana, sin antes habernos preparado para entrar a un mercado global a competir con altura: no tenemos unas carreteras, vías férreas ni unos puertos decentes, y creo que nunca los tendremos. La gasolina nos la cobran como si estuviéramos en la península de Corea, y al que se le ocurra empezar emprender su propio negocio lo atan de pies y de manos con impuestos para que nunca salga adelante.

Yo no estoy en contra de los TLC. De lo que estoy en contra es de las negociaciones hechas a la medida de la contraparte, que es finalmente el motivo de las manifestaciones en todo el país. ¿Cómo explicar que mientras Starbucks está a punto de abrir 30 puntos en Colombia, en todo Estados Unidos solo haya 4 locales de Juan Valdez? El de Washington, DC, solo abre entre semana y queda ubicado en una calle de oficinas en la que asustan. A pocas cuadras hay un Starbucks cada 100 metros. ¿De verdad tuvimos tan malos negociadores, que ni vendiendo café colombiano en el mercado hispano mas grande del mundo tenemos chances de ganar? Y si esto pasa solo con el café, creo que vamos a entender el sentimiento de indignación de los campesinos colombianos en este momento.

Daniel Afanador
Twitter: @daniel_afanador
Imagen propiedad de LWY

22 de agosto de 2013

Finanzas básicas para gente normal

Haz de cuenta que te acabas de graduar de la universidad, y que eres de los pocos afortunados que consigue un buen trabajo, no como me pasó a mí hace 1 año. Supongamos que te van a pagar un sueldo que para alguien con poca experiencia y recién egresado está más que bien. Digamos que millón quinientos, lo que son algo así como $800 dólares americanos y 2 salarios mínimos legales en Colombia aproximadamente. Y digo más que bien porque conozco gente que de recibir un título como profesional pasa a ganarse un salario mínimo, o quizás un poco más, pero con contratos por prestación de servicios. En fin, ese es otro tema que pienso dejar para otro día. Hoy quiero hablar de finanzas básicas para gente normal: cómo cuidar el dinero aún cuando no sepamos utilizar una calculadora.

Bien, suponiendo que tenemos $1.5 millones para 30 días, partamos de que todo no es tan bonito como nos lo pintan. De ahí, desafortunadamente, ya llevamos las de perder. Es probable que nos quiten unos $80.000 pesos aproximadamente por asuntos legales que pagamos tanto nosotros, como la empresa para la que trabajamos. Estoy hablando de salud, pensión, cesantías y retención en la fuente. Según eso, ya no tenemos un sueldo de $1.5 millones, sino de $1.420.000.

16 de agosto de 2013

Las nuevas y futuras audiencias

Durante las 2 últimas semanas se ha hablado mucho de la compra del Washington Post por parte de Jeff Bezos, CEO y fundador de Amazon, una de las empresas de tecnología y comercio electrónico más importantes del mundo. La noticia, desde mi punto de vista, llamó la atención por 3 razones:

En primer lugar, por todo lo que significa la convergencia entre un medio tradicional de comunicación, uno de los más importantes de Estados Unidos y del mundo, con una empresa netamente digital. Hoy hay medios digitales especializados con más lectores que un periódico de provincia: Mashable, The Verge y Tech Crunch son un ejemplo de ello. Mientras tanto, muchos periódicos con trayectorias de más de un siglo, se han ido quedando estancados en hacer lo mismo de toda la vida, pero desde la web. No tienen sitios que se puedan consultar cómodamente desde móviles o tabletas, no insertan jamás un enlace dentro de un artículo, tienen plataformas de comentarios de comienzos de siglo y mil defectos más, que de seguir así, nunca les permitirán avanzar.

En segundo lugar, lo anterior deja abierta la pregunta de si el periodismo y los medios tradicionales puedan seguir existiendo de la misma manera en que lo han venido haciendo, sin cambiar para nada su modelo de negocio. Al ver algunas de las demandas de estos medios en Brasil, Bélgica o Alemania donde los principales diarios empezaron a quejarse porque Google News los estaba indexando y, según ellos, quitando tráfico, uno se da cuenta de que quienes están al frente tomando las decisiones en estas casas editoriales no ven aún la oportunidad que tienen al frente si llegasen a aprovechar todas las facilidades que les ofrece la web, si la utilizacen como un aliado.

En tercer lugar, el tema de la libertad de expresión aplica también en la red. Como en alguna ocasión lo mencioné cuando me quejé de un mal producto que compré, un medio no puede darse el lujo de hablar mal de uno de sus anunciantes, mucho menos de sus dueños. ¿Qué pasará si el día de mañana el Washington Post decidiera emprender una rigurosa investigación en contra de Amazon?, ¿sería publicada? Seguramente no, y es que el discurso de la libertad de expresión termina en el mismo momento en el que entramos a hablar de grandes grupos económicos.

Las audiencias de hoy

Pero volviendo al tema de Bezos y su compra del Washington Post, llama la atención que quizás la transacción esté detrás de otra cosa: la audiencia. No se trata solo del fundador de Amazon. Estamos hablando de una de las únicas personas que mejor conoce los hábitos de consumo masivo de toda la población norteamericana. Supongo que toda esta información le dará a Bezos algunas pistas sobre los hábitos de consumo de medios de los estadounidenses. No por otra cosa Amazon hoy compite en Estados Unidos con Netflix. Ahora bien, sería un excelente experimento utilizar uno de los diarios más importantes del planeta para hacer algo que nunca se haya hecho en medios tradicionales desde su plataforma digital.


Recordemos que cuando la primera persona hizo una compra en Amazon, nadie dimensionaba los alcances que iba a tener ese proyecto 20 años después.

Y es que si consideramos al consumidor de medios promedio de los próximos 10 años nos vamos a encontrar con una persona que seguramente vea 0 horas de televisión. Simplemente porque estará viendo series y películas en Netflix o en Crackle desde una consola de videojuegos. Una persona que no sabrá lo que es un libro, una revista o un diario de papel, simplemente porque compró una versión digital para leer en una tableta o un celular. Una persona que no sabrá lo que es la radio AM o FM, simplemente porque TuneIn Radio o Wunder Radio tienen todas las emisoras del mundo. Una persona que jamás habrá tenido en sus manos un disco de vinilo, un casete o un CD, pues será una generación que creció con el formato MP3, iTunes, el P2P y los torrents.

Y aún conociendo este pequeño y sencillo perfil de lo que serán las audiencias de los próximos años, muchos medios tradicionales se ven temerosos de dar un paso adelante y empezar a hacer algo novedoso. Uno ve que The New York Times, el Washington Post o Boston Globe empezaron a cobrar por algunos de sus contenidos digitales, y uno no entiende cómo es que otros medios de otras partes del mundo le echan la culpa a Google por su mal modelo de negocio. Ahora apliquemos esta misma ecuación a cine, radio y televisión: ¿están los dueños de estos medios tratando de llegar a estas audiencias? Me parece que no.

Nota final: recuerdo en el metro de Washington, DC, ver a hombres y mujeres de la tercera edad leyendo libros en un Kindle de Amazon, aún cuando regalaran periódicos de papel en la entrada de las estaciones. ¿De verdad los medios tradicionales no sospechan nada de estos comportamientos?

Imagen propiedad de Zhao

9 de agosto de 2013

El incierto futuro de la telefonía móvil

Hasta hace menos de 1 año el panorama de la telefonía móvil mundial estaba dibujado de una forma muy clara, con el iPhone y Android a la cabeza en una encarnizada lucha que llevó a Samsung varias veces a los tribunales por demandas tan ridículas como el uso de puntas redondas o el de hacer zoom con un movimiento de los dedos sobre la pantalla

Y es que Samsung desde hace varios años se ha convertido en la piedra en el zapato no solo de Apple, al que le quitó una gran parte del mercado de los equipos de gama alta, sino de otras marcas como Nokia, a la que anularon prácticamente durante muchos años, u otros grandes de la tecnología como Motorola, LG o Sony.

Esta posición de liderazgo de Samsung, desde mi punto de vista, se debe a que tuvieron el poder comercial de llegar a todo el mundo con un equipo que en su momento le competía codo a codo al iPhone, como lo fue el Samsung Galaxy SII. Recuerdo que para entonces, y aún hoy, era imposible conseguir en Colombia un terminal HTC, situación que seguramente era igual en más de un mercado emergente.

Situación similar era la de LG, Sony o Motorola, no porque no se pudieran conseguir, sino porque no tenían ningún celular a la altura del iPhone o del Galaxy SII. Desde ese entonces, Samsung empezó a ganar un gran respaldo frente a la opinión pública especializada por sus equipos de gama alta, que como dijimos hace poco, no eran gran cosa a final de cuentas. No obstante, parecían ser los únicos capaces de hacer algo tan bueno como Apple.

2 de agosto de 2013

Llegó Firefox OS, ¿tiene oportunidad?


Esta semana que pasó llegó a Colombia, Brasil y Venezuela un nuevo sistema operativo móvil de la mano de Movistar y la Fundación Mozilla, los creadores de Firefox, ese navegador que por allá en 2002 recogió las cenizas de Netscape y desafió el poder de Internet Explorer. Esto es importante de mencionar, ya que para esa época Microsoft llegó a controlar cerca del 99% de las búsquedas en la web. Con este movimiento se empezó a voltear el panorama, hasta el punto de que en algún momento entre Chrome, Firefox, Opera y Safari han terminado desplazando a Internet Explorer a un penoso segundo puesto.

Hoy esta batalla continúa, mientras los grandes de la tecnología que siempre habían estado detrás de estos navegadores se han ido enfrascando desde hace unos 4 a 5 años  en una nueva pelea: la de los dispositivos móviles. Google, responsable de Chrome, tiene a Android; Apple, la cabeza de Safari, tiene a iOS en diferentes gamas de iPhone, iPad y iPod; Opera Software, que tiene quizás el mejor navegador en móviles, cuenta con una unidad de negocio dirigida a la publicidad para celulares; Microsoft, los que trajeron a Internet Explorer en Windows 95, tienen una poderosa alianza con Nokia que aún no termina de despegar. 

¿Y Firefox?

Esta era la compañía que hacía falta en la batalla. En febrero de 2013 desembarcaron en Europa, gracias a una alianza con Telefónica, ZTE y Deutsche Telekom, entre otros grandes de la industria. De hecho ya se habla de negociaciones con otros grandes como Sony y LG, que también entrarían a apoyar la venta de equipos con Firefox OS.

La gran pregunta es si un nuevo sistema operativo, que además de los que mencionamos arriba, tiene cómo competir con Jolla, Ubuntu, BlackBerry y Tizen de Samsung.

Si bien es fácil decir que no hay más espacio para tantos sistemas operativos móviles, y que Mozilla ya tiene esta batalla perdida, hay algunos detalles que yo rescataría antes que nada. Y es que aunque entre Google con Android y Apple con el iPhone se están llevando casi el 90% de la torta, aún hay otras batallas más por ganar. 

En primer lugar, está la batalla de los smartphones de gama baja y media, una pelea en la que el iPhone no tiene cabida debido a sus altos estándares de calidad; y en la que Android en la mayoría de los casos deja mucho que desear, permitiéndole a cualquier fabricante producir equipos mediocres. Quizás el mejor Android al precio más bajo sea el Nexus 4 de Google, pero ya de gama alta, y que no se consigue por menos de $340 dólares en Estados Unidos.

Esto último nos lleva a un segundo punto que tiene que ver con los precios bajos. ¿Qué pasa con todas esas personas que no tienen el dinero suficiente para pagar por ese smartphone de gama alta, que como ya vimos no se consigue por menos de $340 dólares? Si partimos de que sacar un teléfono barato con contrato a 2 años es mal negocio, a muchos no les quedará otra, sino optar por los precios bajos, un escenario más probable de encontrar en mercados emergentes como el latinoamericano, el africano o el asiático. 

Bajo este panorama, lo más probable es que estemos hablando de usuarios no tan exigentes que todavía se conforman con que un teléfono sirva para llamar, enviar mensajes de texto, por lo que muchos ni se fijarán en el hecho de que tenga acceso a Internet. Al dueño de un smartphone de última generación no le parecerá suficiente, pero ¿qué podemos pedir por $100 dólares?

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