25 de octubre de 2013

Así fue como Sony se benefició de la piratería

Siempre detrás de todo intento por desprestigiar a quienes hacemos descargas por Internet, a quienes usamos Napster, The Pirate Bay o vimos alguna vez una serie o una película desde Cuevana, siempre han estado organizaciones que si fuera por ellas desconectarían de Internet a toda la población mundial solo con el fin de que volvamos a las tiendas a comprar discos de vinilo y casettes. Así pasó a comienzos de 2012 con SOPA: estos dinosaurios de los derechos de autor aseguraban que perdían miles de millones de dólares cada año porque la gente hacía descargas ilegales por Internet.

Según ellos, la culpa siempre ha sido de nosotros cuando preferimos tener una sola canción en el computador en vez del CD completo; de que prefiramos conectarnos a Internet para ver una serie en vez de comprar las 9 temporadas en Blu-Ray. Hasta decían lo mismo cuando la gente empezó a grabar en casettes canciones de la radio.

No, la culpa es de ellos de que siguen amarrados a un modelo de hace 50 años y de que no se han podido adaptar a los tiempos de hoy. A regañadientes hoy funciona Netflix, cuyas ganancias son una miseria ($30 millones) al lado de lo que tienen que pagar por uso de los derechos (les quedan $30 millones cuando los ingresos totales son de más de 1.000 millones). Pero ¿a quień nos referimos cuando hablamos de "ellos"?

Aunque me refiero a todas las organizaciones donde están aglomerados los estudios cinematográficos más importantes de Hollywood y los sellos discográficos que reúnen a los artistas más importantes del momento, queda más claro si digo con nombre propio que estamos hablando de la MPAA y la RIAA, dos organizaciones pro derecho de autor y anti piratería con sede en Washington, DC, y cuya una de sus funciones es hacer lobby para que el Legislativo de Estados Unidos apruebe leyes que les puedan llegar a beneficiar. Y esto es debido a que también deben velar por los derechos de los artistas.


18 de octubre de 2013

4G y LTE, lo que está por llegar

Si estás conectado a Internet en este momento en Colombia, puedo suponer 2 cosas: o estás leyendo esto desde un computador, o lo estás haciendo desde un celular. Dentro de estas 2 opciones, caben otras 3 posibilidades: (1) tienes cable en tu casa u oficina; (2) le estás robando WiFi Tienes acceso a un WiFi; o (3) tienes un plan de datos

Si bien también podrías acceder a Internet por roaming, dudo mucho que seas millonario y estés dispuesto a pagar lo que cuesta 1Kb por fuera de tu país. La otra posibilidad es que tengas conexión de alta velocidad por 4G de UNE, la única empresa que presta el servicio hasta ahora en Colombia.

El servicio, a pesar de que lleva más de 1 año disponible en el país, no ha logrado masificarse, pues de momento sigue disponible solo para hogares. Pero, ¿qué es el 4G o LTE? Se trata de la cuarta generación de conectividad móvil, capaz de alcanzar velocidades de hasta 50 Mb por segundo, aunque se espera que los operadores ofrezcan 20 Mb, aproximadamente. El 3G, en cambio, simplemente ofrecía servicios de datos a alta velocidad a aparatos móviles. Gracias a esta tercera generación fue que se masificaron los smartphones.



¿Recuerdan lo que era bajar por Napster una canción en 2001 a 7 Kb por segundo? Hagan la comparación. Otra referencia que les puede servir es la velocidad de mi celular. Con Uff!, que utiliza la misma red de Tigo, baja a 3.93 Mb por segundo y sube a 1 Mb por segundo. Y eso que estoy hablando del operador menos lento y que recibe menos quejas. Con esto nos vamos a poder dar una idea de lo que se viene con el 4G: va a ser casi 6 veces más rápido de lo que hemos visto hasta ahora.

Pero el 4G es más que velocidad. Veamos cómo funciona y cómo había venido funcionando hasta hoy: con las velocidades en 3G, los operadores tenían que gestionar 2 tipos de paquetes para sus usuarios. 

Por una parte, estaba el paquete de voz, y por otra parte teníamos el paquete de datos. Estos 2 funcionaban de manera independiente, y por consiguiente al gestionar 2 tipos de servicios se incurría en más gastos para los operadores y para los usuarios.

Con 4G, en cambio, todo puede ser manejado desde un solo paquete. Esto quiere decir que voz y datos se gestionan desde 1 solo canal.

Les pongo el ejemplo de una autopista. Tenemos la autopista la calle de 1 solo carril en la que se arma una fila de autos que no pueden avanzar y van a una velocidad muy lenta; y también tenemos la autopista de 8 carriles en la que todos los autos van a toda velocidad. Esto es el 4G, una red en la que se pueden empaquetar más datos para que vayan a una más alta velocidad. Y lo mejor de todo es que por infraestructura resulta teniendo costos de 1/10 parte de lo que costaba tradicionalmente en generaciones anteriores.

11 de octubre de 2013

Cómo comprar en Amazon desde Colombia

Caja de una compra en Amazon desde Colombia

Esta semana recibí en la puerta de mi casa en el norte de Bogotá una caja que contenía unas compras que hice desde Amazon en Estados Unidos, algunas incluso con solo unos clicks desde el celular.

En la caja venían 3 Chromecast, 2 libros, 1 cargador y 1 radio para el carro. Les cuento esto por 3 razones: primero, porque todo lo que compré es muy difícil de conseguir en Colombia, o tienen precios que desanimarían a cualquiera al momento de comprarlos. Segundo, porque para muchos la única manera de traer este tipo de productos es pagándole a un intermediario que lleve a cabo el proceso, proceso que nosotros mismos podemos hacer sin pagarle a nadie. Ya les explicaré cómo. Y tercero, porque escribí un artículo muy parecido a este hace 2 años (que ya no está disponible), y me parece que ya viene siendo hora de actualizarlo, y explicar con más detalle todo el proceso que yo ya he hecho varias veces.

Para los que no lo saben, Amazon es junto a Alibaba y eBay, uno de los sitios de comercio electrónico más importantes del mundo. Comenzaron vendiendo libros por Internet, y hoy tienen un infinito catálogo de productos y una logística para llegar a cualquier lugar del planeta con solo unos clicks.

(IMPORTANTE: dos cosas: 1. hay otro post relacionado con este que quizás te interese leer sobre un review que hice del Amazon Kindle y 2. al final hay más de 500 comentarios con preguntas y respuestas de otros usuarios sobre si te quedó alguna duda al respecto).

Volviendo a la compra que recibí en la puerta de mi casa, compré 3 Chromecast ya que se trata de un producto que no está disponible en Colombia. Un Chromecast es un producto que lanzó Google este año con el cual podemos convertir prácticamente cualquier televisor con una entrada HDMI en un Smart-TV, pues quedará con acceso a aplicaciones como Netflix, YouTube, Google Play Music o Google Chrome, aplicaciones que lanzaremos desde un celular, tableta o computador. Lo mejor de todo es que cuesta solo $35 dólares americanos.


Compré también 2 libros de SEO que no venden en Colombia (The Art of SEO SEO and Inbound Marketing de MOZ), una radio y un cargador que encargó mi hermano. 

¿Qué fue lo que tuve que hacer para traer todo esto a Colombia?, ¿cuánto me costó?, ¿cuánto se demoró?, ¿tuve problemas? Trataré de responder a estas y a otras preguntas que me han hecho en este artículo, y al final en algunos de los comentarios que me han dejado algunos de ustedes.


Paso 1: registro y selección de los productos

Si bien este artículo está hecho con base en mi experiencia comprando en Amazon, quiero aclarar que el mismo proceso funciona para otras páginas de comercio electrónico de Estados Unidos como BestBuy o RadioShack, o de las páginas de las marcas de los productos, tales como Nike, Abercrombie o Converse, solo por mencionar algunas.

Lo aclaro porque básicamente todas tienen la misma forma de funcionar: te registras, agregas unos productos a un carrito de compra, pagas con tarjeta y dices a qué dirección quieres que te las envíen.

En Amazon el proceso es exactamente igual, así que empieza por registrarte y crear una cuenta. Si no quieres dar tus datos bancarios, puedes hacerlo más adelante.

Ya cuando tengas una cuenta, podrás navegar en el sitio e ir agregando productos a tu carrito de compra, que podrás ir viendo cómo va y cuánto te está costando hasta ahora. Vas a ver algo más o menos así:

4 de octubre de 2013

La lógica de los bancos: hacia una nueva crisis

Hace 2 meses aproximadamente cancelé una tarjeta de crédito que me otorgó alguna vez una organización que prefiero no mencionar, aunque aclaro que era una de las 4 adscritas al Grupo Aval. La cancelé porque llegué a un punto en el que el banco en cuestión ya me provocaba asco con su forma de funcionar, igual a como lo hacen todos los demás bancos en Colombia: Bancolombia, Davivienda, AV Villas, Banco de Occidente y Colpatria, solo por mencionar algunos. Y ninguno se salva. Solo hay unos menos peor que otros.

Cuando digo que me da asco cómo funcionan los bancos en Colombia, lo que realmente quiero decir es que me asombra lo mal que tratan a sus propios clientes, a las patadas. Les propongo algo: vayan al banco donde tienen su cuenta de ahorros, y hagan el ejercicio de consignar $20.000 miserables pesos. Digo miserables porque frente a las ganancias del sector financiero en Colombia durante el año 2012, que ascendieron a más de 35 billones de pesos, el billete $20.000 pesos resulta siendo como ese papel que ponemos en medio de un libro para saber dónde nos quedamos la última vez.

Cuando lleguen al banco, se van a encontrar con que hay unas 25 personas haciendo fila para que los atienda un cajero. Sí, solo uno. Al lado de la ventanilla que se roba toda la atención hay otras 2 ventanillas a cada lado en las que no atiende nadie.

Claro, yo entiendo. En Colombia contratar un empleado resulta súmamente costoso: le tienen que pagar salud, pensión, cesantías, ARP...Al empleado le descuentan retención en la fuente, y a esto sumémosle los mismos impuestos que tiene que pagar la empresa que lo contrata para poder funcionar. Viéndolo de esta forma, es comprensible que en ese banco gigante solo haya un cajero atendiendo a 25 personas, de las cuales cada una pierde en promedio 35 minutos de su día haciendo una fila.

Pero un momento. ¿Acaso la última reforma tributaria no les redujo los impuestos a las empresas más grandes porque supuestamente iban a generar más empleo? Les bajaron los impuestos a unos grupos económicos que generan más de 35 billones de pesos al año, pero que no son capaces de contratar un cajero más para agilizar sus procesos, y hacerle la vida más fácil a sus usuarios.

¿Y quién es el que paga los platos rotos? El ciudadano del común que tiene una cuenta de ahorros, una tarjeta de crédito o el que pidió un préstamo para pagar su educación. Además de tener que aguantarse estas filas absurdas porque no quisieron contratar 2 empleados en vez de uno, se tienen que aguantar unos intereses cercanos al 25% en algunos casos. Un poco más y se vuelve un gota a gota. Por cada $100 pesos que el banco nos preste: le tendremos que pagar $25 pesos más al cabo de 1 año. Bueno, eso no es nada. Solo que pensémoslo en cifras de si queremos comprar un auto o financiar un tratamiento que no cubre la EPS.

El representante David Barguil hizo un ejercicio muy interesante: recopiló en un sitio web las cifras de cuánto cobra cada banco por cada uno de los servicios que ofrece. Por tarjeta de crédito el de los intereses más bajitos es del 25%. O solo por tener el plástico de la tarjeta, sin siquiera utilizarla, el banco que menos cobra se da el lujo de sacarle $20.000 pesos a cada usuario.

La vocera de Asobancaria ha dicho en reiteradas oportunidades que se trata de cifras justas toda vez que los bancos están prestando un servicio y una infraestructura. ¿Infraestructura por consignar a otra ciudad $20.000 y que solo lleguen $10.000? Si eso es como arrastrar una carpeta de un disco duro a otro en un computador. Cobran hasta por uno mismo guardar dinero en el banco en vez de dejarlo debajo del colchón. Pago no más de $5.000 pesos al mes, y recibo intereses que no deben sumar más de $500 pesos.

El banco que me otorgó la tarjeta con la que comencé este artículo me quedó debiendo 1 centavo de dólar. Eso, en cambio, tiene unos intereses del 0% de los que no he visto un solo beneficio.

O también está el caso de La Plata de Romero, la vez que Bancolombia le desapareció todos sus ahorros a uno de sus usuarios, y el banco se negó a responderle.

Redondo el negocio de los bancos en Colombia. Atrásese usted en un pago, y ya le están mandando un equipo jurídico como el del Señor Burns en Los Simpson a ver cómo dejan sin casa a toda su familia. Pero no es sino que ellos se equivoquen, y siempre van a encontrar la forma de lavarse las manos. ¿Cierto, Doctora Maria Mercedes Cuellar?

Y en esa dinámica, llaman una vez por semana así usted esté reportado en DataCrédito, le hayan embargado la casa y tenga endeudados hasta a sus nietos, para ofrecerle más tarjetas de crédito. Ofrecen créditos fáciles para comprar casa, auto y moto, así usted no tenga dónde caerse muerto. Siempre van a encontrar la manera más fácil de prestarle dinero al que no lo necesita.

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