12 de diciembre de 2014

Una crisis de creatividad

(Este post lo escribí hace varias semanas y lo dejé sin publicar para cuando tuviera una crisis de creatividad)

En lo que va del año, si alguien ha sido juicioso leyendo este blog cada viernes, seguramente se habrán dado cuenta de un par de semanas en las que la calidad de las entradas que escribí quizás no fueron tan buenas como me hubiera gustado, o como afortunadamente después volvieron a ser. No quiero hacer referencia a ningún post en cuestión, y solo les dejo la inquietud, porque mientras escribo esto con toda la fluidez que me lo puedo permitir, tengo en otra pestaña del navegador un ensayo escrito a medias en el que no logro avanzar y al que no me llegan las ideas para terminarlo.

Aunque me gusta escribir, no soy bueno escribiendo cualquier cosa. Siempre he dicho medio en broma que uno de mis sueños frustrados fue no haber sido guionista de una serie de televisión. Si lo piensan bien, debe ser lo más difícil del mundo, más que ser médico. No se trata solo de escribir chistes en situaciones que entienda todo el mundo, sino que hay que manejar un lenguaje que no puede ser pesado ni ofender a nadie, que es como la mayoría de las bromas de nuestra vida cotidiana se hacen entender. Pero al mismo tiempo debe ser algo tan bueno, que a los anunciantes les llame la atención pautar. Y esto solo se consigue si el gran público logra encontrar divertido lo que ven. Seinfeld, por ejemplo, ha llegado a ser catalogada como la mejor serie de la historia de la televisión porque tocaba temas hasta entonces prohibidos y al mismo tiempo no ofender a nadie.

Digo lo anterior porque si me dijeran que escribiera el guion del episodio piloto de un programa de televisión, no sería capaz de hacerlo. Pero tampoco soy capaz de escribir otro tipo de textos: ni poesía, ni cuentos, ni crónicas. Creo que lo mejor que puedo hacer son textos en los que expongo mi punto de vista o en los que explico cómo funciona algo, pero en ambos casos tengo que tener muy claro todo lo que quiero exponer. A esto habría que sumarle un elemento de creatividad. Todo este proceso de escritura no es posible si no hay creatividad de por medio.

En ese proceso de creatividad, además, simplemente no puedo planear como lo hace mucha gente de hacer una megaestructura o mapa mental con la idea central en toda la mitad de lo que se va a tratar el texto, y de ahí empezar a desprender líneas hacia los lados con ideas secundarias de argumentos que podrían servir. En mi caso es algo espontáneo, y cuando tengo una hoja en blanco al frente, no para escribir algo, sino para planear lo que voy a decir, lo que consigo es que mi mente también se quede en blanco. Lo más fácil, al menos para mí, es empezar a escribir así sepa que es algo malo. Lo más probable es que si es realmente malo lo termine borrando o no publicando.

Otra cosa es que creo que la creatividad necesita estimulación. Ya he hablado aquí de que si uno va a hacer algo, lo que sea, uno se debería alejar de todos los factores de distracción que nos puedan llegar a interrumpir como las notificaciones del celular o simplemente Facebook. No obstante, yo no soy capaz de sentarme al frente del computador para escribir y pretender que nada me va a distraer. Creo que mi mente necesita estimulación, y eso es lo que me lleva estar abriendo blogs, YouTube, Google Analytics, LinkedIn...todo lo que se me ocurra lo termino abriendo y de alguna manera las ideas siguen llegando. A veces esas ideas pueden ser algo tan simple como decir algo de esta forma y no de otra.

Estos días hablé sobre esto con alguien que me preguntó si yo publicaba todo tal cual como se me ocurría, o si yo reviso antes de tener una versión final de lo que escribo. Parece obvia la respuesta, pero uno podría tener un estilo más espontáneo y tratar de conservarlo a como dé lugar y dejar pasar hasta los errores del teclado. A veces me pasa y me convenzo de que quedó bien lo que escribí (así en el fondo yo sepa que no) y ni lo reviso. Otras veces por pereza, y pasa que hasta cosas que escribí hace años las vuelvo a leer y les encuentro errores. Cuando escribo en el blog es menos común que eso pase, ya que antes de dar click en el botón de 'Publicar' más que revisar, miro si hay algún lugar donde pueda poner algún enlace para ampliar hacia más información, y ahí acabo por leer todo de nuevo.

Volviendo a nuestro tema central, creo que la creatividad solo funciona por sí sola. Si a la creatividad se le mete presión o ideas externas ajenas a uno, el resultado no solo comienza a ser diferente, sino que con seguridad tenderá a empeorar. Eso es lo que me pasó en ese período de tiempo en el que escribí unos posts no tan buenos. Tenía tantas cosas que hacer, y me quedaba tan poco tiempo para dedicarle al blog, que al final terminaba al frente del computador más por la presión de que debía escribir algo sí o sí, que había veces en que no tenía idea ni de qué iba a escribir.

Este post en cambio, o los de las últimas semanas, son escritos con algo más de calma. Normalmente me siento apenas con una idea vaga en la cabeza, algunas cosas que he leído en los últimos días y termino escribiendo posts tan completos y bien explicados como el de la semana pasada. A veces al final ni siquiera tengo en cuenta esa idea inicial con la que decidí empezar y termino hablando de cosas relacionadas.

Mientras escribo esto, en la otra pestaña del navegador se supone que escriba un ensayo en portugués sobre una película (la del vídeo). Lo que sucedió fue que vi la película, escribí página y media y ahí se me acabaron las ideas. No sabía qué más decir, además de que hacía años no escribía un ensayo. Tuve que dejar reposar lo que había escrito casi durante una semana para ver si se me ocurría algo nuevo y apenas me dio para escribir hoy otra media página, y ahí voy.


En este momento me veo limitado por la necesidad de que debo escribir al menos unas 7 páginas, pero no sé de dónde van a salir las ideas. Lo que desde ya puedo imaginar es que el resultado final no va a ser tan bueno como me gustaría, pero seguramente lo podré camuflar con una buena redacción, unos conectores lógicos y un poco de coherencia con lo que tengo que decir. Escribí esto solo para ver si me suelto un poco escribiendo y puedo continuar con mi otro trabajo. 

ACTUALIZACIÓN: bien, al final conseguí acabar con mi trabajo :) ¿Y ustedes se consideran creativos?, ¿han tenido alguna crisis de creatividad?, ¿cómo han lidiado con ella?

Daniel Afanador
Imagen propiedad de Gwendal Uguen

5 comentarios :

Marvin dijo...

Este post me ha gustando bastante, Daniel.

Al igual que vos he reflexionado sobre este tema. Yo también pienso que la creatividad no se puede forzar y me pasa eso de que estando en la computadora con la hoja en blanco no se me ocurre nada y en cambio se me ocurren muchas cosas en situaciones “difíciles” como: camino al trabajo, en el gimnasio, viendo televisión o acostado en la cama a punto de quedarme dormido, por lo que el celular se ha convertido el lugar en el que vierto todo lo que se me ocurre. A veces creo que si empiezo un blog la gran mayoría lo escribiría en el teléfono y la computadora la usaría solo para editar jeje.

Sobre ser guionista/escritor, para mí, de lo más importante (aparte de la primicia de la historia) es la narrativa, la forma en la que cuentan el relato. Como ejemplo de esto tomo la película “Jumper”. La historia, dentro de su ficción, es interesante y da para mucho más, pero al final la manera en la que arman la película los hunde, es desordenada, no engancha y se pierden. Si tan solo hubieran sabido contarla de una mejor manera Jumper sería una película muy entretenida.

Y esto es lo que tengo en mente cuando, hablando con unos amigos por el chat, salen conversaciones graciosas y pienso que las podría compartir pero a la hora de verlo “externamente” no sé si podría transmitir la gracia de manera que otras personas lo entiendan. Pero bueno, todo eso es lo que la creatividad tiene que resolver :)

Saludos

Daniel Afanador dijo...

Pero creo que en medio de todo la dispersidad atrae también las ideas.


Vi que tienes un nuevo blog!


Saludos!

Daniel Afanador dijo...

Creo que las mejores ideas llegan cuando uno no está haciendo prácticamente nada como te pasa camino al trabajo o en gimnasio. A mí me pasa cuando salgo a correo o tomo un baño, pero luego uno va al escritorio y se bloquea.


También creo que es importante tener ese lugar para anotar todas las ideas. Yo no he sido juicioso con esto, pero siempre que cargo una agenda y un bolígrafo estoy anotando algo nuevo sin importar si lo voy a usar. El celular no lo he utilizado así todavía porque soy un poco desordenado con dónde guardo anotaciones.


Voy a ver la película para entender tu comentario :)

_Sindulfo_ dijo...

Pues, me pasa que a ratos no logro escribir nada. Entonces, me dedico a leer. O a ver películas. O simplemente no hago nada. De repente un día me siento frente al PC y empiezo, escribo un párrafo, una cuartilla, o lo que me alcance y dejo reposar. Al otro día retomo. Es complicado, pero sabes que hay quienes dicen que la inspiración es un asunto romántico, que lo que prima es el trabajo, es decir, escribir todos los días aunque no tengas ganas. Y bueno, la inspiración termina muy cercana a la creatividad. Con los ensayos siempre trataba de concentrarme en mis ideas a defender, y si era sobre alguna película, buscaba leer los personajes, el porqué del título, qué pasaba en el final y así. Pero en definitiva hay días en los que las cosas te salen mejor. ¿Has probado poner música mientras escribes? Pero algo que te despierte muchas emociones. Música que te ponga muy sensible o muy alterado. Aveces esos estado pico hacen que tu mente despierte. No sé si soy creativo, lo que si sé, es que tengo momentos en los que las ideas me van llegando como un aguacero. Y en esos momentos, es cuando más errores tengo en los textos porque escribo sin parar. Además, soy pésimo leyéndome. Suelo pasar por alto los errores porque tengo el texto en la cabeza. ¡Saludos!

Daniel Afanador dijo...

Creatividad e inspiración van de la mano. En últimas creo que funcionan igual.


Saludos!

Comentarios