30 de mayo de 2014

25 cosas que un colombiano debería saber sobre Sao Paulo


Hola, amigos. Hoy traigo un post un tanto diferente. Hoy no voy a hablar de Internet, de tecnología, ni de emprendimiento. Nada de eso. Va a ser más un post tipo blog de viajes. Y es que sé de muchos colombianos que van a venir a Brasil durante la copa, así que aprovechando que ya tengo más de 4 meses en Sao Paulo desde que empecé a estudiar, quise escribir este post sobre 25 cosas que cualquier persona debería saber sobre Sao Paulo, no solo colombianos. Son solo 25 cosas que me han llamado la atención y que me han ayudado a entender mejor esta cultura y esta ciudad, que en muchas cosas es muy parecida a Bogotá, en cuanto a que no es una ciudad turística, es una ciudad de negocios. Recibe a gente de todo el país y hasta de todo el mundo. Tiene un tráfico caótico y alberga mucha gente: a más de 11 millones de personas solo en la ciudad. En el estado son hasta 40, casi la población de Colombia.

¿Quieren saber más? Aquí les dejo y al final hay 2 vídeos:
  1. El aeropuerto internacional de Guarulhos de Sao Paulo no queda en Sao Paulo. Queda en una ciudad que se llama Guarulhos.
  2. Ir desde Guarulhos a Sao Paulo pueden ser fácilmente 1 o 2 horas, según el tráfico, y de hacia qué parte de Sao Paulo uno vaya. Sin embargo uno no se da cuenta de cuándo entra o sale de la ciudad. Hay zonas tan aísladas, que llegar al centro pueden ser fácilmente 4 horas.
  3. Hay helicópteros sobrevolando la ciudad cada 15 minutos. Son altos ejecutivos que no están dispuestos a perder tiempo en el tráfico.
  4. Todos los carros son negros o grises. Bueno, no todos, pero casi.
  5. Hay tantos edificios, que es prácticamente imposible ver una montaña en el horizonte. Además, no hay zonas verdes. Solo cemento.
  6. En mitad de año hace un frío infernal. Yo en este momento tengo una camiseta manga larga y 2 chaquetas, aún cuando estoy dentro de la casa. Y a final de año hace un calor infernal que embrutese a las personas, sobre todo después del almuerzo.
  7. Todo es carísimo. Un almuerzo (bien rebuscado) de R$13 viene sin jugo (R$4). Con eso mismo uno almuerza 2 veces en Bogotá y el jugo ya viene incluído. No obstante, hay otras 2 opciones para almorzar: una es pagar 'por kilo' y uno come todo lo que quiera, pero al final paga según el peso. La otra es un 'self service'. En esta uno se sirve todo lo que quiera pero hay una tarifa única. Esta me parece mejor porque en la primera uno no tiene noción de cuánto le va a costar y uno termina volviéndose loco mientras se sirve.
  8. El metro o el autobús cuestan R$3, el doble de lo que vale en Bogotá. Lo bueno del sistema de transporte es que es integrado. O sea, si uno tiene tarjeta, uno puede tomar varios buses o el metro en menos de 3 horas y sigue costando R$3.
  9. Hay que usar Google Maps sí o sí. De lo contrario uno corre el riesgo de perderse entre calles que no tienen ninguna lógica entre la una y la otra, y en que cada una tiene su propio nombre, a diferencia de Bogotá que van de las 0 a la 200.
  10. Cobran roaming cuando uno sale de Sao Paulo. Esto es porque a pesar de que el país está bien económicamente, siguen teniendo la misma infraestructura de telecomunicaciones como de los años 90.
  11. La burocracia es del tipo: no puedes alquilar un apartamento si no tienes cuenta en el banco, y no puedes abrir una cuenta en el banco si no tienes un comprobante de residencia.
  12. Para cualquier trámite piden un sello en el 'cartorio' (una notaría). Si no está ese sello, no reciben nada. Una vez el sello, ese papel no lo van a mirar.
  13. El portugués no es tan fácil como creías. Intenta mantener una conversación con un habitante de clase baja o de la periferia y querrás haber aprendido algo de portugués. Por otra parte, todo el mundo va a decir que entiende español. No es cierto. A menos que lo dominen muy bien, es mentira.
  14. 'A gente' es una expresión extraña y difícil de entender. Literalmente quiere decir 'la gente', pero se utiliza para decir 'yo' o 'nosotros'. 'A gente va comer' puede significar 'voy a comer' o 'vamos a comer'.
  15. Con cualquier persona que uno hable, van a preguntar por qué equipo 'torcemos'. Es decir qué equipo nos gusta. Lo mejor es decir uno de los 4 del estado: Corinthians, Sao Paulo, Palmeiras o Santos.
  16. Todos han trabajado o al menos conocen a alguien que trabaja en una agencia de publicidad.
  17. Los brasileros se sienten más europeos que Latinoamericanos. Creo que es la barrera del idioma. Aún así, culturalmente son muy parecidos a nosotros: son amables, buena gente, religiosos, la familia es muy importante, pero tienen grandes problemas con la corrupción.
  18. Para los brasileros solo hay 3 cosas: el fútbol, el carnaval y la telenovela. De hecho, todo gira en torno al canal O Globo, el segundo conglomerado de medios más grande del mundo. Entonces todas las conversaciones giran en torno a esos 3 temas.
  19. Todo el mundo le echa la culpa a de los problemas del país al PT, el partido de la presidente Dilma y del ex presidente Lula.
  20. Mucha gente está molesta por la copa. Resumiendo, es absurdo que hayan construido estadios en el Amazonas donde el mejor equipo es quizás de cuarta división, mientras el país tiene problemas más delicados en salud o educación. Y es absurdo que a 15 días de empezar el mundial no hayan entregado todos los estadios.
  21. Todos van al psicólogo y no es una exageración. Uno hasta se siente mal de no tener uno.
  22. Hay bastantes personas de descendencia japonesa. De hecho la mayor colonia de japoneses en el mundo está en Sao Paulo.
  23. Así como en Bogotá hay restaurantes peruanos, en Sao Paulo hay bastante comida japonesa e italiana. Creo que por eso venden sushi barato en los supermercados y hay pizzerías cada 2 cuadras. Hay todo un barrio con comida japonesa, se llama Liberdade.
  24. La comunidad de CouchSurfing de Sao Paulo es increíble. No es solo para buscar cuarto gratis. También organizan actividades y reuniones. Hacen tures gratis por el centro y tienen reuniones semanales para cuando uno quiera ir a conocer gente.
  25. Al igual que los bogotanos, los paulistanos dicen que no tienen acento: ¡Claro que tienen!

23 de mayo de 2014

Lo que nadie me dijo sobre tener un blog

Hace 6 años, en mayo de 2008, el año en el que entré a la universidad, se me ocurrió un día abrir un blog. No sabía nada, pero llevar varios años navegando entre blogs y foros, dejando uno que otro comentario por ahí, fue lo que me empujó a abrirme una cuenta en Blogspot Blogger y publicar un artículo que había escrito meses antes en Word, y que había guardado en el disco duro de mi computador. Era un artículo sobre 1984, el libro de George Orwell. Ahí nació este blog.

Pasó casi 1 año y solo publiqué otro post a los 15 días, nada más. Hasta ahí ya había cometido varios errores. Como por ejemplo, abrirme una cuenta en Blogger y no en WordPress. Creo que siempre lo voy a lamentar. La plataforma de blogs de Google es un producto perverso y muy descuidado. Me tomó varios años y aprender a usar WordPress para darme cuenta de esto. Las opciones de diseño y personalización dejan bastante que desear, y uno no puede hacer practicamente ninguna configuración técnica, pues no hay un hosting al que uno pueda acceder para modificar archivos, como sí se puede hacer cuando uno instala WordPress (que es diferente a tener un blog terminado en .wordpress.com. Ya vamos a ver por qué). Incluso solo hasta hace poco incluyeron una opción de hacer redirectcionamientos 301, pero bueno...eso es de otra discusión.

Si me preguntan por qué seguí usando Blogger aun cuando sé que es malísimo, en mi defensa diría que no quiero perder todo el tráfico y los comentarios, así como no quiero configurar desde ceros un blog. Eso es mucho trabajo y aquí hay publicadas más de 200 entradas.

Así que primer error: no investigar qué plataformas para empezar un blog desde ceros había en ese momento ni pensar en si era necesario tener un hosting o un dominio.


Mi recomendación es que si quieren hacer algo profesional y bien hecho, no utilicen Blogger ni WordPress.com, mejor compren un hosting y pagan anualmente (puedo sugerir HostMonster o Redexpertos), algo así como $50 USD. Ya con eso es solo instalar WordPress. Alguna vez intenté con otro gestor de contenidos que se llamaba MovableType, pero la instalación era más bien complicada.

Si en cambio solo quieren aprender y no quieren algo tan profesional, Blogger, WordPress.com o Tumblr están bien para empezar.

De acuerdo con la decisión que tomen, podrán saber si quieren o no un dominio. ¿Quieren un dominio tipo www.sunombre.com o sunombre.wordpress.com? Lo segundo no se ve tan profesional. Cualquiera abre un blog gratuito y hay millones así, mientras que tomarse el tiempo de pensar en una marca conlleva más trabajo, y nos diferenciará desde el comienzo. Yo cometí ese error y la URL de este blog cuando empecé era mirinconbr.blogspot.com. ¿Quień se va a acordar de todo eso para escribirlo en la barra del navegador? Por eso no me leían ni mis amigos.

El precio de un dominio puede ser de entre $10 a $20 dólares anuales, una inversión que vale la pena. Puedo recomendar GoDaddy o mi.com.co, y creo que los .CO son los más novedosos (es como el .COM de los años 90). Hoy empresas como Starbucks, Twitter y Google, entre otras apoyándolo, además de que hay al menos 5 razones para comprar uno ;)

Una vez tengan su blog, con o sin hosting y dominio, es hora de empezar a escribir. Nuevamente, abrir un blog y escribir un post lo hace cualquiera, pero escribir 2 o más y hacerlo de manera constante es lo que nos va a diferenciar del resto. Como al comienzo no los va a leer ni su mamá, escriban sobre lo que sea que se les ocurra. Esto para soltarse escribiendo y saber sobre qué temas se les da más fácil escribir un post. Yo al comienzo escribía supuestamente sobre política y conflicto armado, pero solo se me ocurría una idea para un post como una vez al año. Si en cambio desde que empecé hubiera adoptado la posición que tengo hoy de escribir sobre lo que sea que se me ocurra y hacerlo SÍ o SÍ una vez a la semana así esté “muy ocupado“, hubiera crecido más rápido y tendría más lectores.

Segundo error: no ponerme una meta semanal o mensual y esperar a que las ideas lleguen solas.

16 de mayo de 2014

Sistemas de pago en Brasil, por qué les deberíamos prestar atención

Esta semana compré en un supermercado de Sao Paulo una tarjeta de crédito prepago por R$15, que vienen a ser $12.000 pesos colombianos, o $6.8 USD aproximadamente (Link de la empresa que las comercializa). Para alguien que haya estado en Estados Unidos puede parecer lo más normal del mundo, pues en el mercado norteamericano hay también tarjetas prepago de Amazon, de Apple, de Play Station y hasta de Domino's Pizza. De lo que quieran, mejor dicho. Allá les dicen Gift Cards. Las de crédito prepago son solo una más entre muchas (Estas últimas no son Gift Cards).

Este tipo de tarjetas por lo general viene cargada. Por ejemplo las Gift Cards de Amazon, una de $50 USD tiene un saldo a favor por ese valor. Si hacemos una compra de un libro de $10 USD, ahí se va descontando hasta llegar a $0. Esas son las tarjetas prepago, muy conocidas también en alguna época para recargar minutos al celular.

Pero también están las tarjetas de crédito prepago. Son diferentes por una razón, y es que vienen sin dinero cargado, independientemente de que, al menos en mi caso, hubiera costado R$15. Hay que activarla y recargarla en el banco. Qué gracia, ¿no? Para eso pido una tarjeta de crédito normal en mi banco y ya. No, la verdad es que el concepto es un poco más complejo. Ya sabemos que aunque los bancos prácticamente regalen tarjetas de crédito, no todo el mundo tiene una vida crediticia. Este sería motivo suficiente para que nos nieguen una tarjeta cuando la pidamos. En otros casos, algunos bancos se podrán negar a entregarnos el plástico por tener, según ellos, ingresos muy bajos.

El hecho de que una tarjeta de crédito se pueda comprar en el supermercado y la podamos cargar le permite, por ejemplo, a un padre de familia entregarle un plástico a sus hijos con dinero cargado semanalmente, y que ellos lo aprendan a cuidar desde pequeños. Si gastaron en un día lo que les debería haber durado una semana, solo así irán aprendiendo. En cambio, con una tarjeta de crédito normal esto no se puede hacer. Normalmente vienen con cupos tan grandes, que sería irresponsable dársela a un niño para que la aprenda a usar.

Pero además de lo anterior, las tarjetas de crédito prepago abren más puertas. En el caso de los que quieran ahorrar y no gastarse el poco efectivo que traen en el bolsillo, una buena idea es depositarlo y que se convierta en saldo a favor de dinero para que usemos más adelante. Claro, podemos tener una cuenta de ahorros en nuestro banco de toda la vida, pero si nos están cobrando cuota de manejo y además los intereses son insignificantes, no está mal ahorrar por varios frentes y no solo desde la alcancía. O pongamos el caso de alguien viviendo en otro país solo por un tiempo. ¿Se justifica en ese caso abrir una cuenta cuando podemos hacer lo mismo en el supermercado?

9 de mayo de 2014

Por qué es ridícula la propuesta de prohibir Uber


Me tomó por sorpresa esta semana la noticia de que en Colombia había sido prohibido el uso de Uber, la aplicación para buscar un conductor privado que nos lleve a nuestro lugar de destino. La usé un par de veces para desplazarme hacia mi casa a finales del año pasado en Bogotá y de verdad me pareció un servicio excelente. “Pero, ¿qué tiene Uber de diferente a un taxi?“, preguntarán algunos. Varias cosas. Por ejemplo, con Uber no estaríamos usando un vehículo amarillo tipo taxi, sino vehículos blancos de servicio público, al menos en Colombia, pues Uber en su página web ofrece 5 tipos de vehículos, que van desde Taxi, hasta vehículos de lujo.

La aplicación funciona así. La abrimos en Android o iOS, nos creamos una cuenta que nos pedirá un número de tarjeta de crédito y estamos listos para pedir nuestro conductor donde sea que estemos en la ciudad. Lo anterior tiene 2 ventajas. Una es que al estar asociada a una tarjeta de crédito, nunca vamos a usar dinero físico. Esto es bueno porque nos puede sacar de un problema el día en que andemos sin plata o efectivo. O también podría ser de ayuda para ahorrarnos la pregunta del taxista al final de la carrera de: “¿no tiene más sencillo?“.

2 de mayo de 2014

Cómo sigo casi 100 blogs sin volverme loco

Acabo de hacer la cuenta, y en Feedly sigo cerca de 80 blogs. Esa es solo una de las herramientas que utilizo para informarme todos los días. Como sabrán, no veo televisión, así que dependo de una conexión a Internet para saber lo que está pasando en el mundo. Mi principal interés son las noticias sobre temas de tecnología, básicamente. Aunque sigo otros temas varios, todos corresponden a áreas tan dispersas, que no vale la pena mencionar aquí.

Pero además de Feedly, sigo unos cuantos blogs en inglés desde Facebook y desde Twitter, y casualmente utilizo DuckDuckGo (la aplicación) y Quora para leer respuestas a preguntas muy interesantes (pregunta en Quora: qué tal es vivir en Bogotá). 

(Cuidado con Quora. Puede llegar a ser muy adictivo después de haberse creado una cuenta).

Así haciendo cuentas por encima, son más de 100 blogs los que leo todos los días. Quisiera leer más (al menos libros), pero el estudio me ha hecho reorganizar mis rutinas, y aunque leo esos mismos 100 blogs, no les puedo dedicar el mismo tiempo que les dedicaba el año pasado. Sin embargo, 100 blogs, dirán muchos, es bastante información. ¿Cómo lo hago?, ¿puedo digerir tantos contenidos?, ¿me queda tiempo para otras cosas?

Sí puedo; no es tan difícil. De esos 100 blogs no todos publican todos los días, y de los que publican, no me interesa leer todas y cada una de las publicaciones que sacan. Solo las que realmente puedan llegar a interesarme, e incluso, solo las que consigan llamar mi atención desde el título son las que termino leyendo. Y aún a las que les doy click las leo hasta la mitad si creo que ya cogí los detalles más importantes. Al final son muy pocas las que termino leyendo hasta la última línea.

Aún así, he encotrado formas de organizarme y hacer las cosas más fáciles, pero creo que la más importante es haber aprendido a utilizar la tecnología RSS. "¿Tecnología qué?". No es nada del otro mundo. ¿Ven el ícono de color naranja que está en la parte superior izquierda de esta página? Ese es el ícono de una tecnología incluida en todas las plataformas de blogs como WordPress, Blogger o Tumblr para seguir blogs (perdón la redundancia) de la misma forma en que uno sigue cuentas en Twitter. El vídeo lo explica mejor.



Esto nos ahorra el tiempo de visitar uno a uno todos los blogs que nos hayan gustado alguna vez. Se ve más o menos así desde el computador: