25 de julio de 2014

SOS. Están acabando con Foursquare

En el doble sentido de la palabra están acabando con Foursquare. Parece que a muy poca gente le gustó que desaparecieran los check-in de la aplicación y se los dieran a Swarm, un servicio que hace 2 meses no existía. Por ese lado, si la propia empresa quería acabar con Foursquare, lo está haciendo muy bien. Pero por otro lado, quienes están haciendo parte del trabajo de matar el servicio son sus propios usuarios y los medios especializados a punta de críticas que se están expandiendo por toda la red hasta llegar a las tiendas de aplicaciones.

Pero vamos por partes. ¿Qué fue lo que pasó?, ¿qué es Foursquare? Bueno, a menos que hayas estado debajo de una piedra durante los últimos 4 años, habrás escuchado alguna vez hablar de Foursquare o al menos de herramientas de geolocalización. Si sigues sin tener idea de qué estoy hablando, el año pasado publiqué en clickDerecho.com.co un artículo sobre si todas las empresas debían utilizar las herramientas de geolocalización, herramientas para que clientes y empresas interactúen de acuerdo con su posición geográfica.

Hay muchas herramientas de geolocalización. Además de Foursquare, están Waze, Google Places, Google Maps, Yelp y la desaparecida Facebook Places, entre otras. De igual forma, hay también aplicaciones cuyo fin último no está basado en la geolocalización, pero utilizan sus funciones para ser más exactas. Ahí entrarían Uber, las de pedir taxi o las de conocer las rutas de transporte público de la ciudad. Y en fin, si les digo que hasta Shazam y TuneIn Radio tienen integradas funciones de geolocalización no acabaríamos nunca.

Desde hace varios años, cada vez que hablábamos de geolocalización, pensábamos inmediatamente en Foursuqare. A pesar de tener una dura competencia, siempre fue la que más llamó la atención de usuarios de Smartphone. Era como un juego. Cada vez que íbamos a un lugar nuevo, decíamos "aquí estoy", haciendo un check-in con la aplicación y compartiendo nuestra posición geográfica con nuestros amigos dentro de Foursquare, y si queríamos en Twitter y Facebook. Todo esto alimentaba una gran base de datos de lo que había en la ciudad, y si un amigo nuestro ya había estado allí y había querido dejar una recomendación o un tip nosotros la podíamos ver.




18 de julio de 2014

Sobre el concepto de Transmedia: otra forma de contar historias

 Imagen propiedad de Jason Persse


Cuando en 1999 fue estrenada la primera película de Matrix no fueron pocos espectadores los que a la salida de la sala se preguntaban por lo que habían acabado de ver. Más allá de las escenas de acción, las peleas y los efectos especiales, había muchos que no habían entendido nada de la trama, así como había otros que discutían entre sí sobre su propia interpretación de lo que habían acabado de ver. Era mucha filosofía y cuestionamientos sobre la vida para ser abordados en poco más de 2 horas. 4 años después, cuando fueron estrenadas Matrix Reloaded y Matrix Revolutions, la confusión continuó entre los que a pesar de haber vistro la trilogía completa seguían sin atar todos los cabos. Esto le causó muchos comentarios negativos que llevaron a que el último filme fuera mal recibido por la crítica.

Lo que en su momento muchos pasaron por alto fue que la saga de Matrix no estaba compuesta solo por los 3 filmes. De hecho su línea narrativa involucraba una serie lanzada en 2003 llamada Animatrix, Enter The Matrix, un videojuego lanzado ese mismo año, comics que circularon entre 1999 y 2004 y Matrix Online, otro videojuego lanzado 2 años después de la última película. Para muchos, todos estos elementos no hacían más que complicar la comprensión de una historia en la que por momentos iban y venían lugares y personajes que mientras para el jugador que había pasado 100 horas en frente de la pantalla eran conocidos, no lo eran para el padre de familia que había ido con sus hijos solo para entretenerse.


11 de julio de 2014

La economía de Airbnb

Corría el año 2007 en la ciudad de San Francisco en los Estados Unidos. Brian y Joe, un par de amigos, se estaban quedando cortos para pagar el alquiler de un piso compartido. La solución en ese momento fue colocar colchones de aire en el piso para rentar y ofrecer desayuno por las mañanas a quienes quisieran quedarse por unos días. Pero para marcar alguna diferencia frente a otros que también alugaban cuartos en la ciudad, crearon un sitio web, y así consiguieron los 3 primeros inquilinos. Cada uno pagó $80 dólares.

En ese momento se les ocurrió la idea de llamar a un antiguo roomate, que según ellos era un genio programando, y le pidieron que se uniera al proyecto. Lo primero que hicieron fue aprovechar la convención del Partido Demócrata del año 2008 para lanzar Airbed & Breakfast, nombre con el que bautizaron su idea de alquiler de habitaciones. Para hacerlo, compraron cientos de cajas de cereal y las decoraron con la figura de los candidatos presidenciales. Vendieron cada una en $40 dólares, y recogieron $30.000.

Esos fueron los primeros dólares de Airbnb, una compañía que hoy está avaluada en $10 billones de dólares, con presencia en 33.000 ciudades y 192 países, gracias al medio millón de propiedades enlistadas, en las cuales desde 2008 han sido reservadas más de 10 millones de noches. En el papel, una amenaza para el sector turístico y hotelero tradicional, que poco a poco ha dejado de depender de las agencias de viajes, para dejar que huéspedes e inquilinos negocien sin intermediarios ni comisiones.


4 de julio de 2014

Recuerdos de Brasil: Brasilia II

Habíamos llegado el día anterior a Brasilia y ahora estábamos esperando el segundo juego de la Selección Colombia por la fase de grupos del mundial ante Costa de Marfil, después de haber ganado el primer juego frente a Grecia. Aunque yo ya había estado en el mundial de Alemania 2006, esta iba a ser la primera vez en que iba a ir a un partido de un mundial, así que mi emoción era la misma de los miles de colombianos que habían invadido la capital de Brasil durante esa semana. Ese día el diario Correio Braziliense de Brasilia publicaba en primera página: a capital da Colômbia é aqui.

Y de hecho sí parecía la capital. Antes de tomar el bus que nos llevara al estadio por la mañana, paramos en una panadería y nos llevamos la sorpresa de que había al menos 15 colombianos más desayunando en ese lugar. Ninguno se había puesto de acuerdo. Por el contrario, nos habíamos acabado de conocer. De ahí en adelante, cuadra tras cuadra estaría llena de colombianos con camisetas amarillas, banderas y sombreros. Ya donde está el estadio, en diagonal la torre de televisión parecía estar sostenida sobre una superficie amarilla. Eran ríos de gente acercándose para entrar al estadio, mientras que los africanos y otros pocos curiosos de otras nacionalidades apenas se pudieron ver tras haber iniciado el juego dentro del escenario.

La entrada al estadio era tranquila. Había 2 anillos de seguridad a los que se ingresaba solo mostrando la boleta, y uno tercero en el que un lector digital verificaba si el ingreso era original. Si resultaba falso, su portador podía ser capturado como sucedió con no pocos extranjeros a lo largo del torneo. Sin embargo, aunque las entradas tuvieran impreso el nombre de su portador, fue algo a lo que los organizadores del evento nunca le prestaron atención, lo que seguramente incentivó la reventa: ingresos de $200 USD vendiéndose en $1.000 dólares, se escuchaba a las afueras del estadio.


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