25 de septiembre de 2014

El sinsentido de los relojes inteligentes

Desde que se empezó a hablar en 2012 de que más de una empresa estaba trabajando en un prototipo de reloj inteligente, me pareció un despropósito de producto que, pensaba en esa época y todavía hoy lo sostengo, no tiene ningún sentido, más cuando a 2 años de eso ya han aparecido Android Wear y Apple Watch. Las mismas empresas que hoy están en una dura batalla por quién tiene el mejor sistema operativo para teléfonos móviles han llevado sus diferencias a un producto innecesario como lo es un reloj inteligente.

Si empezamos hablando desde un punto de vista social, creo que muchos recordarán la época en la que la marca Blackberry y sus teléfonos con teclado Qwerty se empezaron a masificar por allá entre 2010 y 2011. Hubo un momento en el que uno no podía sentarse a comer con amigos en un restaurante porque todos iban a estar más pendientes de lo que había detrás de la pantalla, que quien estaba físicamente a su lado. Para entonces, en una posición un poco drástica, aseguré que no necesitaba un Smartphone. Varios meses más tarde yo era defensor del sistema operativo de Google (y aún hoy lo soy). No obstante, a lo que me refería en esa época era más mi posición en contra de un dispositivo que alejaba a las personas, aunque eso sin despreciar las ventajas que traía estar a solo unos clicks de cualquier persona de nuestro circulo social.

Pasó el tiempo y aprendimos a convivir personas y Smartphones. Ya estamos más dispuestos a dejar el celular boca abajo mientras hablamos con alguien. No todo el mundo lo consigue en un 100%, pero por lo menos ya podemos decir que una conversación puede fluir sin que intervenga una notificación en el celular, o al menos más que hace unos años. Todo esto a pesar de tener al frente un computador, un televisor al lado y hasta una tableta por ahí guardada. De alguna manera conseguimos mantener nuestro foco y seguiremos mejorando. Ya somos conscientes de esa persona que está al frente.

No obstante, la llegada de un reloj inteligente no es que ayude mucho. Ahora quienes se quieran hacer con un reloj de Apple o de Android habrán de distribuir su atención entre un dispositivo más. ¿No es acaso lo contrario lo que deberíamos estar buscando? Entre otras cosas, para qué queremos ver la hora, que se supone que es la función principal de un reloj, cuando ya la podemos ver en el celular y la mayoría de nosotros permanece más de 8 horas por día al frente de un computador, donde en algún lugar en una esquina superior o inferior está indicada la hora. En el peor de los casos podríamos cargar un reloj de pulso que simplemente responda a la pregunta de "qué hora es".

Pero esto no nos basta. Queremos un dispositivo con el que queramos enviar y recibir mensajes, medir cuánto caminamos, cuántas calorías hemos quemado y hasta hacer pagos. ¿Es de verdad tan necesario? A menos que seamos unos fanáticos de Apple/Android o quizás nos consideremos unos Early Adopters, no veo por qué una persona común y corriente quiera saber todo esto. El hecho de querer saber si hoy ya hemos quemado todas las calorías que necesitábamos o de cargar con la información de todas nuestras tarjetas lo único que hace es que estemos pendientes de más cosas cuando en realidad deberíamos estar pendientes de menos y disfrutar del poco tiempo libre que tenemos (si es que nos queda algo de eso).

Esa crítica en cambio no creo que se la podamos hacer a un celular, a una tablet o a un computador. El celular desde que sirva para hacer y recibir llamadas o mensajes de texto ya cumple con su función más básica de comunicarnos. Todo lo demás es un lujo muchas veces innecesario que varía de persona a persona: en mi caso, una buena cámara en el celular y el sistema operativo marcan la diferencia. Por otro lado, una tableta, no sé para qué la usen ustedes. Yo practicamente solo para ver series en Netflix (porque no tengo televisor) o leer libros en Kindle. Y el computador...bueno, el computador lo uso prácticamente para todo: escuchar música, ver vídeos, escribir, leer blogs. 

Ahora les pregunto, ¿qué función básica se supone que le deleguemos a un reloj cuya pantalla no mide más de 2 pulgadas?

Y a todo lo de arriba sumémosle una cosa. Yo cargo un reloj mecánico de mano marca Casio desde hace más de año y medio, y nunca le he cambiado la batería. No quiero saber lo decepcionante que es tener que cargar un reloj cada día y medio, si tenemos en cuenta que ningún fabricante ha sido capaz de desarrollar una batería decente para celular. 12 Horas de uso y ya no da más. Eso hablando de un teléfono nuevo. ¿Cuánto va a durarle la batería a un Smart Watch que está todo el tiempo midiendo nuestra actividad?

19 de septiembre de 2014

El arte de conseguir y gestionar clientes

Este es un tema del que todo lo que sé es por experiencia propia. Nunca he comprado un libro sobre ventas y confieso que, si he leído sobre este tema en un blog, ha sido mucho. Creo que recuerdo haber leído un par de posts en Quora al respecto, pero no más. No me acuerdo ni de qué se trataban. Aun así, decir que sé del tema tampoco me convierte en un gurú ni en un experto en ventas o atención al cliente, solo soy un tipo que a partir de la observación y la práctica aprendió un poco sobre el tema y ahora quiere hacer algo con ese conocimiento. Y de eso les quiero hablar hoy, sobre clientes.

Una de las primeras cosas que aprendí ni siquiera fue trabajando en un lugar en el que vendieran productos o servicios. Fue en la oficina de un ex Senador de la República a los 19 años cuando tuve mi primer trabajo, que entre otras cosas consistía en coger una base de datos de medios de comunicación gigante y actualizarla. Para esto necesitaba tomar el teléfono de contacto de cada nombre que apareciera en la lista y llamar para preguntar si eran correctos los datos que yo tenía.

Debido a que estaba llamando a nombre de alguien socialmente importante, no me podía dar el lujo de hacer quedar mal no solo al senador, sino a todas las personas que trabajaban en esa oficina. Ahí empecé a aprender sobre el tema, pues el éxito de que la persona al otro lado de la línea me entregara su información dependía de cómo yo me presentara, de si parecía natural y otros detalles menores. Si lo hacía mal eso generaba desconfianza y podría pasar que ya no soy un muchacho queriendo actualizar datos, sino un tipo que quiere mi información no sé para qué. 

Así que después de muchas llamadas hice un guion que me iba a servir para todas las personas de la lista, y todas las conversaciones a final de cuentas iban más o menos así:

- Buenos días. ¿Hablo con [NOMBRE QUE APARECÍA EN LA BASE DE DATOS]?
- Si, con él. Yo con quién hablo.
- Hola, [PRIMER NOMBRE DE LA PERSONA EN CUESTIÓN], mi nombre es Daniel Afanador y lo estamos llamando de la oficina del Senador X. Cómo está.
- Hola, Daniel. Cómo estás. En qué te puedo ayudar.
- Lo estamos llamando porque estamos actualizando la base de datos de periodistas de la oficina para que en caso de que el Senador vaya a [SU CIUDAD] usted esté al tanto (o cualquier otro motivo que se me ocurriera en el momento).
-(continúa...blablabla)

En el anterior ejemplo subrayo algunos elementos que después de un par de llamadas me di cuenta de que generaban confianza con la otra persona: saludar, dirigirse por el nombre y preguntar por cómo se encontraba. Algo tan sencillo como esto puede hacer la diferencia entre vender o no vender un producto cuando estemos ya no hablando con periodistas, sino con clientes potenciales.

Cuando entré a trabajar a A Un Click Colombia en 2013, yo ganaba de acuerdo con los clientes que yo consiguiera (suena injusto pero yo no estaba ahí por el dinero. Pueden leer sobre eso en el Acerca De), así que esta vez tuve que aplicar ya en ventas esto que les acabo de contar, ¡y funcionaba! Claro, había que hacer 10 llamadas y de ahí saldrían 1 o 2 interesados, pero la cuestión era que era necesario saber desde el comienzo lo que uno iba a decir, que ya en este caso no era como solo saludar, sino ofrecer un producto puntual. Ahí yo tenía que elaborar un mensaje muy breve en el que pudiera explicar lo que nosotros hacíamos y cómo eso le podía servir a la persona o a la empresa que estaba llamando. Todo esto sin llegar a aburrir. Esto es un poco difícil, ya que explicar algo tan complejo como lo que es el SEO o los anuncios de Google Adwords en 45 segundos puede resultar por aburrir a la otra persona y perderse una oportunidad.

Lo que yo hacía era utilizar un gancho para que le quedara sonando a la otra persona que lo que yo tenía para decirle de verdad le interesaba. Yo sacaba los datos de contacto de muchos lados, uno de ellos era una hoja de anuncios clasificados que repartían en mi barrio con servicios y empresas del sector. Ahí yo decía: si están pagando por aparecer en una hoja de anuncios, seguramente van a querer aparecer también en Google.

Entonces, después de un saludo formal, yo decía:

- [EL NOMBRE DE LA PERSONA], es que vi que usted está pautando en una hoja de anuncios que yo tengo acá, y me gustaría saber si usted está interesado en aparecer en la primera página de Google.

Y según la respuesta que me dieran, tenía vía libre para decir lo que yo tenía que decir sobre cómo eso le podía traer más clientes (de eso salió hasta un guion que yo ayude a escribir y un vídeo). Si le seguía interesando, manteníamos el contacto y lo seguíamos negociando, o si por alguna razón no le llamaba la atención, yo me ofrecía para cualquier cosa en la que le pudiera ayudar más adelante relacionada con lo que nosotros ofrecíamos y le dejaba mis datos de contacto.

Esto último es algo que considero muy importante cuando se trata de conseguir clientes: mantener buenas relaciones con todo el mundo y que todos sepan a qué nos dedicamos, incluso hasta nuestros amigos, familiares y conocidos incluso si no vendemos nada. 

Si te subes a un ascensor con el CEO de una empresa de tecnología y le tuvieras que explicar a qué te dedicas, ¿qué le dirías? Escribe en una hoja cómo le mostrarías tu idea a un desconocido y úsalo siempre que sea necesario.

Mantener estas relaciones me sirvió para que en más de una ocasión ya no fuera necesario llamar, sino enviar un correo presentándome de nuevo o incluso esperar que me llamaran para que me preguntaran si nosotros hacíamos X cosa. Creo que el truco es ser muy claro y sincero en lo que uno tiene que decir. En ese caso, debí en su momento estudiar mucho SEO, Adwords y sobre diseño de páginas web para saber bien qué responder si me preguntaban algo. Yo no podía salir con babosadas como otras empresas desleales con la industria (que hay muchas) que hasta ofrecían cosas como que " (en SEO) es posible ser el primer resultado de Google", "(en Adwords) es posible tener clicks ilimitados" o "es posible hacer una página por $300.000 pesos". Esto siempre lo tuve claro: no vale la pena decir mentiras si lo que queremos es un cliente. Lo más seguro es que lo perdamos más adelante, y a lo que a uno le sirve es mantener relaciones estables con clientes y proveedores.

Una vez conseguíamos un buen número de clientes venía otro reto: retenerlos. Cómo hago para que se queden conmigo y no se vayan con la competencia. Aquí volvemos al tema de ser transparentes: yo le tenía que explicar a este cliente TODO lo que íbamos a hacer, cómo funciona, qué se podía hacer y qué no se podía hacer. Esto le servía al cliente en cuestión para que cuando alguien lo llamara a ofrecerle algo que ya tenía, él mismo pudiera evaluar si le estaban ofreciendo algo mejor o si por el contrario lo estaban engañando. En ese caso, nosotros por ejemplo enseñábamos a usar WordPress o le explicábamos todo lo que sabíamos de SEO (eso era un plus). Si un día nosotros no estábamos disponibles, el cliente iba a tener las herramientas para hacer todos los cambios que necesitara él mismo y no tener que pedirle y pagarle a una empresa que le hiciera algo que ellos mismos podían hacer.

12 de septiembre de 2014

El penoso papel del periodismo de clicks

Vamos a aclarar algo: a los sitios de noticias en Internet no les interesa entregar información "objetiva" o "imparcial", si es que algo de eso existe. No les interesa hacer un trabajo de periodismo investigativo, ni cumplir con su función social dentro de la sociedad. Su único interés es que al final de mes los anunciantes hayan pagado por un mes más de pauta, que aumenten los lectores y que las ganancias crezcan como espuma, en la misma medida en que el trabajo informativo se deteriora. Parece que estuviera hablando de todos los medios en general: de prensa, radio, televisión e Internet. Parece que ninguno se salvara. Sin embargo, hoy quiero hacer mención especial a los medios digitales. Muchos viven de vender humo a cambio de impresiones o clicks.

Imagínate que eres un comercial de un sitio de noticias en Internet. Tu trabajo es ofrecer espacios de pauta, y que los anunciantes te paguen por aparecen en algún lugar de tu sitio. ¿Cuáles son tus armas para cumplir con tu trabajo? Muy fácil. El sitio tiene unas herramientas de medición para saber cuántas visitas has recibido, cuántos clicks, de dónde han llegado, cuánto tiempo han permanecido en el sitio antes de irse, cuántos han dado click en los banners de los otros anunciantes. En fin, tienes miles de datos para convencer a un cliente potencial, una empresa que tiene bastante dinero para invertir en publicidad, de que es una excelente idea invertir en tu sitio, que su marca va a llegar a miles o hasta millones de personas y que eventualmente esto repercutirá en sus ventas. Suena bien, ¿no?

Pero si te fijas, en medio de ese discurso no se menciona por ningún lado el tema de calidad informativa. Solo se habla de datos de medición, que finalmente son muy fáciles de inflar si ponemos gente que sepa vender humo detrás del teclado, en vez de gente que de verdad sepa hacer una buena labor periodística. Además de lo anterior, es más fácil titular una noticia y atraer clicks si el título de una nota es Jennifer Aniston está embarazada, que si una nota que pueda llegar a invitar a reflexionar sobre la educación o la pobreza. Échenle una mirada a este Top 10 de noticias más leídas durante una semana en El Espectador. Solo encuentro una noticia que no tenga que ver con temas frívolos ni superficiales. Ese es el penoso papel del periodismo de clicks: poner sobre la agenda temas de discusión que no llevan a nada.

5 de septiembre de 2014

Popcorn Time, el regreso de Cuevana y lo poco que hemos aprendido de piratería

Nadie se esperaba un silencioso regreso de Cuevana, menos cuando hace 1 año dábamos por muerto el servicio gratuito de ver películas y series por streaming, y más aún cuando sabemos de todos los líos judiciales contra los cuales se han tenido que enfrentar sus creadores en los últimos años, estando en la mira en su momento de la televisión argentina y de la cadena HBO. Esta última afirmaba que continuaría "ejerciendo acciones legales en toda la región hasta desarticular la red internacional de colaboradores de Cuevana.tv y de cualquier otra organización que se dedique a lucrar por medio de la violación de sus derechos de propiedad intelectual". 

Esto junto a la caída de Megaupload, donde se alojaba gran parte de los contenidos disponibles de Cuevana, fueron los causantes de que hasta hace poco prácticamente cualquier serie o película que quisiéramos ver estuviera caída de forma permanente, lo que hasta cierto punto puede haber sido una victoria parcial de la industria del entretenimiento en contra de la piratería por Internet. 

Afortunadamente fue solo una victoria parcial, y hoy las cosas han logrado revertirse. En primer lugar, con el regreso de Cuevana, pero en segundo lugar, y más importante, la aparición de Popcorn Time, una aplicación multiplataforma desde la que podemos ver prácticamente cualquier serie o película con subtítulos en varios idiomas, y además solucionando el problema por el que Cuevana casi desaparece. Todo, apoyado en la razón por la que The Pirate Bay no ha podido ser cerrado: los contenidos disponibles son Torrents compartidos por usuarios en una red P2P. 

Para los que no han oído hablar de Popcorn Time, se trata de una aplicación que reproduce contenidos de la misma forma en que uno descarga Torrents, es decir desde computadores de otras personas que están compartiendo ese archivo que nos queremos descargar, ya no desde un servidor central como pasaba con Megaupload, que tras ser clausurado por el FBI desaparecieron prácticamente todos los archivos alojados. Por eso es que si ahora quisieran perseguir a alguien por compartir la película de X-Men vía Torrent, tendrían que hacerlo con más de 9.000 personas en todo el mundo. Y estamos hablando solo de una película, pues hay también series, álbumes, discografías, libros, revistas y Software. Y peor todavía, si tenemos en cuenta que todos los intentos por cerrar The Pirate Bay, quizás la mejor biblioteca para acceder a estos archivos, han sido inútiles, pues 

aunque persigan prácticamente cualquier dominio bajo su registro, siempre podremos acceder a The Pirate Bay escribiendo en la barra de direcciones del navegador la siguiente dirección IP 194.71.107.80.

En otras palabras, es insostenible la idea de querer perseguir a alguien bajo las actuales circunstancias de la naturaleza de Internet. Lo máximo que pueden hacer quienes quieran apoyar esta lucha es asumir la actitud de sitios como Rapidshare o Google en contra de eliminar cualquier enlace sospechoso.

Así pues, estaban dadas las condiciones para un regreso en cualquier momento de Cuevana, que utilizó la tecnología detrás de Popcorn Time para traer un producto con el que se pueden lavar las manos de cualquier cosa que los puedan llegar a acusar: ellos no alojan ningún contenido pirata, sino los usuarios, y la plataforma no fue creada por Cuevana, ellos solo la adaptaron de una que ya existía y cuyo código de fuente cualquiera se podía bajar desde Github. De hecho, en su momento los creadores de Popcorn Time decidieron abandonar su desarrollo ante el debate levantado sobre qué tan legal era en realidad el servicio. Lo que pasó después fue que cualquier desarrollador podía tomar el código original y crear su propio Popcorn Time. Gracias a esto, medios especializados como TechCrunch alcanzaron a calificarlo como la pesadilla de Hollywood

"Es tan bueno para ver películas piratas que da miedo": Revista Time


2 de septiembre de 2014

Aulas particulares de espanhol


Olá! Tudo bom? É aqui o Daniel. Sou um blogueiro colombiano morando em SP enquanto faço o meu mestrado em comunicação e consumo na ESPM. Eu me formei em comunicação social e jornalismo lá na Colômbia. Cheguei em janeiro de 2014 ao Brasil e estarei aqui pelo menos até março de 2016. É muito tempo, não é? Estou contando isso para você porque quero que conheça um pouco da minha história antes de você decidir se eu sou o professor que você está procurando.

Olha. Eu aprendi 4 línguas. Espanhol, porque é a língua falada no meu país, e porque gosto muito de escrever. Esse site aqui é o meu próprio blog que criei no ano 2008 e atualizo cada sexta. Inglês, porque quando eu era criança estudei numa escola bilíngue, mas também aprendi muito assistindo seriados na televisão, escutando músicas, com videogames e porque morei em Washington, DC, onde eu fiz um estágio na OEA. Um pouco antes disso, quando eu me formei na faculdade, na Universidad de La Sabana em Bogotá, aproveitei para aprender francês e fui durante um tempo à Aliança Francesa. E por último, português, que aprendi só para largar tudo em Bogotá e cumprir o meu sono de estudar no Brasil :)


Aulas de espanhol para iniciantes

Bom, essa aí é uma parte só da minha história, mas o que é importante é que eu já conheço esse processo de estudar uma nova língua sem saber nada. Se você quiser aprender espanhol, você não vai ter aulas chatas comigo. Vamos falar espanhol, aprender os sons únicos que não existen no português, o vocabulário prático utilizado na vida diária, e o mais importante, você vai aprender a se comunicar em espanhol. Além disso, vou te mostrar a cultura (músicas, filmes e seriados) dos diferentes países. Por isso é que a gramática você vai aprender quase sem você dar conta :)

Como eu sou uma pessoa legal, vou dar de graça com você um documento em PDF que eu utilizo nas minhas aulas. São as 600 palavras mais utilizadas em qualquer língua (em espanhol). Eu utilizo esse documento porque você vai aprender a pronunciar os sons únicos do espanhol, e porque é o vocabulário que você mais vai utilizar o dia que você for para algum país da America Latina ou para a Espanha. Só depois disso, vamos estudar os tempos verbáis, o uso dos sustantivos, adjetivos, advérbios, preposições e tudo o que é a gramática. Mas lembre que vai ser mais fácil se você tiver o vocabulário certo.

Além disso, vou oferecer mais uma coisa de graça se você for o meu aluno. Depois da nossa primeira aula, vamos marcar para ir a um grupo de conversação em espanhol. Você vai conhecer outras pessoas nativas que falam espanhol, ou mesmo brasileiros com vontade de aprendé-lo. Depois disso, fica a vontade de você voltar quando quiser :)

Quanto custa?

R$50*
por 75 minutos de aula, 
mas se você mencionar meu blog, 
fica em
R$40* 


Onde?
Onde você preferir. Pode ser num café, uma padaria ou na sua própria casa. De preferência na Vila Mariana e Av. Paulista*

*Se for em outras regiões, o preço é R$10 a mais.

Mais informações:

VIVO: (11) 99848 2839
WhatsApp: +57 320 251 9386
E-Mail: danielthemisfits@gmail.com

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