30 de enero de 2015

Algunas ideas alrededor del robo de celulares

Hoy, a menos que tengamos un Nokia 1100 en el bolsillo o simplemente no nos guste la tecnología, lo más seguro es que estemos entre ceja y ceja de los ladrones. Casi todos andamos con un teléfono que así como es muy caro, también es muy fácil de robar. Algunos son tan delgados o livanos, que ni nos daríamos cuenta cuando nos los saquen del bolsillo. Eso si estamos de "buena" suerte, pues la otra es que llegue un hombre armado a amedrentarnos porque quiere todo lo que llevamos encima. De ese tipo de malas noticias nos enteramos todos los días, y las cifras de robo de celulares son bastante altas en todo el mundo. Con esto, además de ser un problema real, pareciera que el problema de percepción es peor aún, pues así a uno nunca lo hayan robado y uno crea vivir en un barrio tranquilo, lo que dicen los demás lo va a hacer sentir muy inseguro a uno.

A mí me robaron el año pasado en Brasil. Antes de eso creía que cuando me pasara, mi reacción iba a ser de buscar culpables en algún lado, pero no. En el momento me di cuenta de que era como una lotería: a cualquiera le puede caer y en realidad no hay quien controle eso. Lo más seguro es que hasta en algún momento de la vida le llegue a pasar a todo el mundo. Lo mejor que uno puede hacer es ser prudente y no llamar la atención, como llegó a sugerir una vez el Alcalde de Bogotá, y que todo el mundo le cayó encima. Estaba diciendo algo que nadie quería oír: que sacar el celular en la calle era mala idea.

Pero aunque nosotros seamos prudentes, y las calles lleguen hasta a estar militarizadas, en mayor o menor medida el problema va a seguir existiendo, y es ahí donde otros actores tienen el deber de hacer algo. Hablo de los mismos fabricantes de celulares y las empresas de telefonía móvil, pues les estamos pagando por productos y servicios que no son baratos, mientras que en sus manos está el hacer algo al respecto. ¿No creen?

Por un lado, ya es un avance que cuando uno compre un celular con un operador, el IMEI quede registrado con ellos. De lo contrario, nosotros mismos tendremos que hacer el proceso de registro. ¿Y esto de qué sirve? A ver les explico. Cada teléfono celular en el mundo tiene un número único de identificación. La forma más fácil de consultarlo es marcando "*#06#" (sin las comillas). Cuando existe un registro de ese número, podemos bloquear a nivel mundial el equipo en caso de que sea robado. E incluso si quieren manipular o cambiarle el IMEI en caso de que eso pase, es considerado delito en algunos países. Cuando eso pasa, lo que era un Smartphone de gama alta acaba convirtiéndose en un ladrillo inservible pero muy bonito. 

Por el lado de los fabricantes, todavía hay mucho por hacer, a pesar de que los desarrolladores (Apple, Google o Microsoft) ya incluyan funciones  de encontrar el teléfono de forma remota. Puede que eso funcione, pero si el ladrón apaga el celular a los 10 segundos de habérselo robado, es muy difícil. Curiosamente, por ejemplo, mi celular, que corre Android, tiene una contraseña para ser desbloqueado. Es decir, sin eso no se puede hacer nada...excepto apagarlo, porque esa función sigue siendo vulnerable así el equipo solo se desbloquee con reconocimiento facial. Es algo estúpido, pero que seguramente deberá ser corregido en futuras actualizaciones. Aunque no sé cómo funcione ese mismo tema en iPhone o en Nokia, en Android una aplicación llamada Prey soluciona parcialmente ese problema.

Lo otro es que al teléfono se le debería poder dar la orden de que a nivel interno pase algo para que quede inutilizable en caso de que se reporte como robado, como que estalle y lastime al delincuente. Hace poco vi la propuesta de Qualcomm para incluir un Kill Switch que dejaría inutilizable e inservible para ser activado el equipo. En ese sentido, creo que como fabricante de procesadores, Qualcomm puede tener algo interesante a lo que les deberían prestar atención los fabricantes de otros componentes: un sistema irreversible de apagado en caso de que el equipo o su IMEI lleguen a ser reportados. Que, por ejemplo, la próxima vez que haya una conexión a Internet (incluso después de formateado y con otro dueño), adiós cámara, disco duro, procesador y demás.

23 de enero de 2015

Mi humilde opinión sobre los productos Apple

Este artículo a continuación lo escribo tras haber leído una publicación de Enrique Dans, que también surgió como un comentario a otro post de Marco Arment, ex CTO de Tumblr, sobre la decadencia de los productos de Apple (no la marca, ¡cuidado!). El artículo publicado originalmente por Marco se regó como pólvora y fue comentado además en otros medios muy respetados (hasta CNN, Wall Street Journal y Huffington Post lo alcanzaron a comentar), hasta llegar a otros más pequeños como este. Si bien no me considero seguidor ni fan de Apple, debo reconocer, y varios de ustedes sabrán, utilizo hace ya varios años algunos de sus productos. Así mismo, aunque no esté dispuesto a comprarme ni un iPhone ni un computador MAC, sí que he seguido de cerca a esta marca desde hace muchos años cuando me compré un iPod y creo que tengo derecho a opinar.

El post original, titulado 'Apple has lost the functional high ground', es una dura crítica a la calidad del Software de Apple hoy, y de cómo parecerían estar más interesados en el Marketing por encima de todo. El problema acaba siendo que hay una presión por lanzar productos cada año, a un ritmo al que los desarrolladores no pueden responder, y termina habiendo lanzamientos de productos de Software mediocres que no están a la altura del Hardware. 

Aun así, el usuario común sigue prefiriendo Apple porque la competencia, al menos en escritorio, es peor: un Windows lento y un Linux inutilizable, realidad que podría llegar a verse reflejada más adelante en otros productos. El problema está empezándose a ver en usuarios que prefieren dejar instalada una versión antigua en vez de probar una nueva, como afirma un comentario en respuesta a la publicación de Enrique Dans: 

"yo he llegado esperar hasta el final los sistemas operativos antes de actualizarlos, que es generalmente cuando están afinados y toca pasar a sistemas operativos nuevos que nos ponen en lugar de beta testers".

Algo así fue lo que pasó con la última actualización de iOS. Los usuarios que tenían las versiones más antiguas de iPhone se vieron obligados, primero, a ver qué hacían con todas sus fotos porque la actualización era demasiado pesada y, segundo, a aguantarse un sistema operativo lento que no estaba a la altura del Hardware exigido y empeoraba la experiencia del usuario en un teléfono que durante mucho tiempo fue muy bueno.

Todo esto tiene que ver con una práctica por la que se ha criticado mucho a Apple y de la que yo como consumidor de sus productos he sido víctima: la obsolescencia programada. Ya se ha hablado mucho de ese término, pero para resumirles a los que lo escuchan mencionar por primera vez, se trata básicamente de diseñar productos que van a dejar de funcionar dentro de determinado tiempo (les dejo un documental al respecto donde se llega a hablar de Apple precisamente).


16 de enero de 2015

Qué es es lo que están haciendo los fabricantes chinos

A raíz del post de la semana pasada y un par de noticias de las últimas semanas sobre fabricantes asiáticos de celulares, más exactamente Xiaomi (China), OnePlus (China) y Yu Yureka (India), me atrevería a decir que las cosas se van a poner complicadas para las marcas que han dominado el mercado hasta hoy. Estoy hablando de Samsung, LG, Sony y hasta HTC, que también es china es de Taiwán. Solo voy a dejar a Apple por fuera porque tiene una base de usuarios gigante que no se va a ir con otras marcas. Ya hablaré de esto más adelante. 

Varias noticias han llamado la atención en los últimos días. Una, el lanzamiento de Mi Note por parte de Xiaomi, un teléfono que se perfila para competir en características con el iPhone 6, pero que sería el Android más rápido del mercado y que cuesta entre $360 y 525 USD (el iPhone cuesta $950 USD). Por otro lado, hacia finales de 2014, apareció de la nada Yureka, una compañía India que aunque no tiene equipos con especificaciones tan altas como los celulares que acabamos de mencionar, sí que tiene un teléfono que hace unos años podría haber sido un gama alta y que hoy cuesta solo $138 USD, de los cuales llegaron a vender 10.000 unidades en 3 segundos (a modo de referencia, Xiaomi vendió una vez 100.000 en 90 segundos). Mientras tanto, Sony estaría contemplando vender su unidad de móviles, al tiempo que los beneficios de Samsung cayeron en picado en el segundo semestre de 2014.

9 de enero de 2015

Cómo compré el OnePlus One desde Colombia

Si ustedes, como yo, están al tanto de lo que pasando en la industria de la telefonía móvil, seguramente habrán escuchado hablar del OnePlus One, un celular con sistema operativo Android que supera con creces las especificaciones del iPhone 6 y que cuesta la tercera parte (ver la imagen de abajo). Solo $299 dólares en una de sus dos versiones. Si llegan a leer otro post donde se hable de este celular, se van a encontrar con 2 cosas: reviews hablando maravillas de lo que sería un flagship killer de marcas como Samsung, LG, Sony o Nokia, cuyos buques insignias cuestan el doble y apenas igualan algunas de las especificaciones del OnePlus One. Lo otro que seguramente van a encontrar será comentarios de gente quejándose del "pésimo" sistema de invitaciones utilizado por OnePlus, empresa fundada en China en diciembre de 2013 y que en 1 año llegó a vender 500.000 unidades con un sistema que nos recuerda a la estrategia Eric Cartman que vimos en South Park: Eric desarrolló toda una complicada estrategia de mercadeo que levantó de las ruinas a un parque de diversiones con la muy difundida estrategia de “No eres bienvenido en mi parque, ni vengas”.

Al igual que sucedió con la estrategia de Eric, el hecho de que nadie pudiera comprar una entrada al parque hizo que hasta los más curiosos se acercaran para ver lo que estaba pasando. Eso mismo pasó con el OnePlus One. No es que después de leer este post tu puedas ir a la página del producto y simplemente des click en 'comprar'. No es así de fácil, y eso es lo que muchos están criticando. Por su precio tan atractivo, todos quieren tener uno. El problema es que para hacerte con uno debes recibir una invitación de alguien que ya lo haya comprado. Por eso en su momento ni se me pasó por la cabeza comprarlo. Tenía en mente un Moto X de Motorola o un Nexus de Google y por supuesto no conocía a nadie que se hubiera comprado un OnePlus One para que me mandara la invitación.


No obstante, hace tiempo me dije a mí mismo: "no pierdo nada si me creo una cuenta en la página de OnePlus. Si por acaso llego a recibir una invitación, ya tendré la cuenta creada". Eso debió a ser a mediados de 2013, y en noviembre pasado recibí un correo una invitación para comprar el OnePlus One. Me seguía pareciendo extraño, ya que no conocía a nadie que lo hubiera comprado, ni le había pedido a nadie que me enviara una invitación. E incluso cuando los foros y blogs de Android están inundados de gente deseando recibir una invitación, yo todavía no estaba seguro de comprarlo. Sabía que tenía que comprar un celular nuevo porque habían robado el mío hacía poco y así esto no hubiera pasado, de todas formas lo iba a cambiar por antigüedad. En fin, creo que acabé recibiendo la invitación por el simple hecho de ser un buen muchacho y crearme una cuenta.

Ya con la invitación en mis manos, no me podía dar el lujo de guardarla, pues la que yo recibí caducaba en menos de 24 horas. En otras palabras, tenía en mi poder una bomba de tiempo y todavía no estaba seguro de si ese era el celular que yo quería. El gran PERO que yo ponía era que no era el Nexus o el Moto X que yo quería y que la pantalla era muy grande (5.5 pulgadas). No obstante, al final terminé comprándolo. Además del precio (el Nexus 5 cuesta $400 USD y el Moto X, $500 USD ) lo que me motivó fue el sistema operativo que lleva el celular. No es solo Android, es CyanogenMod, un Android modificado del que ya hablé alguna vez.

No hay gran diferencia entre Android y CyanogenMod. De hecho se ven practicamente iguales. Pero, en mi caso, lo que siempre me gustó fue la filosofía de CyanogenMod: el hecho de que una comunidad (hoy convertida en una empresa) haya sido capaz de tomar los celulares más antiguos, ya abandonados en sus actualizaciones por los fabricantes, y dejarlos corriendo como si hubieran sido lanzados hace solo unas semanas. Al menos eso fue lo que pasó con mi Samsung Galaxy S2, ya estaba que lo botaba por la ventana y acabé usándolo 1 año más.

En una entrevista reciente, los fundadores de OnePlus aclararon que a pesar de tener una serie de problemas legales con Cyanogen en India, donde prohibieron la venta del OnePlus One, sin CyanogenMod seguramente no hubieran tenido este éxito tan rotundo. Lo que esto quiere decir es que muchos de los primeros compradores fueron los miembros más antiguos de la comunidad de CyanogenMod, y fue el voz a voz el que lo terminó convirtiendo un éxito en ventas (ya quisiera Samsung invertir $300 dólares en publicidad y vender medio millón de unidades). Al final no fue solo esta comunidad la que terminó comprándolo sino usuarios que quieren un equipo decente a un precio pagable (y sin contrato).

2 de enero de 2015

Balance del último año y propósitos de año nuevo

Última semana de 2014 y primera de 2015. No me quería despedir del año sin un último post, y aunque ya sea 2015, aprovecho la oportunidad para hacer un balance del último año. De alguna manera, creo que dejar por escrito lo que hice y lo que tengo pendiente por hacer me sirve de recordatorio para no conformarme con lo que ya conseguí hasta ahora, sino para ir por más. Gran parte de lo que fue el año 2014 para mí fue haber alcanzado una meta que me propuse durante años. Un día dije que quería estudiar una maestría por fuera del país, y lo logré de una manera que no ha sido fácil: conseguí una beca en un país en el que no hablan mi idioma y en el que no conocía prácticamente a nadie. 2014 fue el año en el que se materializaron muchos esfuerzos que hice durante años.

Si 2013 no fue un año fácil para mí, 2014 tampoco lo fue, aunque esta vez fue por otras razones, más que todo el hecho de vivir en una ciudad como Sao Paulo sin practicamente conocer a nadie. Claro, tenía un par de conocidos y en la medida en que pasó el tiempo fui conociendo cada vez más gente que hasta ahora me ha ayudado en todo lo que ha estado a su alcance para que yo me sienta como en casa. Sin embargo, eso es muy diferente a estar en la ciudad de uno donde está la familia y los amigos de toda la vida, lo que implica empezar a crear un círculo social practicamente desde ceros. Una gran lección que aprendí: si algún día tienen la oportunidad, váyanse de su ciudad por un tiempo a vivir a una donde no conozcan a nadie y les aseguro que aprenderán mucho sobre ustedes mismos.

En 2014 fueron 11 meses en total lejos de casa, y en 2015 tendré que regresar para acabar mis estudios. No obstante, creo que lo más difícil ya está hecho: haber llegado a la mitad del programa, ya tener algo estable allá, manejar el idioma casi como un nativo y conocer la gente harán que seguramente este 2015 sea un poco más fácil para mí. Más de una vez me llegué a preguntar qué diablos yo estaba haciendo en otro país, algunas veces leyendo sábados en la noche textos sobre filosofía e historia de la ciencia en portugués, cuando podría fácilmente haberme quedado en Colombia y tener un empleo "seguro" como todo el mundo, y no sé, quizás tener fines de semana normales como la gente "normal".

Pero creo que a pesar de que no ha sido fácil, la experiencia ha valido la pena y con certeza valdrá aún más cuando haya terminado, habré aprendido mucho sobre mí y tendré miles de historias que contar, lo que creo que es en últimas lo que cuenta cuando uno mira atrás.