29 de mayo de 2015

¿Deberías ir a la universidad? Sí rotundo, pero ¿por qué?

Imagen: Kevin Dooley

La respuesta corta es sí, pero hazlo solo si tienes la oportunidad. De eso va este post, y me voy a explicar un poco mejor porque parece una respuesta obvia. Lo que no es obvio, y exige un poco de profundidad, es lo de "hazlo si tienes la oportunidad", y creo que es algo que aplica para todo, mas que infelizmente no todo el mundo ve. Todo el mundo se queda en la primera parte: sí, hay que ir a la universidad. Pocos se detienen a pensar en el porqué y cómo.

A ver, me explico. Hablo desde los ojos de un latinoamericano, de alguien que creció en Colombia y ahora vive en Brasil, por lo que seguramente lo que voy a decir no aplique para alguien de Europa o Estados Unidos. En cambio, por aquí nuestras realidades no son tan diferentes: muchas de las cosas que pasan en Argentina son replicables en México o Ecuador, en los andes o en el caribe. Sé, por ejemplo, que es normal no cuestionar algunas cosas en la vida (eso sí es de todo el mundo). Nadie cuestiona el hecho de ir a la universidad (aquí alguien que sí lo hizo y hasta lo llevó a la práctica): debes ir y graduarte, dicen. Pero, ¿a qué precio?

Partamos de que hoy por hoy, siglo XXI, se necesita sí o sí, un título profesional para conseguir un "buen" trabajo. Para ser más objetivos, tratemos de delimitar lo que un "buen trabajo" significa: tener un contrato a término indefinido en el que se nos reconozcan todos nuestros derechos. Ya llegar hasta aquí es un privilegio: si el desempleo en Colombia es de entre el 8 y el 9%, ya el número de personas trabajando con un contrato sin estas características se dispara al 62%.

En realidad hay 2 caminos para llegar a ese "buen trabajo": universidad pública o universidad privada. Siendo sinceros, hoy nadie contrata a alguien que solo tenga el bachillerato, ¿o sí? Digamos que hace 30 años era posible, pero el mundo ha cambiado y se ha vuelto más competitivo. Entonces, partamos de que para entrar a una universidad pública y no pagar un centavo, hay que ser un verdadero genio. Es el Estado el que va a financiar tu educación y ellos (se supone) se aseguran de que solo los mejores se ganen ese privilegio. Por otro lado, la educación privada, que es para los que no entran dentro de ese primer grupo, es para todo el mundo: ¡genial! Pero hay que pagar: nada es gratis en la vida, ¿lo recuerdan? O, bueno, en este último grupo también podría pasar que una universidad pública no ofrezca un curso o programa que sí está en una privada, o que no tenga el mismo reconocimiento. Pero en resumen es eso: lo público vs. lo privado y cómo se accede a cada uno.

Ahí es donde entra lo de "hazlo solo si tienes la oportunidad". Es decir, ¿tuviste suerte y tu familia puede pagarte una carrera que dura mínimo 4 años en una universidad privada?, o eres muy inteligente y fuiste aceptado para la pública. Dudo mucho que a los 17 te hayas ganado la lotería y puedas financiártela tú solo. O sea, si te ganaste el privilegio de estudiar, aprovéchalo. Hay mucha gente queriendo hacero y no puede. No vayas a botar a la basura esta oportunidad.

Ahora, hay un tercer camino que es del que yo le diría a todo el mundo que huya bien lejos. Pedir un crédito a un banco, o a alguna institución a la que le vas a deber esta vida y la otra desde el mismo momento en que recibas tu título como profesional (y súmale los intereses de aquí a unos años). Si esto sucede, le estarás entregando parte de tu libertad a alguien más. Es así de simple: si logras graduarte y conseguir un empleo, una gran porción de tu salario estará destinada a pagar durante un par de años tus estudios. El pagar mes a mes  sin falta estas obligaciones hará que bajo ningún motivo puedas dejar de trabajar. Y, claro, nadie en su sano juicio dejaría de hacerlo. Pero, ¿y qué sucedería si un día te despiden?, ¿vas a dejar acumular deudas?, ¿o vas a pedir otro préstamo?

En Estados Unidos hay problema alrededor de este tema, y es que el total de las deudas por créditos educativos es superior que las deudas por tarjetas de crédito, un promedio de $30.000 USD por persona, suma que se ha triplicado en las últimas 3 décadas. Y quienes se han dado cuenta de que esto es un problema lo han hecho porque ir a la universidad no les aseguró el empleo que esperaban encontrar cuando se graduaran. Hay un documental sobre este tema llamado Ivory Tower (trailer abajo y disponible para bajar en The Pirate Bay):


22 de mayo de 2015

Notas sobre el consumo colaborativo

Imagen: Miran Rijavec

No quiero escribir un post aburrido, así que no traeré una definición académica ni muy formal sobre el tema de hoy: el consumo colaborativo, también conocido como Sharing Economyque consiste básicamente, y esto son palabras mías, en un tipo de producción de productos y servicios que son consumidos por el cliente final con pocos o ningún intermediario, lo que Hernán Casciari llamó de matar al intermediario (vídeo abajo), refiriéndose a las editoriales de libros, que se interponen entre lectores y escritores. Se trata de un concepto relativamente nuevo, o del que al menos se viene hablando más en los últimos años:  es mucho más fácil entender de qué se trata al traer ejemplos de compañías recientes como TransferWise, Airbnb, IndieGoGo o Uber, cada una ofreciendo un producto X con menos intermediarios que toda su competencia:

  • Transferwise, haciendo olvidar los caros y burocráticos procesos de los bancos para enviar dinero a otro país.
  • Airbnb, conectando a dueños de casas y apartamentos con espacio disponible para alquilar a personas viajando.
  • IndieGogo, uniendo a inversionistas con propuestas de proyectos que necesitan financiación.
  • Tripda, ofreciendo aventones paseos compartidos entre gente que no quiere viajar sola y compartiendo gastos.
  • Amazon, abriendo la posibilidad de que cualquiera publique sus libros en formato digital en la plataforma Kindle.
En realidad son muchas más compañías. De hecho, Cristian Van Der de Platzi ya lo advertía con la propia Google:

Hasta Google es un ejemplo de ello con Google Adsense, uno de sus servicios más importantes, considerando que los ingresos de Google solo por publicidad son superiores al 90% del total. Adsense lo que hace es quitarle el monopolio de la venta de publicidad a los periódicos (de ese tema hubo una investigación gigante de la que hablé aquí). Mientras hace unos 20 años solo las revistas y diarios vendían espacios de publicidad, hoy cualquier persona con un blog puede empezar a recibir cheques por debajo de la puerta si en su sitio hay un banner corriendo una campaña de Google Adsense, lo que claramente transfirió un poder que antes estaba concentrado en pocos actores para distribuirlo entre millones.

15 de mayo de 2015

Un modelo de negocio para el periodismo digital

Imagen: Mirko Lorenz

Lo que van a leer a continuación es un post que me tomó varios meses preparar, al menos desde octubre de 2014 que escuché del tema por primera vez: la investigación de postdoctorado que hizo Caio Tulio Costa, periodista y doctor en comunicación brasilero, realizada en la Universidad de Columbia en Nueva York. El título de la investigación (disponible aquí) traduce: "un modelo de negocio para el periodismo digital: cómo los periódicos deben acercarse a la tecnología, las redes sociales y los servicios de valor agregado", y trata básicamente sobre qué estrategias posibles hay para las empresas de periodismo de generar un negocio rentable en la era digital. Lo que voy a hacer a lo largo de este post será ir contando de qué va la investigación (un PDF en portugués de 60 páginas), que en realidad es un informe de dicha investigación, y eventualmente introduciré algún comentario propio. Al final encontrarán una conferencia (en portugués) en la que el autor de la investigación habla lo mismo que van a encontrar en este artículo.


Contexto: el periodismo en los tiempos de Internet


El New York Times facturó 3,5 billones de dólares en el año 2000. 12 años después, 2012, este número cayó a 1,9 billones, poco más de la mitad. Para entonces, algo se estaba haciendo para frenar la debacle. En 2011 por primera vez desde el año 2000 el número de suscripciones subió, pero fue gracias al Paywall (cobrar por acceder al 100% de los contenidos), lo que le dio un empujón a las suscripciones de periódicos físicos. Sin esto ser esto suficiente todavía, es claro que a punta de suscripciones en línea los medios periodísticos no lograrán recuperar la hegemonía que alguna vez tuvieron, dice Bill Grueskin, uno de los autores de uno de los estudios más completos sobre periodismo digital. El problema no es que las personas no quieran estos contenidos. El problema, más bien, es hacer dinero con ello, dice Raju Narisetti VP estratégico de NewsCorp, editor del Wall Street Journal.

Por ahora, se hace necesario:

  • Entender la nueva cadena de valor (ya lo explicaremos mejor).
  • Entender su nueva relación con los lectores.
  • Respetar las nuevas formas de consumir contenidos.
  • En resumen, deben cambiar su forma de ser.
El periodismo, a pesar de haber sido visto como un negocio de información, es mucho más que eso. Es un negocio de servicios, que implica entregar, reproducir y distribuir contenidos.

Este negocio es posible gracias a 4 grandes áreas: 
  1. Generación de contenidos (periodistas, fotógrafos, diagramadores, editores).
  2. Parte administrativa (recursos humanos, compra de tinta y papel, contabilidad...).
  3. Venta de publicidad (venta de anuncios y venta de anuncios clasificados).
  4. Distribución (subdividida en distribución en puntos de venta, captación de suscriptores y recuperación de suscriptores antiguos).

8 de mayo de 2015

Todo lo que debes saber sobre clickbait explicado en un solo post

El título es mentira. Solo exageré para llamar su atención, pero prometo no volverlo a hacer. Y lo hice para explicar el mismo concepto del que voy a hablar el día de hoy. Ya lo había hecho cuando hablé del 'penoso papel del periodismo de clicks', pero hoy vamos a referirnos especificamente al clickbait, una técnica de titular noticias y contenidos en Internet con el único fin de llamar nuestra atención, que demos click y de ahí adelante no interesa si leímos lo que nos habían prometido.

En Twitter para explicar en qué consistía el clickbait utilicé la siguiente analogía: el clickbait es el regreso del amarillismo a las noticias, ya no en forma de imágenes desagradables, sino de titulares que despiertan morbo.

Y es que qué era lo que hacían los diarios impresos hace unos años. Ponían en la primera página una imagen sensacionalista o un título exagerado solo con el objetivo de que usted pagara y se hiciera con una copia del diario. Ya estuvo bien, no importa si por dentro usted encontró algo valioso, si se informó o si simplemente perdió su dinero. Esto ayudaba a inflar las cifras para ir a vender publicidad a los anunciantes: "vea, estamos vendiendo X miles de copias por día, y su anuncio puede llegar a todo ese público".

Con el pasar del tiempo esta práctica empezó a ser despreciada por la misma opinión pública, que aunque no tenía conocimientos profundos en periodismo, supo aprender a diferenciar el amarillismo del periodismo serio normal. Ahora bien, con la caída en picada de las ventas en periódicos de papel en todo el mundo, es de esperar que el amarillismo acabe desapareciendo ¿será?

No obstante, el mal va a continuar pero adaptado a las nuevas plataformas. Vamos a hablar del clickbait como esa adaptación. Sin embargo, vale la pena hacer la salvedad sobre quién usa el clickbait: es un medio de noticias cuya línea editorial debería ir alineada a mantener informada a la opinión pública, o es un sitio que sin esconderlo todo el mundo sabe que hace clickbait, como es el caso de Buzzfeed y Upsocl. Estos últimos suelen titular sus contenidos de la siguiente manera:
  • 9 Frases de Joaquín Sabina que enamoran
  • El quiz que demostrará que no sabes nada
  • 21 Importantes lecciones de vida que todos aprendimos de mamá
  • 14 Maneras de llevar tus cubos de hielo al siguiente nivel
  • 18 Mujeres que te inspirarán a dejarte las canas
Y no los enlazo porque no pienso mandarles tráfico. Pero si bien no estoy en contra de lo que hacen Buzzfeed, Upsocl y compañía porque tienen un modelo de negocio basado en el clickbait (su misión nunca es informar, es simplemente entretener), me parece penoso cuando un medio cuya misión es, por el contrario, mantener informada a la opinión pública recurre a esto. Lo hacen de dos maneras: en los propios títulos de las noticias y cuando comparten esos mismos contenidos en redes sociales. Un ejemplo puntual de esto es el periódico El Tiempo de Colombia. Son los mejores haciendo clickbait, algo de lo que no deberían estar orgullosos. Es solo revisar su TL en Twitter para ver a qué me refiero:
  • Estas son las películas en 3D que si o si debe ver
  • #Fotos Las parejas más sexis de Hollywood
  • #Galería La pelea del siglo, la 'Champions' y la gala MET, entre los memes de la semana
  • Ser barrigón está de moda. Entérense por qué → http://ow.ly/MDU8A
  • 'Fofisanos', la nueva tendencia masculina que se toma las redes sociales

1 de mayo de 2015

Star Wars según Disney (Post #300)

2005 fue el año de la última película de Star Wars como la conocíamos. Allí el Episodio III, La Venganza de los Sith, cerró un ciclo de 2 trilogías, 6 películas que empezaron por allá en 1977, contando los hechos tras la guerra civil galáctica entre la Alianza Rebelde y el Imperio Galáctico, los Jedi y los Sith, el bien y el mal hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana. Después de eso no hubo más películas, pero eso no impidió que la historia se siguiera contando como se ha venido haciendo desde hace varias décadas, utilizando narrativas Transmedia, es decir recurriendo a libros, historietas, series, juegos de mesa y videojuegos, gracias a los cuales los fans más entendedores llegaron a conocer historias y personajes que no tenían ninguna oportunidad de llegar a la pantalla grande, pues algunas historias se encontraban miles de años antes de la caída de la batalla de Yavin (punto utilizado como referencia en Star Wars para explicar un antes de y un después de la destrucción de la estrella de la muerte en el Episodio IV).

Los Caballeros de la Antigua República fue una de esas historias, y quizás una de las más famosas entre los fans. Era un videojuego de rol que contaba lo que pasó 4000 años antes de la primera película, cuando se hablaba de las Guerras Mandalorianas y de la Guerra Civil Jedi. En 2003 fue el juego del año, según la crítica. Después vino una segunda entrega y una tercera que fue cancelada por Lucas Arts.

Este vídeo es largo, pero muestra todas las escenas utilizadas en el juego Knights of the Old Republic I (2003).



The Force Unleashed I (2008) y The Force Unleashed II (2010) son ya historias más recientes, pues la línea narrativa estaba entre los episodios III y IV, osea entre antes de la primera película de 1977 y después de la última de 2005, período del que según la propia línea del tiempo de Star Wars sabemos muy poco si nos limitamos a las películas. En esta ocasión era la historia de Starkiller, un discípulo de Darth Vader que en un primer momento perseguía a los caballeros jedi que sobrevivieron a la orden 66 y después termina luchando en contra de Darth Vader y el Emperador.




Y cómo no olvidar a Kyle Katarn, que empezó sus andanzas en Dark Forces en 1997, robando los planos de la Estrella de la Muerte y convirtiéndose años más tarde en los juegos de Dark Forces II, Jedi Outcast y Jedi Academy en Caballero Jedi, al lado de Luke Skywalker, después de la batalla de Endor, y ayudando a acabar con lo poco que quedaba del Imperio Galáctico y luchando contra Siths que nunca vimos en las películas originales como Jerec, Desann y Tavion.