26 de junio de 2015

La falacia de hacerse rico (por Internet) y ser feliz

Imagen: Barta IV

Creo que el exceso de información circulando por Internet le está haciendo daño a mucha gente. Si antes era poca la información que teníamos a la mano y considerábamos como creíble, ahora a prácticamente cualquier sitio en Internet se le puede dar la misma credibilidad, sin fijarnos ni siquiera en por quién y dónde fue escrito. Los mensajes de "renunciar a una vida aburrida" y "hacer lo que nos gusta" están por todos lados. Todo se está volviendo literatura de autoayuda y superación personal. Hoy es más fácil que nunca sentirse infeliz y creer que todos los demás tienen una vida perfecta. Pues claro, si todo el mundo comparte su vida por Internet, así es muy fácil que eso pase.

En periodismo hay un concepto que se llama teoría del framming y que puede aplicar fácilmente a lo que pasa en las redes sociales y blogs. El concepto original se refiere a cuando los medios de comunicación hacen un recorte para mostrarnos lo que nosotros entendemos como "realidad". Es decir, lo que nosotros creemos que es el mundo es solo una parte que nos llega de él por parte de los medios de comunicación. Y eso mismo pasa en Internet. Si todo el mundo sube únicamente Selfies sonriendo, fotos de fiestas,  #foodporn platos de comida, fines de semana de fiesta y vacaciones en la playa, ¿cómo nadie va a sentirse mal?

Pero eso no es nuevo. Ya pasaba con las series de televisión. ¿Alguna vez se preguntaron por qué la vida de los personajes de Friends o de How I Met Your Mother parecía ser más emocionante que la de ustedes? Es muy simple. Son 9-10 temporadas de entre 20 y 25 episodios. Cada episodio es de máximo 24 minutos (quitando los cortes comerciales), y ese tiempo debe ser distribuido entre hasta 6 personajes. Es decir, cada semana de la vida de ellos se muestra en 24 minutos la vida de varios sujetos. ¿Saben cuántos minutos tiene la semana de una persona real? Después de todo, hasta ellos tenían vidas miserables.

Mas el hacer sentir infeliz a alguien no es culpa de los que cuentan historias. Hay quienes escriben lo que se les antoja porque les gusta hacerlo. No es necesario ganar dinero escribiendo para abrirse un blog y compartir pensamientos (si no, nadie usaría Facebook). La culpa es del que lee, que muchas veces hace una lectura solo de lo que está escrito textualmente. ¿Usted, que vive en Colombia, cómo va a tomar como verdad absoluta el blog de alguien que trabajó durante 5 años en una multinacional en Alemania y un día se fue a viajar por el mundo? Peor aún que solo leyó un Post en el que no se contó cómo fue el día a día de esa persona durante esos 5 años y esto dé pie para que usted crea que es un infeliz. El problema es que usted está leyendo eso desde un contexto diferente del que fue escrito originalmente. El problema es tomar un recorte de la realidad como un todo.

Las conferencias de TED son criticadas por algunas personas por esta razón (no me incluyo). En 20 minutos venden una verdad que en ningún momento es refutada. ¿Ya lo habían pensado?

Y de esa saturación de historias de vida perfectas nos llegan las historias de los que se volvieron ricos por Internet. De la misma forma en que pido, por favor, que nunca se usen las historias de Mark Zuckerberg y Steve Jobs para justificar el no ir a la universidad; pido también que no se tome como regla el que es posible vivir haciendo dinero por Internet. Ganar dinero sin un jefe se puede. Ganar dinero por Internet es posible aunque difícil . Vivir y tener el 100% de los ingresos por Internet sin ir a una oficina y dedicarse a viajar por el mundo, solo cosa de genios. Yo creo que solo Tim Ferriss, Nomadic Matt y Ángel Alegre lo han logrado (mis respetos, por cierto). Son un caso en un millón. Este tipo lo explica (en inglés) mejor que yo en vídeo.

Ojalá fuera tan fácil como abrir una cuenta en un banco y que el dinero comenzara a entrar de la nada (algunos de verdad piensan que es así). No estoy diciendo que no se pueda hacer dinero por Internet. Conozco personalmente algunas de estas historias, pero les costó lo mismo que abrir una empresa física de ceros y hacerla facturar miles de dólares.

Ahora que todo el mundo habla de emprendimiento, una frase para que se sientan tranquilos en el trabajo que tanto dicen odiar: los emprendedores renuncian a un trabajo de 8 horas, 5 días por semana, para trabajar 20 horas 7 días a la semana. Y de esos, según este artículo de TechCrunch, solo 1 de cada 10 tiene éxito. ¿Eso es lo que las personas están tomando como modelo a seguir?

Y como ahora todo el mundo es infeliz con su vida, y solo se nos muestra una parte de la historia, la invitación está abierta para que todo el mundo abra un eCommerce en Internet y empiece a vender, que creen un blog y lo llenen de enlaces de afiliados o de Google Adsense. Y ojo con los negocios multinivel. Esa gente sí que sabe vender la moto. El truco está en vender la "solución" a todos los problemas de su vida como algo fácil. Peor es que a veces ni siquiera nos estén vendiendo nada, y nosotros acabemos participando de eso solo por pensar que somos infelices.

Vean el vídeo de abajo. Hasta yo me la creo de que es pan comido ganar dinero por Internet.

19 de junio de 2015

El fin de los blogs como los conocíamos

Imagen: David Goehring

No es exagerado decir que Internet le debe mucho a los blogs. Solo por mencionar tres ejemplos, Google, Facebook y Twitter se deben en gran parte a los blogs. El primero porque un alto porcentaje de los sitios indexados en Google Search, su buscador y producto estrella, son blogs. Los otros dos, Facebook y Twitter, porque la estructura respecto a como presentan la información en el Newsfeed y en el Timeline de forma linear, de arriba para abajo, viene de los primeros blogs que aparecieron en Internet en 1995.

El primer blog que apareció en Internet, cuando ni siquiera existía una palabra para llamarlos por ese nombre, era un sitio web llamado Robot Wisdom, que hace 20 años hacía algo que, aunque nadie más hacía, hoy es muy común: compartir enlaces hacia contenidos interesantes. Mencionaba a Facebook y Twitter, pero en realidad podrían ser infinitos los sitios/servicios/apliciones que hoy hacen esto mismo: Pinterest, los servicios de RSS, Noosfer, LinkedIn, y hasta DuckDuckGo nos recomiendan contenidos de otros sitios web para leer de acuerdo con nuestros intereses. Del mismo modo hoy existe la curación de contenidos: tomar lo mejor que hay en otros sitios, y presentarlo en uno donde se unifique la información, como lo hacen PULZO y Google News.

Hoy el volumen de información circulando por Internet es tan alto, que todo esto se da en respuesta a que no podemos consumir tanta información. Ya de por sí estamos dejando por fuera de este debate los contenidos offline, la televisión, los libros, la radio y el cine. De hecho, actualmente Facebook es 95% Links y 5% amigos míos, o al menos eso es lo que siento yo.

Ahora que esto nos parece común, piensen que no siempre fue así. Hace 2 décadas no había tantos sitios, y tomarse el trabajo de navegar entre los pocos que había para encontrar cosas divertidas era un trabajo de unos pocos. Piensen en que no había buscadores. Bueno, existían Yahoo! y Altavista, pero por supuesto no eran potentes, indexaban pocos sitios y parecían más directorios que buscadores.

Así pues, hacer ese trabajo de buscar entre lo poco que había con las precarias herramientas de la época era una responsabilidad monuental. Eso era lo que hacían los primeros blogs. Robot Wisdom, que estuvo al aire entre 1995 y 2004, se parecía visualmente a lo que hace Twitter hoy. Su autor, Jorn Barger, encontraba algún Link interesante, escribía algún comentario y esto se iba a mostrar en la parte superior de la página. La próxima vez que él hiciera esto mismo, los contenidos antiguos se iban a desplazar hacia abajo. Y en eso es que se parecen muchos sitios de compartir contenidos hoy, en esa estructura. 

La diferencia es que Barger hizo todo eso por su cuenta. Él creó ese sistema y, seguramente, cada vez que quería insertar un enlace lo tenía que hacer manualmente, escribiendo unas líneas en formato HTML. Ahora en cambio es solo copiar y pegar, y Facebook hace hasta el trabajo de extraer metadatos (títulos, descripciones e imágenes) para que estéticamente sea algo que llame la atención de ser leído. O para quienes tenemos blogs, es solo seleccionar el Anchor Text, dar click en la opción de hipervículo y pegar el Link.

Los blogs eran básicamente eso: sitios personales comentando lo mejor que había en Internet. Se llamaban Weblogs. Jorn Barger los bautizó así y sugirió que si alguien encontraba una mejor forma de llamarlos, era libre de hacerlo, a lo que el nombre acabó siendo simplemente blogs. Después hubo más personas haciendo eso mismo, entre ellos Cameron Barrett, que publicó una lista de "más sitios parecidos a este". Más y más gente comenzó a tener sus propios blogs, se creó una comunidad y se volvió difícil seguir tantos blogs, explica Rebecca Black, que en 1999 ya tenía un blog que estuvo activo hasta 2014.

Cada blog era una mezcla en iguales proporciones de links, comentarios, pensamientos personales y ensayos: Rebecca Black.

12 de junio de 2015

La hora de las series en Internet

Imagen: Garreth Miller

No son solo series. Son programas (producciones audiovisuales) dirigidos a un público que cada vez consume más contenidos desde dispositivos conectados a Internet y menos desde una señal de cable tradicional. Pregúntenle a cualquier persona menor de 30 años por sus programas favoritos de televisión, y lo más seguro es que diga que ni siquiera ve televisión. Hay varias explicaciones para este fenómeno cada vez más común. Mientras con Sky o Directv usted tiene acceso a unos 200 canales, la mayoría son de relleno. Nadie ve tanta televisión. Ni un niño en vacaciones, ni un jubilado verá más de 10 canales diferentes de televisión. Y aun cuando los ven, lo que está empezando a pasar es que la atención se distribuye entre la televisión y el celular (y Twitter), donde todo el mundo comenta en tiempo real lo que está pasando en la telenovela de las 8.

Con una atención fragmentada y ya no únicamente en la televisión, es más fácil que se dé esa transición de públicos hacia Internet, algo que de hecho ya venía pasando desde que tener un computador en casa pasó de ser un lujo a una necesidad. Después pasó eso con las conexiones a Internet, y después con la masificación de los Smartphones y las tabletas. ¿Se acuerdan de cuando solo los millonarios y altos ejecutivos tenían un BlackBerry? 

Ahora hablemos de unos 15 años para atrás. Recordemos una cosa, y es que antes tener una cámara de vídeo decente era un lujo que solo se podía dar una productora de televisión, ni siquiera un estudiante de cine. Y editar vídeos mucho menos. Solo existía una herramienta penosamente precaria como lo era Movie Maker de Microsoft porque otras como Final Cut de Apple y Sony Vegas eran carísimas. Hoy las cámaras son algo tan Mainstream, que se usan más para hacer Selfies y subir fotos a Instagram, que para lo que se usaron en algún momento: capturar momentos únicos. El rollo de la cámara tenía un límite de 24 fotos y usted debía pensar 2 veces antes de capturar lo que tenía al frente.

Esto último hace parte de otra discusión en la que no pienso entrar sobre el concepto de arte: ¿el hecho de que una pieza de arte como lo era una fotografía hace 100 años hoy sea copiable infinitas veces cambia en algo lo que las personas entienden por arte actualmente? En fin. Todo esto para decir que la posibilidad de generar contenidos está en el bolsillo de cualquier persona. ¿Qué sería de los noticieros de televisión sin las colaboraciones de las personas que envían vídeos sobre robos e infracciones de tránsito? 

Hace poco descubrí un canal en YouTube en el que subían vídeos de gente linchando presuntos ladrones en la ciudad de Bogotá. Todos los vídeos son grabados con cámaras de celular y la calidad es entre decente y mala (tengamos en cuenta que no todo el mundo sabe ni qué es composición de la imagen). Esta idea la han llevado más lejos Meerkat y Periscope, dándole la posibilidad a cualquiera de grabar, transmitir en tiempo real y discutir en Twitter. Todo esto se podría convertir en una amenaza para los grandes eventos deportivos, lo único que la televisión ofrece y que no ha emigrado a Internet. ¿Han intentado ver un partido por Roja Directa? Es incómodo, la calidad es pésima y las transmisiones van mínimo 10 segundos retrasadas de las oríginales. De hecho, como anécdota personal, hace unos días la transmisión se me cayó en una tanda de penaltis de un juego importante. Tuve que terminar de seguir el partido por Twitter sin imágenes.

Sin embargo, no veo este tipo de transmisiones como una amenaza para nadie. Ningún celular va a ofrecer la calidad de producción de un canal de televisión, y quien quiera seguir un mundial o unos juegos olímpicos en alta definición tendrá que seguir pagando. De cualquier forma, el campo está abierto para quien quiera generar contenidos de alta calidad para Internet, solo que hoy ese mercado se está saturando cada vez más. Los que comenzaron hace tiempo tienen actualmente grandes audiencias porque nadie más lo estaba haciendo. Puedo pensar particularmente en los 4 Extraños en DC en Colombia y en el Bananero, uruguayo, pero un ícono para todos los hispanohablantes. Ambos crearon historias que sin Internet no hubieran llegado a ningún lado: el lenguaje era pesado, los episodios eran muy cortos y seguramente llegaron a tener más de un problema por violación de derechos de autor. Con todo, me atrevería a decir entre lo que conozco que fueron algunos de los pioneros en el entretenimiento dirigido a Internet en Latinoamérica.

Hoy 10-15 años más tarde, para entrar en este mercado, es más difícil, pues como ya dijimos el acceso a la tecnología con la que se producen los contenidos es más barata e Internet ha evolucionado, lo que hace que la competencia sea mucho mayor, hasta el punto de que los vehículos por los que se dan estas transmisiones compitan de frente con la televisión. Vamos a quedarnos por ahora con Netflix, YouTube y The Pirate Bay los torrents.

8 de junio de 2015

POST PATROCINADO: un espacio para la evolución

Hoy podemos entender el mundo de la educación de 2 maneras: o usted va a una universidad y se gradúa como profesional en un área X, o usted dedica su tiempo a aprender por su cuenta de libros, tutoriales, vídeos y cursos sobre esa misma área. Esta segunda opción está dirigida más hacia un conocimiento práctico o técnico, mientras que la primera tiene mucha teoría que difícilmente apliquemos de manera prática en la vida real. Yo defiendo los 2 caminos, he usado ambos, pero reconozco en la universidad algo que el conocimiento práctico no tiene, y es la posibilidad de hacerlo a usted pensar en por qué el mundo, la sociedad y los seres humanos se comportan como tal.

Si bien, esto mismo se podría alcanzar leyendo mucho, de nada sirve guardarse todo ese conocimiento y no compartirlo con nadie. Ahí es donde para mí la universidad tiene un valor muy importante para la sociedad. Lo digo y lo repito: en la universidad están las personas más inteligentes de nuestra generación. Compartir y discutir ideas con estas personas nos abrirá la mente más que leer cien libros de economía o política. En últimas, eso se traduce en una ciudadanía mejor preparada para tomar mejores decisiones.


5 de junio de 2015

Los bancos se quieren destruir a sí mismos

Seamos realistas. El título es exagerado, y lo más seguro es que los bancos nunca vayan a dejar de existir. Así como las personas necesitan guardar su dinero en algún lugar diferente a una alcancía o debajo del colchón, también necesitan todo el tiempo de dinero que aún no tienen, lo que llaman créditos, ya sea para comprar un carro, una casa, iniciar una empresa o pagar la universidad.

Aceptémoslo de una vez: los bancos son un mal necesario. Lo de "necesario" ya está claro por qué, pero lo de malos, quizás haya que explicarles con plastilina a quienes crean que los banqueros son unos ángeles: tienen ganancias como ningún otro sector, tienen el poder de generar una crisis económica, de hacer estallar una burbuja y aún así son las organizaciones más mezquinas con sus propios clientes.

Esto último es lo que debería llevar a la destrucción de los propios bancos. Es así de simple: si usted es cliente de un restaurante donde el servicio es pésimo, lo más seguro es que usted deje de ir y se vaya a otro que por el mismo precio le ofrezca un producto parecido. Y la misma lógica debería aplicar para los bancos, pero por alguna razón las personas son felices, siendo tratadas mal por sus propios bancos: horas perdidas haciendo filas, llamando al servicio de atención al cliente, páginas en Internet inutilizables, vulnerabilidades de seguridad, tarifas absurdas y un largo etcétera. 



Danny Crichton de TechCrunch ya llamaba la atención al respecto, titulando un artículo como que los "Millenials están acabando con los bancos". Más exactamente, serían las generaciones más jóvenes las que podrían llevar a un cambio en cómo funciona el sistema financiero, y es que hoy cualquier banco funciona de manera totalmente opuesta a cómo debería. La idea de adquirir un servicio no es que todo se limite a un simple intercambio de dinero, sino de que la experiencia vaya de acuerdo con el valor que uno está pagando. Por eso Uber cuesta más que un taxi. Por eso una noche en un hotel de lujo en Copacabana cuesta $400 dólares. Por eso viajar en avión en primera clase cuesta el doble...

En cambio, ¿cómo funciona un banco? Ofrece servicios que en muchos casos son "gratuitos", pero utilizan tarifas escondidas por cada acción diferente que usted necesite. Es así: usted puede abrir una cuenta gratis, pero de ahí en adelante le cobran por tener una tarjeta, por saber su saldo, por un seguro, por transferir dinero a otra ciudad. Le cobran hasta por dejarlo quieto. El vídeo de Porta dos Fundos de abajo (subtítulos en español) lo explica mejor.


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