31 de julio de 2015

OnePlus, Xiaomi y cía., los hijos chinos de Android. ¿Cómo lo hacen?

Imagen: dayjoy

A finales de abril escribí en Tecnovortex un post en el que opiné sobre lo que debería ser el futuro de OnePlus, la Startup china que con menos de 1 año de vida atrajo las miradas de todos los medios especializados de tecnología. Su único producto, el OnePlus One, era un flagship killer que se vendía a precio de huevo, pero que nadie podía comprar. Vendieron más de 1 millón de unidades, y eso invirtiendo menos de $500 USD en publicidad.

Esta semana se comenzó a escribir el segundo episodio de esa historia. El OnePlus 2 ($400 USD) fue lanzado a un precio un poco superior que el de su antecesor ($300-$350 USD), pero todavía mucho más accesible que productos similares de la competencia (mínimo $500). Mismo sistema de invitaciones, características de equipo de gama alta de nuevo y muy pocos puntos en contra (¿alguno?). El daño a lo largo de este último año y medio (para la competencia) ya estaba hecho: les quitó protagonismo y demostró que se puede vender un equipo con características de iPhone 6 a precio de Moto G.

OnePlus es un ejemplo de lo que están haciendo los fabricantes chinos, tema del que ya habíamos hablado. Vamos a hablar en este post de Latinoamérica porque es lo que tenemos más cerca, y más específicamente de los mercados de Brasil y Colombia. Al respecto, hace poco me comentaron que en Colombia la marca de celular que más se ve es Huawei. En Brasil, un mercado en el que todos los productos tecnológicos son carísimos, hasta el doble de lo que cuestan en Estados Unidos o Colombia, la marca que más se ve es Motorola, hoy propiedad de Lenovo.

Con eso ya van tres marcas chinas canibalizándose el mercado y todavía falta una. A OnePlus, Huawei y Motorola habría que sumarle a Xiaomi, que hace poco inició operaciones en Brasil, con una estrategia similar a la de OnePlus, en el sentido de que no cualquiera se puede hacer con uno de sus productos y no los venden en tiendas físicas, por lo que algunos gastos logísticos son mucho menores. Lo que hacen es abrir todos los martes desde su página de Internet para que cualquiera pueda comprar, mas tienen pocas unidades disponibles que se agotan en pocas horas. Así, no deben pagar a funcionarios para que vendan sus productos, y eliminan el intermediario de los operadores de telefonía, que en la mayoría de los casos, suben los precios de los equipos para tener un margen de ganancia significante por cada celular vendido.





24 de julio de 2015

Algo no está bien con la forma en que aprendemos idiomas

Imagen: Dennis S Hurd

Hoy fue mi último día como profesor de español. Por razones personales, estoy saliendo de algo a lo que me dediqué durante los últimos 6 meses: enseñar español a brasileros. Con orgullo puedo decir que acerqué a más de uno a la cultura latino e hispanoamericana por medio de nuestro idioma. Tengan en cuenta que Brasil es un país muy cerrado y que esta gente no sabe prácticamente nada de los países de los que están rodeados. Brasil es un subcontinente y los brasileros no se sienten parte de la América continental.

Esta experiencia me ha hecho pensar que por primera vez fui yo el que estuvo del otro lado del conocimiento. No del lado de quien pretendía adquirirlo, sino de quien lo estaba impartiendo, de quien tenía todas las respuestas en la cabeza. Y digo que "primera vez" porque llevo toda mi vida estudiando. Apenas he parado un par de meses entre colegio, pregrado y maestría.

A lo largo de todo este tiempo, dediqué gran parte a aprender idiomas. Español, porque es mi lengua materna y que por cuestiones profesionales debo manejar al derecho y al revés (si encuentran un error de gramática o sintaxis en un texto mío, por favor me avisan). Inglés, que lo aprendí desde pequeño. Francés, porque quería. Y portugués porque quería ir a Brasil.

Por otro lado, enseñar español es lo único que he enseñado en forma de "educación tradicional", en que yo desempeño el papel de profesor. De antes, antes ya estaba acostumbrado a llenarme de paciencia y explicar las cosas más sencillas del mundo a personas a las que les cuesta un poco aprender: cómo usar un celular o el computador, por ejemplo. Cómo usar WordPress o mantener un blog. En fin, si revisan este blog con calma, habrá más de un post (como este o este) que en algún lado tenga un instructivo redactado por mí para solucionar un problema X.

Todo esto, para decir que el tener la visión fresca de cómo son las cosas desde ambos lados de la sala de aula me ha hecho ver no que algo no esté bien con la forma en que aprendemos idiomas, sino que son muchas de ellas las que no están bien. En este post hablaré solo de idiomas y no de educación en general porque es un tema que conozco mucho más de cerca. Mencionaré algunas cosas que en mi opinión no funcionan como deberían y trataré de ofrecer alguna solución al respecto. 

17 de julio de 2015

No olvido: Srebrenika, Bosnia—1995


Esta semana se cumplieron 20 años de la masacre de Srebrenica, en la que murieron 8.000 bosnios de la mano de tropas paramilitares serbias, el episodio más trágico en Europa desde la segunda guerra mundial. Justo cuando se habla de proceso de paz en Colombia de un conflicto que ya completa más de 60 años del Estado Colombiano combatiendo a la guerrilla de las FARC—, vale la pena ver que ni somos los únicos con un problema de violencia/terrorismo en contra de la población civil, y que otros se han podido recuperar de las heridas de la guerra, por más dolorosas que hayan sido. De alguna forma, lo que pasó en Bosnia en los años 90 tiene muchas similitudes con lo que está pasando en Colombia, como ya vamos a ver, con la grande diferencia de que lo que en un lado tiene más de medio siglo de historia, en el otro lado no tuvo más de 5 años.

Es común no haber oído hablar nunca de Bosnia, pero si vivimos en los años 90, seguramente habremos oído hablar de Yugoslavia (por cierto, qué fue de ese país, ¿desapareció?). La explicación de todo esto es que Bosnia es un país "nuevo", que se independizó de Yugoslavia en 1992. Por su parte, Yugoslavia desapareció porque otros países como Croacia, Macedonia, Eslovenia, Serbia, Montenegro y Kosovo también se independizaron. En otras palabras, Yugoslavia ya no existe. No sé si ya se habían dado cuenta.

¿Pero qué diablos fue lo que pasó ahí?, ¿cómo es que en menos de 20 años 1 país se convierte en 7 países nuevos? Los que han estudiado ese conflicto con cuidado suelen llegar a la conclusión de que ese país estaba prácticamente pegado con babas. Eso solo era posible en su momento con la mano de hierro de la Unión Soviética, que durante la guerra fría ponía dictadores de bolsillo en cuanto país controlaba. Cuando se cayó el muro de Berlín y con ello la Unión Soviética y el socialismo en el mundo occidental—, renacieron viejos conflictos que habían estado silenciados a la fuerza durante varias décadas. Uno de ellos fue en Yugoslavia, un país en el que convivían cristianos, musulmanes, socialistas y nacionalistas. 


9 de julio de 2015

Crisis en Grecia: qué podemos aprender (2/2)

Foto: Friends of the Earth

(Este post no tiene enlaces de afiliados. En los comentarios me pueden preguntar qué significa eso).

En el post de la semana pasada, dimos una explicación simple y detallada de cómo funciona a grandes rasgos una deuda externa y cuáles eran los riesgos de que un gobierno tuviera el poder de contraer deudas que, históricamente, han sido impagables en la mayoría de los casos. Es eso, por ejemplo, lo que nos muestra el caso de Grecia actualmente, que no está dispuesta a pagar sus deudas con el Banco Central Europeo y con el Fondo Monetario Internacional.

En este y en todos los casos, en los que hay una deuda impagable de por medio, los gobiernos asfixiados hasta el cuello por sus deudas optan por hacer recortes de presupuesto en programas públicos y sociales: lo que llaman austeridad, en que las más afectadas suelen ser las clases media y baja. Así pues, si antes había 2 hospitales públicos, se cierra uno y el Gobierno se ahorra un buen dinero que va a servir para pagar la deuda. Si hay una universidad pública con una planta de 50 profesores, la mitad son despedidos y los que queden reciben el doble de trabajo. Si la edad de jubilación era 61 años, se aumenta a 64 y el Estado recibirá durante un par de años unas contribuciones que inicialmente no estaban contempladas.

El problema de estas medidas es que, si bien el Estado percibe un dinero que inicialmente no tenía en el bolsillo, por otro lado, las personas afectadas empezarán a paralizar la economía: un desempleado no puede consumir bienes, productos y servicios ofrecidos por otras empresas que también emplean a otras personas, de las cuales dependen familias. Esas empresas, al ver disminuidas sus ventas, se ven obligadas a prescindir de algunos empleados y la economía se va al piso porque cada vez habrá menos gente consumiendo.

Cuando esto pasa, lo más seguro es que los desempleados no paguen impuestos, el Estado deje de recibir dinero que había planeado recibir inicialmente y ahí vendrá otro préstamo que será pagado cerrando más hospitales, reduciendo los gastos de la educación pública y aumentando las edades de jubilación.


3 de julio de 2015

Crisis en Grecia: qué podemos aprender (1/2)


El siguiente post está divivido en 2 partes: en la primera, con el subtítulo de 'el problema de la deuda externa', intento explicar cómo funciona una deuda externa y por qué pasa lo que pasa en Grecia ahora mismo, dirigido para quien no está muy al tanto de temas económicos. Si usted ya sabe un poco sobre este tema, lo invito a que regrese dentro de 8 días a leer la segunda parte, en la que hablaré, de forma realista, cómo un país podría pagar su deuda externa.

 

 El problema de la deuda externa


Hace pocas semanas lancé al aire una pregunta en Twitter que no esperaba que nadie respondiera. Su respuesta sería tan compleja, que sería ingenuo pretender que alguien la supiera y la empacara en 140 caracteres. Solo a modo de poner a pensar a quien fuera que haya leído el tweet, pregunté cómo se suponía que de manera realista un Gobierno pagara (algún día) su deuda externa. Y hago énfasis en el "ALGÚN DÍA", porque la deuda externa de cualquier país es algo que existe incluso desde que nuestros padres eran pequeños, y va a seguir existiendo.

Para los que no están muy al tanto de lo que es la deuda externa, piensen en algo no tan diferente a como cuando vamos a un banco para que nos presten dinero para poder comprar una casa, un carro o la universidad. Lo más seguro es que uno no tenga todo el dinero guardado debajo del colchón, por lo que lo más fácil es contraer una deuda y comprometerse a pagarla de aquí a varios años con unos intereses adicionales.

Ha sido gracias a este sistema que muchas personas han podido comprar una casa, tener un carro o recibir un título universitario. En otras palabras, si no fuera por los bancos, muchas personas ni tendrían la oportunidad de plantearse nuevos proyectos, mientras que los bancos que dan trabajo a muchas personas que sostienen a muchas familias— simplemente no existirían.

No obstante, cuando alguien dice con mucho entusiasmo que COMPRÓ una casa, lo que realmente está es utilizando un eufemismo para decir que CONTRAJO UNA DEUDA que tendrá que pagar durante los próximos 15-20 años (40 en China) para poder vivir en una casa que en realidad todavía es del banco. Y, cuidado, porque no estoy criticando. Solo estoy tratando de explicar cómo funcionan las cosas.

Ahora vamos a Grecia y a intentar entender lo que está pasando. Cuando se acabó la segunda guerra mundial, Europa estaba destruída y por supuesto la economía de muchos países estaba desactivada. No había dinero, y las personas no tenían trabajo. Entonces, una solución que adoptó la comunidad internacional (los Gobiernos de "todos" los países) fue crear el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, entre otras. Estas instituciones prestarían asistencia financiera (al igual que un banco) a los países que quisieran reconstruirse tras el fin de la guerra. De esta forma, si el país necesitaba reconstruir todas sus carreteras, muchas personas iban a hacer este trabajo, iban a recibir un salario y poco a poco se irían activando otros sectores de la economía. Alguien iba a tener que vender comida, otros manejar el transporte público y otros más iban a fabricar medicamentos...

El problema era que para que esto fuera posible, los países solo iban a ver desembolsado este dinero si contraían una deuda a largo plazo y se comprometían a devolver el dinero con intereses algún día. Era eso o seguir viviendo en las ruinas. La analogía es parecida a la de: o vivo en la calle, o pido dinero al banco para comprar una casa. Infelizmente eran solo esos 2 extremos.

Desde entonces, se volvió común para cualquier país acudir a préstamos para prácticamente cualquier cosa. Pasó de ser algo que hicieron solo los países destrozados por la guerra, a algo que hace cualquier país cada vez que se queda sin dinero. Brasilia, por ejemplo, que fue construida donde algún día no había absolutamente nada, fue construida porque Brasil pidió dinero prestado. Lo de Grecia va por ahí también.

Y el problema es que de la misma forma en que una persona debe pagar sin falta cada mes la cuota de la casa o del carro, los países deben desembolsar dineros cada cierto tiempo porque ese fue el compromiso que asumieron, independientemente de si fue un gobierno anterior. Entonces, la solución más fácil para algunos gobiernos es pedir más dinero prestado para no dejar de pagar.

Así, la deuda se va convirtiendo en algo impagable porque están con la deuda inicial, los intereses de esa deuda y las nuevas deudas (más intereses) que se están asumiendo para pagar la primera deuda. En otras palabras, y volviendo al ejemplo de cuando uno compra una casa, es como si usted pagara sin falta cada mes al banco la cuota, pero en vez de que la deuda baje, lo que pasa es que no para de subir, y su solución es pedir más dinero prestado (a otro banco) para no retrasarse.

Ese es parte del problema en el que está sumida Grecia por estos días: tienen una deuda que no para de crecer con el Banco Central Europeo y simplemente se están quedando sin dinero. Antes de asumir, el Gobierno actual dijo que no iba a reconocer esa deuda y eso fue lo que pasó esta semana. Se pararon de la mesa de negociación y anunciaron un referendo para preguntar al pueblo griego si debían pagar o no la deuda.

Esto plantea 2 escenarios. En cualquiera de los dos, los griegos la van a pasar muy mal. Si por una parte se acepta asumir la responsabilidad de pagar la deuda, lo más seguro es que ese dinero tenga que salir de algún lado. Grecia no puede continuar pidiendo dinero prestado para siempre sin demostrar que está haciendo algo para recuperarlo de vuelta. Es como si el banco dijera a usted: "OK. Vemos que tiene problema para pagar su deuda. Vamos a bajar los intereses porque se ve que usted de verdad quiere pagar, pero a cambio usted tiene que comprometerse a dejar de ir a restaurantes caros. Tenemos que ver que usted se está esforzando de alguna forma, gastando menos dinero".

Normalmente lo que se les pide a los países que asumen una deuda es hacer algo equivalente al ejemplo anterior como recortes en planes de asistencia social, privatizaciones, subida de los impuestos, aumento de la edad de jubilación y todo lo que se le critica al neoliberalismo. De nuevo, al igual que como pasaba en la guerra: es eso o esperar que las cosas se arreglen por sí solas.

Pero por otro lado, si Grecia se negara a pagar su deuda (si pretendiera que las cosas se arreglaran por sí solas), quedaría como un paria y nunca más nadie le volvería a prestar dinero, ni siquiera si hubiera un desastre natural. En otras palabras, correría el riesgo de aislarse internacional y económicamente, como cuando el banco lo reporta a uno: nunca nadie más le vuelve a prestar dinero, ni jugando Monopoly.

Al respecto, existe la excepción de Haití, que tras el terremoto de 2010, el Fondo Monetario Internacional le perdonó la deuda. La diferencia es que Haití nunca desafió el poder del Fondo Monetario, que es lo que intenta hacer ahora Grecia. Pero por otro lado, en esa ocasión le ofrecieron un nuevo préstamo con otras condiciones. Obviamente no tenían muchas alternativas.