28 de agosto de 2015

Colombia, un freno a la innovación


Colombia es un país de ilusiones rotas. Queremos ser el país más educado de América Latina, pero nos quedó grande repatriar a unos cientos de doctores colombianos que trabajan haciendo investigación para universidades de todo el mundo. Queremos tener mejores empleos y mejor pagados, pero hoy el salario mínimo medido en dólares es menor que el de hace 1 año. Queremos que no haya más conflicto armado interno, pero las condiciones que dieron origen a este son exactamente las mismas de cuando comenzó. 

Por el mismo camino nos vamos a quedar atascados en el ámbito tecnológico, creativo y de la innovación si vamos en contravía de la forma en que evoluciona el mundo.

Para contextualizar, piensen en que hace unos 20 años las empresas que iniciaban operaciones en la región andina abrían su primera oficina en Caracas, no en Bogotá. Hoy ese escenario ha cambiado totalmente por causa de la inestabilidad política de nuestro vecino país. Bogotá y Medellín en menor medida es hoy el atractivo de empresas que quieren iniciar operaciones en la región. Los bajos impuestos para empresas extranjeras, la facilidad para abrir una empresa, los bajos salarios, la baja inflación y la ubicación geográfica son, entre otros, los factores por los que Colombia es un país atractivo para hacer negocios.

Habría a esto que sumarle el tema de la seguridad y la percepción que internacionalmente hoy genera Colombia. Ya no somos asociados únicamente con guerra y narcotráfico, sino con otras cosas más positivas que generan confianza inversionista.

Mientras todo eso pasaba, la irrupción tecnológica, el mundo de las Startups y las empresas de tecnología salió de Sillicon Valley y Nueva York y se empezó a tomar el mundo como lo haría un pulpo, empezando por América Latina por ser lo más cercano geográfica y culturalmente (por eso de los hispanos). 

Eso empezó a pasar en los últimos 15 años, pero es algo que se está empezando a sentir hoy. Si hace unos años empresas como Google, Facebook, Netflix, Spotify o Apple operaban desde Estados Unidos y delegaban todo lo que hacían en otros países o ni ofrecían sus servicios, hoy no solo han comenzado a abrir oficinas en otros continentes, sino que han llevado a otros territorios esa misma cultura del emprendimiento gracias a la cual surgieron. Hoy la idea de emprender está en cabeza de todo el mundo, y no hay forma de escapar de ello. No necesariamente porque todo el mundo vaya a abrir su propia empresa de tecnología, sino porque muchos de los empleos que se van a generar en los próximos años van a depender de esta área.

21 de agosto de 2015

Una solución al problema de Uber

Imagen: Scott L

No soy una persona de usar taxi. No porque tenga un problema con el gremio, sino porque me parece un medio de transporte caro. Pasa lo siguiente: en Bogotá es muy barato y en Sao Paulo es muy caro, pero cada uno tiene sus motivos para cobrar lo que cobra, pues en Bogotá se paga poco porque los taxis solo van adonde al taxista necesite ir, así que hay una sobreoferta de taxis que solo hacen trayectos cortos. Los pocos que hay dispuestos a ir a cualquier lugar siempre están ocupados porque no son muchos y deben, por reglas del mercado, manejar también precios bajos.

En Sao Paulo en cambio pasa lo que debería pasar en cualquier otra ciudad del mundo: los taxistas lo llevan a uno a cualquier lugar, aunque manejan tarifas altas. Si uno quiere, es posible tomar un taxi en la calle, lo lleva a uno al aeropuerto así quede en otra ciudad. Su lógica es muy diferente a la de los taxistas en Bogotá: si hago más carreras, haré más dinero.

 

En el vídeo de arriba de Porta dos Fundos (en portugués con subtítulos en español) podemos apreciar el típico comportamiento de taxista que lo lleva solo a donde a él se le antoje ir.

14 de agosto de 2015

¿Series de narcos? Sí, por favor

Una de mis series favoritas de televisión es una serie de narcos. Se llama El Cartel de los Sapos. Es una producción colombiana que cuenta la historia del cartel del norte del valle, uno de los carteles de la droga más poderosos de Colombia tras la caída de Pablo Escobar en los años 90. De hecho, muchos de sus miembros fueron responsables, junto con la DEA y la Policía de Colombia, del deceso del más grande capo de la historia de Colombia. De Escobar se decía que además de una libretita tenía el dinero para pagar la deuda externa de Colombia, pero que no lo dejaron.

Mientras tanto, para la misma época, en las montañas de Colombia se armaba un ejército paramilitar justificado en combatir a la guerrilla. Financiado por humildes ganaderos narcotraficantes que no tenían adónde huir, acabaron convirtiéndose en otro cartel del narcotráfico. Al final se supo que esto pasó porque vendieron varios de sus frentes a narcotraficantes que ser querían hacer pasar por combatientes legítimos. Esta vez bajo el escudo de las Autofefensas Unidas de Colombia (AUC), una organización narcoterrorista política que incluso llegó al Congreso de Colombia.


7 de agosto de 2015

Una comunidad de blogs en Colombia (?)

Imagen: carrielu

Hace poco más de 1 año que nos juntamos por Skype 4 blogueros que nos conocíamos apenas por lo que escribíamos en nuestros blogs y un par de correos que habíamos intercambiado con el objetivo de crear la primera comunidad de blogs en Colombia. En ese momento, nos dimos cuenta de que  no había absolutamente nada. Existían unos pocos blogs regados por ahí, cada uno intentando crecer por cuenta propia y sin ayudar a nadie con proyectos similares. Antes de eso, sin embargo, las veces que llegó a nosotros alguien pidiendo ayuda sobre un asunto que conocíamos bien relacionado con blogs, lo ayudamos. En mi caso, de ahí surgieron guías que todos los que quieran entrar en la blogósfera deberían leer, como la de SEO orientado a blogs, cómo hacer Link Building o la que estaba dirigida a quienes trabajaban en relaciones públicas y se dirigían a nosotros los blogueros. Esas son solo algunas de las veces en que constribuí dentro de esta comunidad que ni siquiera existía en esa época y hoy apenas sigue siendo una idea intentando surgir.

Mientras eso pasaba, diarios como El Tiempo o El Espectador, entre otros en Colombia, estrenaron en los últimos años secciones de "blogs" en las que cualquiera les escribía gratis. Decir que uno tenía un blog en un gran medio parecía gran cosa. De cualquiera manera, si algo bueno salía de eso, el autor iba a tener "reconocimiento", y en el mejor de los casos las publicaciones iban a ser compartidas supuestamente en las redes sociales de esos medios. 

Escribir en un blog de estos era el camino fácil para lo que a algunos nos tomó 10 años (7 en mi caso hasta hoy). Quiero decir, tener una audiencia grande decente significativa gente que lo leyera a uno es quizás una de las razones por las que hoy muchas personas se resisten a abrir o al menos a mantener un blog. Casi todos acaban abandonados. En cambio, si un medio de comunicación grande dice poner la audiencia, por supuesto todos van a correr detrás, y de eso están llenos los blogs de medios de comunicación. Estoy seguro de que detrás de ellos así como hay algunos excelentes contenidos, hay otros que no los lee ni la mamá.

De esos 2 extremos partimos en ese momento: (1) no existía una comunidad de blogs y (2) algunos de los que había lo estaban haciendo de gratis para alguien más grande. 

En ese momento —año 2014— nos juntamos Jorge Santos, Diana Garcés y Carolina Gómez. Propusimos crear una comunidad de blogs en Colombia en la que nos ayudáramos entre todos, para todos crecer más rápido a que si lo intentábamos cada uno por nuestra cuenta. Partimos de un intento de manifiesto que nosotros mismos propusimos y sugerimos que inicialmente sería una comunidad muy cerrada (hoy es un grupo secreto en Facebook). Solo podrían hacer parte personas invitadas por miembros más antiguos (nosotros 4) y que estuvieran comprometidas 100% con sus propios blogs. Eso significaba —aplicado a la realidad— que tenían que actualizar mínimo una vez al mes y que su blog tenía que haber existido al menos durante los últimos 6 meses.

La última condición —que en realidad no había forma de medir ni de comprobar si se estaba aplicando— era participar en otros blogs de la comunidad. Si bien yo lo intentaba, no sabía en cuántos lo hacía ni cuántas veces por semana esto pasaba. A veces pasaba que la interacción no se daba ni siquiera dentro del mismo blogs, sino, quizás en otros espacios como Twitter, Ask.fm o vía correo electrónico. No sé cómo sería con los otros miembros, pero así lo hacía yo. De cualquiera manera, entre los pocos miembros que fueron entrando (hoy unos 20) siempre fuimos muy abiertos y ayudamos en todo lo que pudimos en cuestión de cosas por mejorar en cuanto a contenidos y cuestiones técnicas de los propios blogs.

Si bien nunca ha habido problemas hasta ahora entre los miembros de la comunidad, de algo nos dimos cuenta hace poco. Entre otras cosas, estábamos creciendo muy despacio respecto al número de miembros y no todos estaban igual de comprometidos. Así como hay unos que participan en cuanta discusión se genera, hay otros que fueron invitados y son parte, pero que nunca llegaron siquiera a presentarse públicamente, incluso cuando en el manifiesto estaba explícito que todo aquel que se presentara recibiría un feedback por parte de los demás miembros.

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