31 de octubre de 2015

Después del RSS: la readaptación de los blogs



Buffer perdió cerca de la mitad del tráfico web en los últimos 12 meses, tituló Kevan Lee en un post publicado en el blog de la compañía hace unos días. Buffer es un servicio web que permite programar publicaciones en Facebook, Twitter, Google+ y LinkedIn con solo unos clicks. Hace unos días mencioné precisamente a Buffer entre las compañías que competían contra medios de comunicación en línea aun cuando estaban en un segmento de negocio diferente. Hay muchas compañías cuyo foco no es la información, mas la utilizan para atraer clientes potenciales que algún día acabarán comprando sus productos. Por otro lado, el foco de los medios de comunicación es la información, pero no ofrecen nada más allá de eso. Y ambos compiten por audiencia.

Todo lo anterior nos lleva a un problema: estamos generando más información que la que toda la Internet junta podría consumir. Bien, la verdad siempre hubo mucha más información de la necesaria. Lo que pasa es que, cuando los medios de comunicación eran offline, ellos controlaban el canal de distribución. En el caso de los periódicos y las revistas, tenían gente especializada en vender suscripciones o ediciones individuales en puestos de revista que se encargaran de que el producto llegara en algún momento al cliente final.

Con Internet esos intermediarios fueron reemplazados por unas pocas empresas en las que cualquier persona puede publicar cualquier cosa. Para consumir información hoy estamos entre Facebook, Twitter y LinkedIn, hacemos búsquedas especializadas en Google, Quora o Academia.edu, y —de nuevo— cualquier persona o empresa puede hacer llegar sus contenidos a estos sitios para conectar con el lector final sin intermediarios.

El RSS es algo que hace esto posible para blogs. Un blogger puede conectar con sus lectores cada vez que sea publicado algo nuevo en su blog. Esto evita que el lector tenga que visitar cada blog para saber si algo nuevo fue publicado. Aplicado a 100 o 200 blogs puede ser algo muy práctico. El problema de esta tecnología es que era más utilizada por los bloggers vieja guardia, los que empezamos a escribir en la década pasada. Hoy no es muy común oír hablar de Feeds RSS y Google en su momento llegó a matar su herramienta que hacía esto posible.

¿Por qué esto pasó? Porque hoy hay formas más fáciles de seguir blogs. Todo el mundo está en Facebook. Todo el mundo está en Twitter. Hoy cada vez más gente usa LinkedIn. Resulta más sencillo enterarse de lo que está pasando en el mundo por medio de familiares, amigos o personas a las que seguimos por esos medios, que aprender a utilizar una tecnología de la que hoy casi nadie habla.

(Usar el RSS hoy es hasta complejo para algunas personas. Hay que copiar el enlace del feed RSS del blog que queramos seguir, que de hecho a veces no es fácil de encontrar, y pegarlo en el lector que estemos utilizando. Feedly, por ejemplo. Nunca fue tan sencillo como el botón de Like o de Seguir).

Medium, por su parte, hizo que seguir blogs fuera más fácil. Crearon una plataforma que pretende atraer a los bloggers que o hasta ahora están comenzando o que nunca se adaptaron a las opciones que había ahí afuera: WordPress y Blogger. Medium a la final es como un Twitter en el sentido de que uno puede seguir y ser seguido por cualquier persona que tenga una cuenta. Son mostrados autores similares a los que uno sigue y así de fácil es mantenerse al tanto sobre temas que uno considere de interés.

Todo lo anterior para decir que hoy es muy, muy, muy fácil mantenernos informados. Puede ser sobre temas banales o sobre temas realmente de interés si aprendemos a lidiar con todos estos servicios que nos lo facilitan.

Hay quienes desde la academia analizan en el hecho de que mucha de la información que consumimos todos los días (zetabites de información, la verdad) está mediada por algoritmos. En el caso de Google, hay un algoritmo que nos muestra en una página 10 resultados. Nadie pasa a la página 2. Facebook tiene un Newsfeed que de alguna forma consigue organizar lo que nuestros 500 amigos y 800 páginas que seguimos publican. El Timeline de Twitter no es tan complejo porque muestra de arriba para abajo de lo más reciente a lo más antiguo. El problema es que en un segundo son publicados 6000 tweets. Y sea que sigamos muchas o pocas cuentas, nunca estaremos al tanto de todo lo que pasa en un día.

El vídeo de abajo de DuckDuckGo explica cómo aplica lo anterior para el caso de Google.


23 de octubre de 2015

Todos pagamos impuestos



Sí, amigo. No es un gran hallazgo, pero ya habrá a quien hasta el título que le puse a este post le incomode. Hay gente (no precisamente de clase media o baja) a la que le parece un absurdo tener que pagar impuestos. Sienten que el Estado los está robando o les está quitando algo que es suyo.

Partamos de una cosa: en todos los países del mundo hay que pagar impuestos. Quiero saber del primer país legalmente constituido y reconocido por la comunidad internacional en que esto no pase. Sea donde sea que vayamos, al entrar a un supermercado a comprar una gaseosa hay una alta probabilidad de que un porcentaje de lo que pagamos sea destinado a pagar impuestos.

Partiendo de ahí, no entiendo el origen del problema. Creo, más bien, que hay que preguntarnos otra cosa y por la que sí sería más que justo cuestionarnos: ¿qué pasa con todo ese dinero que pagamos en impuestos todos los días?, De hecho, ¿a dónde va a parar?

Esa es la cuestión y la que nos debería estar incomodando. En un mundo ideal, el dinero recaudado en impuestos debe ser para que el Estado funcione: hay que administrar justicia, pagarles a quienes escriben las leyes, a quienes nos representan, hay que financiar las obras públicas, la educación y la salud de los que no tienen como acceder a estos servicios y un largo etcétera. De alguna manera, los impuestos ayudan a redistribuir la riqueza con los más pobres. Hay quienes abogan por un Estado libre de impuestos en los que el Estado no se meta en las decisiones del mercado (ver Escuela de Chicago y Milton Friedman). Ahí yo me pregunto: ¿y los más pobres?, ¿que se jodan?

Muchos ven el problema equivocado en pagar impuestos. El problema realmente, como ya dije, es qué pasa con todo ese dinero. De nuevo, en un mundo ideal, los impuestos deberían ser tan altos, que todo el mundo debería tener acceso a salud y educación de calidad públicos, entre otras cosas. El problema que quiero apuntar es que por cada 100 pesos en impuestos pagados, 80 se pierden en el camino: políticos pagando favores, promesas electorales irresponsables, decisiones técnicas erradas, contratos innecesarios firmados por el Estado y un aparato burocrático  que no se modernizó en 100 años.

Si bien al comienzo de este post dije que todos pagábamos impuestos, no en todo el mundo la clase política desperdicia el dinero de  los contribuyentes como pasa en nuestros países en Latinoamérica.

Un amigo que trabajó para una entidad del Estado Colombiano me decía que para pagar favores sus jefes ponían que un lápiz de $1 peso costaba $25. Podían robar $1, $2, $3, $5 pesos por cada peso de nuestros impuestos, pero no contentos con eso robaban 25 veces más.

En mayor o menor medida, eso es algo que va a estar presente en absolutamente todos los gastos que haga el Estado. Les es imposible invertir un centavo sin quedarse con un pedazo para ellos. Pasa hasta en todos los países del mundo. La diferencia es que en un país muy desarrollado los índices de corrupción son mucho menores y solo se presentan en los niveles más altos del Estado.

¿Por qué esto que estoy diciendo nos debería importar? Porque somos nosotros quienes escogemos democráticamente a quienes toman estas decisiones y quienes malgastan el dinero público. Está en nuestras manos que esto deje de pasar. Depende de nosotros escoger personas que antes que pensar en propuestas electorales piensen en la salud de las finanzas públicas. El dinero de los impuestos es sagrado porque a nosotros mismos nos costó trabajo ganarlo. Podríamos evadir impuestos y utilizar ese dinero para gastarlo en bienes de lujo innecesarios, pero en vez preferimos ser responsables y como buenos ciudadanos pagamos impuestos.

Así como el Estado espera de nosotros eso que acabo de mencionar como mínimo, ¿por qué nosotros no exigimos que quienes componen ese Estado hagan bien su trabajo? Cada 4 años estamos ad portas de unas nuevas elecciones, y nuestra memoria del largo plazo deja de funcionar. Se nos olvida que la misma clase política nos ha traído problemas tan delicados como la deuda externa impagable o empleos peores pagados por decisiones políticas irresponsables. ¿Por qué la clase política que siempre ha hecho las cosas mal lo iría a hacer bien ahora?

16 de octubre de 2015

Después del periodismo

En un post que escribí hace unas semanas sobre por qué los temores respecto a los bloqueadores de publicidad por parte de de quienes viven de la publicidad eran exagerados, mostré varios ejemplos de sitios web, generadores de contenidos gratuitos, que no dependen en absoluto de la publicidad.

Un ejemplo de esto podría ser Buffer: tienen una estrategia de marketing de contenidos en la que así como invierten mucho dinero generando contenidos de acceso gratuito, su foco es vender suscripciones de un producto que tiene versión gratuita y paga. Buffer es un servicio que permite programar publicaciones en redes sociales.

En contraste están quienes cuyos lucros dependen de la inserción de anuncios junto a las noticias, que es lo que pasa con periódicos y revistas, tanto online como offline. Cualquier portal de noticias que no haya incursionado en otros mercados puede ser un ejemplo. Vamos a tomar la Revista Semana de Colombia, una publicación semanal sobre temas de actualidad en política nacional.

Al ver estos 2 extremos, debemos preguntarnos qué tipo de contenidos genera cada uno. Mientras Buffer y otras empresas que ofrecen algún producto o servicio acuden al marketing de contenidos para generar discusión alrededor de temas de su interés, las publicaciones periodísticas pretenden informar a la opinión pública alrededor de temas de actualidad nacional.

6 de octubre de 2015

La historia de Tropical Punk Records


Hace años —por allá en 2009— colaboré con mi amigo Juan Carlos Martínez en la idea original de un documental llamado Gris (documental completo abajo). Esa idea tardó casi 5 años en materializarse, y por cuestiones de bajo presupuesto y falta de apoyo, ese documental acabó siendo lanzado subido a YouTube en 2014, 5 años después de que se me pasara por la cabeza la idea de grabar un documental sobre una banda de rock bogotana (los más puristas dirían que Independiente 81 era una banda de punk rock o neo punk, pero no quiero entrar en ese tipo de discusiones ahora).

Gris era el documental de una banda llamada independiente 81 que empezó a tocar en Bogotá en el año 98. Por alguna razón, esa banda llegó a estar presente en tres décadas, pues su primer y único álbum no acabó siendo lanzado hasta el año 2012 (de eso ya hablé aquí). En sus inicios, Independiente 81 fue la canción número 15 del Neo Travel Kit, uno de los discos compactos más legendarios de la escena musical underground de Bogotá. Fue tan legendario, que todavía hay gente hablando de él en grupos de Facebook o pidiéndome por correo electrónico que le mande una copia en formato MP3.