13 de febrero de 2016

¿Qué hay de malo con Twitter?

Twitter ha estado en el ojo del huracán a lo largo del último año. Cambiaron de CEO recientemente, lo cual es bueno, teniendo en cuenta que regresó el fundador Jack Dorsey, pero además hubo un recorte de unos 300 empleados y salida de varios altos mandos tras la reestructuración, que por otro lado no es una buena señal. Los dos hechos en su momento estuvieron relacionados, pues Twitter ha llegado a un punto en el que paró de crecer. Su pico más alto de crecimiento de usuarios fue a mediados de 2014 (obvio, durante el mundial). No hay muchos usuarios nuevos registrándose, o apenas crece a una taza del 1% anual. Si por un lado Twitter tiene unos 300 millones de usuarios, por otro lado Facebook, Gmail y WhatsApp ya superaron la barrera de los 1.000 millones.

En su momento, según el libro de The Facebook Effect, escrito por David Kirkpatrick (que me costó menos de $2 dólares jajaja), fue Twitter la que forzó a Facebook a introducir algunos cambios respecto a como la información en el News Feed era presentada (¿alguien se acuerda de cómo era Facebook hace unos años? Vean el vídeo de abajo), pues en 2007 era novedoso que hubiera publicaciones en tiempo real, lo cual aún hoy sigue siendo su mayor diferencial (no hay un algoritmo modificando los contenidos que son presentados). En esa época también Twitter fue importante para movimientos ciudadanos en oriente medio que lo utilizaron como catalizador para ir a la acción frente a gobiernos anti democráticos. Para entonces, entre 2008 y 2010, Twitter era una empresa que se proyectaba a estar siempre al lado de Facebook o Google. Hasta finales de 2013 lo fue.





Pero algo pasó luego. Mientras Facebook siguió creciendo, Twitter no pudo hacerlo a la misma velocidad. Hoy los inversionistas cuestionan esto y pretenden que Twitter tenga no 300, sino 1.500 millones de usuarios para vender publicidad. A raíz de esto, Twitter ha introducido cambios y propuesto otros para ser más atractivo para los nuevos usuarios. Apareció Moments, que recopila las últimas noticias en tiempo real; Jack Dorsey propuso eliminar el límite de 140 caracteres (utilizando el argumento de que hay personas compartiendo textos más extensos por medio de imágenes); y hace pocos días conocimos la noticia de que sería opcional ver tweets populares de cuando estábamos ausentes.

Creo que a pesar de los cambios introducidos no hay nada de malo con Twitter. Hay cosas que podrían ser mejor, mas que seguramente serán corregidas con el tiempo. Por ejemplo, percibí que empecé a ser seguido masivamente por cuentas en inglés que siguen de a 2.000 personas y tienen la misma cantidad de seguidores, lo que llaman #FollowBack. Hace no mucho empezó a aparecer a mano derecha una lista de cuentas basadas en nuestros intereses a las que deberíamos seguir, lo cual puede resultar útil para quien se acabó de crear una cuenta y no tiene idea de por dónde empezar. Sin embargo, seamos sinceros: tengo una cuenta desde 2009 y acabé de darle Unfollow a más de 150 personas porque (nada personal) aunque podría seguir 100.000, la experiencia usando el servicio no va a ser la misma y había gente que no publicaba desde 2013. Me interesa más seguir cuentas activas de temas que me interesen y personas que al menos reconozca. Este casi Spam de Who to Follow así me salgan personas que he conocido en persona no debería estar ahí para los usuarios más antiguos que ya tienen unos criterios de selección. Si yo sigo a alguien (y sigo a 700 personas), es porque se ganó el follow por algo que dijo y alguien más retwitteó (sería bueno que la Real Academia de la lengua nos dijese como conjugar este verbo).

No obstante, ese es un problema menor de User Experience. El verdadero problema de Twitter son sus inversionistas, que quieren que la herramienta sea una máquina de imprimir billetes como ya lo son otras empresas de tecnología. Normalmente esto se consigue presentando nuevos productos y mejores funcionalidades. Twitter ya es dueño incluso de Vine y Periscope, que están ahí para solucionar eso. El problema es que nadie entiende cómo monetizar eso. Twitter ya ofrece anuncios y, aún no ofreciendo formatos de anuncios tan robustos como los de Google, Facebook o YouTube, es un buen comienzo.

Entonces ¿cómo monetizar Vine y Periscope? Si a los inversionistas no les gustan los números de Twitter, deben tener pesadillas con los 10 millones de usuarios que Periscope tenía en el tercer trimestre de 2015, al lado de los 200 millones de Vine.

A comienzos de 2015, la persona encargada de generarle dinero a la compañía, Mike Randall (ex Facebook) salió después de solo 7 meses. Si bien es una noticia antigua y Snapchat ni siquiera tiene nada que ver con Twitter, sí tiene que ver con lo que estamos hablando porque es competencia de Vine y Periscope. Y si Snapchat ya tuvo problemas en ganar dinero, por lo mismo están pasando los 2 productos de vídeo de Twitter. De hecho, si vender anuncios de Twitter ya es difícil, ¿cómo será en herramientas de vídeo que tienen que competir contra YouTube y hasta la televisión?

Una lección que se podría sacar de todo esto es que Twitter no debería tener que convivir con la presión de crecer por crecer, sino asegurar a sus usuarios activos con la mejor experiencia de usuario. Quienes usan Twitter desde hace años pasan gran parte del día ahí. Eso no va a pasar con los nuevos usuarios así sean forzados a seguir impactados por banners de personas a las que deberían seguir. La pregunta más importante que se deben estar haciendo dentro de Twitter debe ser qué hacer con 300 millones de usuarios que ya tienen y cómo generar dinero con ellos. La pregunta equivocada es cómo crecer hasta llegar a los números de Facebook. Ya no estamos en el año 2010 y eso no va a pasar. Lo que sí puede pasar es que Twitter no pare de desarrollar un excelente producto del que los usuarios que ya están ahí no se van a salir y no se vayan a sentir incómodos con los formatos de anuncios que Twitter desarrolle de aquí en adelante. ¿Se acuerdan cuando hablamos de que una vez en Spotify Premium o Netflix no hay vuelta atrás? Ese es el mismo camino que tiene que seguir Twitter.

Nota: desde 2011 que tengo un smartphone nunca he usado la aplicación de Twitter. Al comienzo usé TweetDeck, que al igual que Vine y Periscope también fue absorbido por Twitter. Por este motivo después me pasé a Falcon Pro, que era incluso de pago. Eso fue en 2013. Lo atractivo de Falcon Pro era que tenía funcionalidades que para entonces no estaban presentes en la aplicación oficial, como cargar links sin tener que abrir el navegador o la presentación del Timeline, las menciones y las listas, etc. Eran columnas de las que uno se desplazaba de izquierda a derecha. Y todo eso no lo tenía Twitter. 

Hoy sigo usando Falcon Pro, pero bajé Twitter también para comparar. Me gustaría saber qué es lo que más les gusta de la aplicación de Twitter, pues en 4 años es la primera vez que la instalo y puedo estar perdiéndome de algo.


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