26 de julio de 2016

WhatsApp y Brasil, una relación complicada

whatsapp-brasil

Imagínense si un juez le pidiera a Microsoft que los archivos de todos sus usuarios usando Windows ya no pueden ser almacenados en un directorio del disco local C, sino que tienen que estar en el escritorio. Técnicamente, el juez le estaría pidiendo a Microsoft que empeore su producto. Si bien los directorios donde están almacenados los archivos no son la principal razón por la que alguien escoge Windows, sí es algo de gran impacto en cómo el sistema operativo se comporta como un todo. Si esto fuera posible, sería como si todo el mundo tuviera que usar Windows con el escritorio de una persona de la tercera edad.

Ahora bien, basándonos en el ejemplo de arriba, algo parecido ha venido pasando con WhatsApp en Brasil, donde la justicia ha hecho caer en cuatro ocasiones el servicio, y en una de ellas emitiendo una orden de captura contra un vicepresidente de Facebook porque "WhatsApp se había negado a colaborar con la justicia en investigaciones relacionadas con tráfico de drogas" (importante: Facebook y WhatsApp son empresas separadas).


Las dos situaciones aquí descritas se parecen porque, si de los jueces dependiera, WhatsApp dejaría de encriptar sus mensajes, lo que empeoraría el producto. Como funcionan hoy las cosas, si yo envío un mensaje a mi hermano, el mensaje solo existe dentro de mi celular y dentro del de mi hermano. Por fuera de esos dos dispositivos, los mensajes solo existen de forma encriptada por un corto período de tiempo, y la llave para desencriptarlos está únicamente dentro de cada celular involucrado.

WhatsApp no es como Facebook, que almacena en un servidor físico toda la información que hayamos publicado en nuestros muros desde que abrimos nuestra cuenta. Para el caso de WhatsApp, todo mensaje, foto, vídeo o audio no existe en ningún servidor por un largo período de tiempo, apenas el necesario para que salga y caiga de un celular a otro. Y aun así, en ese corto período de tiempo, el mensaje está encriptado.

Ese sería el momento exacto — cuando no ha llegado a su destino
en que los jueces estarían pidiendo para que "WhatsApp colabore con la justicia", para lo cual tendrían, primero, que almacenar cada mensaje enviado por todo usuario de WhatsApp, y segundo, eliminar la encriptación.

10 de julio de 2016

Jericoacoara, Brasil: el viaje de la vida


El viaje de la vida no es un viaje mío. El viaje de la vida es una expresión utilizada por mi primo Norbert en un blog (en alemán) que comenzó a escribir el día en que empezó en 2015 un viaje de 1 año por América Latina, saliendo de Alemania (donde vivía), partiendo de México y recorriendo toda América Central y América del Sur, pasando por Panamá, Colombia, Brasil y Argentina. De ese viaje, en los más de 10 países que visitó, Jericoacoara dice que fue su lugar favorito.

(Asegúrense de leer hasta el final para ver todas las fotos)

Jericoacoara es una pueblo de pescadores con no más de 3000 habitantes, ubicado en el Estado de Ceará, al nordeste de Brasil, y lejos de toda civilización. Quien quiera poner un pie aquí tiene que ir en avión hasta Fortaleza (3 horas desde Sao Paulo) y de ahí tomar un bus hasta Jijoca, la ciudad más cercana de Jericoacoara (7 horas de Fortaleza o 300 Km). Después de eso, hay que tomar un transporte especial de 40 minutos entre las dunas para finalmente caer en Jericoacoara, un lugar que parece un desierto al lado de la playa, con una aldea incrustada en toda la mitad y calles pavimentadas con arena de playa.

(Si bien lo arriba mencionado es como yo hice el trayecto, también hay camionetas 4x4 que hacen el viaje desde Fortaleza en 4 horas por entre R$150 y R$250 
aquí un conversor de moneda)

Jeri, como le dicen cariñosamente los locales, está ubicada más exactamente dentro del Parque Nacional de Jericoacoara, un lugar con playas, lagunas, dunas y desierto, pero que entre sus calles de arena también tiene excelentes restaurantes, hostales, posadas y hoteles de hasta 5 estrellas. Todo esto mezclado crea un ambiente de paz con increíbles paisajes, como pueden ver en las fotos que acompañan este post.


Jericoacoara sería lo que podríamos llamar como "el otro Brasil", lejos del desarrollo de Sao Paulo, este sería su opuesto contrario, una ciudad que existe gracias al turismo y que no necesita de nada más que eso.