29 de enero de 2016

Libros de $2 dólares. ¿Es justo?


En diciembre pasado compré en Amazon (de Estados Unidos) 5 libros en formato físico. Como los libros no estaban disponibles en Amazon Brasil (donde me encontraba en ese momento), opté por una de las tres opciones que hay disponibles para tener los libros en mis manos: poner la dirección de algún amigo o familiar en Boston, con quien semanas después me encontraría y que me los entregaría personalmente (como ya lo había hecho antes). Las otras dos opciones, que por cuestiones logísticas descarté inmediatamente, era pagar por un casillero en Florida o poner una dirección en Bogotá. Si bien todas las soluciones hubieran funcionado, opté por la más práctica.

Compré 5 libros (los Links de abajo no tienen ningún enlace de afiliado y no voy a ganar un centavo si les dan click):


En condiciones normales, esos libros hubieran costado de unos $15 a $20 dólares, pero todos estos costaron de $2 a $12 dólares en promedio. ¿Cómo pasa un libro de $15 a $2 dólares, por cierto?

21 de enero de 2016

Los influenciadores no funcionan


De unos años para acá me vengo preguntando por qué una marca o agencia buscaría un influenciador, entendiendo esto como la persona con mucho impacto entre un público significativo de personas al hablar sobre una marca o un producto.

Hago parte de un grupo de Facebook llamado Influenciadores Colombia, y muchos de los anuncios allí publicados son tipo: "busco personas jóvenes con muchos seguidores en Twitter e Instagram a las que les guste la rumba fiesta". 

Primero, ¿qué son "muchos seguidores"? Supongo que una marca de bebidas alcohólicas o cigarrillos va a buscar unas 20 personas, cada una con 2.000 seguidores, las van a meter en un salón de fiestas y porque llegaron a un acuerdo con el anunciante tendrán que publicar tweets o fotos en Instagram en las que aparezca el producto.

Un aplauso si esa es la estrategia, pero, ¿y después?, ¿quieren convertir eso en Likes?, ¿eso fue lo que le ofrecieron al cliente?, ¿cuál era el objetivo de la campaña?

Estamos ahogados de historias de personas que dicen ganar dinero por Internet.  Muchos se autodenominan como 'influenciadores'. No sé si se refieran a que pueden vivir de esto o a que apenas les da para ganarse unos pesos al mes. Los que sé que viven de esto al menos tienen canales en YouTube con miles de dólares invertidos o blogs de moda muy leídos (en un nicho en el que la competencia es muy alta). Pero de otro lado no conozco a nadie que sea millonario por tener muchos seguidores o Likes. Eso no se transforma en ventas o Leads, que es lo que le debería interesar a la marca que está poniendo la plata.

8 de enero de 2016

El sentido de un Blog (a 10 años de la explosión de los blogs)

Pensaba titular esta entrada como 'el sentido de un Blog en 2016', mas eso hubiera quedado más como título escrito por un autodenominado 'gurú'. Queriendo huir de esa figura, quise ver en retrospectiva el papel desempeñado por los blogs cuando explotaron en popularidad, hasta el día de hoy en que han perdido el protagonismo que tuvieron en la década pasada. En serio: ¿quién habla hoy de blogs?

Sí, se habla de blogs hoy, pero solo en nichos de gente que aprendió del tema cuando en su momento fueron más importantes, o dentro de Industrias específicas como el SEO y el Marketing de contenidos. Pero en el pasado no fue así: entre 2001 y 2005 los blogs tuvieron una explosión violenta en el sentido de que antes de y después de pasó que nadie conocía un blog a todo el mundo haber tenido uno (como hoy una cuenta de Facebook).

Eran otros tiempos. Fue el comienzo de la guerra contra el terrorismo, las elecciones de Estados Unidos en 2004 y los tsunamis que sacudieron el sudeste asiático y Nueva Orleans. Estos episodios fueron la primera vez en que las personas quisieron levantar una voz para, desde un punto de vista personal, mostrar lo que estaba pasando. Y eso era lo que había: blogs en Blogger/Blogspot y WordPress. Ni siquiera existían Twitter o Tumblr (que años después fueron una evolución de ese primer momento).

Una vez esto pasó, fueron apareciendo tecnologías y servicios que tomaban elementos de los blogs y el RSS (una tecnología utilizada todavía hoy para seguir múltiples blogs), y sobre ellos fueron surgiendo servicios como Twitter o Instagram, que utilizan una estructura linear de lo más nuevo a lo más antiguo, de arriba para abajo. Eso no se lo inventaron ellos. El RSS funcionaba (y todavía funciona) así.

2 de enero de 2016

Netflix lo está haciendo


Hasta hace no mucho tiempo, la crítica de cine estaba delegada a cineastas y expertos en cine que comentaban las últimas producciones en medios masivos de comunicación como radio, prensa y televisión. Aunque esto todavía pasa, es mucho el poder que la crítica de cine ha perdido por causa de la tecnología, pues si antes no tenía peso la recomendación de un don nadie hablando de una serie más allá de su círculo social, hoy el voz a voz gracias a blogs y redes sociales hace que miles de recomendaciones del mismo tipo den a conocer una nueva serie o película. Y, así el espectador común no sea ningún experto, un crítico de cine compite contra esto.

En 2015 la serie de la que más se habló fue Narcos. Ahora a todos les interesaba la vida de Pablo Escobar y la historia de Colombia en los años 80. Sin embargo, la primera temporada de Narcos no fue un éxito únicamente gracias a millones de usuarios de Netflix hablando de la serie (como efectivamente sucedió), sino a que además la serie llevaba el sello de Netflix encima. Digamos que cualquier serie con este sello y con un poco de trabajo de relaciones públicas tiene un éxito asegurado, como pasó también con House of Cards, Orange is the New Black, Bojack Horseman y Lilyhammer.

Pero además de esos dos elementos —el voz a voz y el sello Netflix— hay un tercer elemento del que poco se ha hablado, y es el propio algoritmo con el que funciona Netflix, que de alguna forma les da fuerza a los dos primeros elementos. La verdad, incluso abriendo por primera vez el servicio, uno ya tiene más de 100 sugerencias para que ver después, y así uno vea una a una esas 100 recomendaciones, va a tener más y más para ver, pues cada cosa que uno vea le va dando información al algoritmo sobre qué tipo de contenidos a uno le podrían interesar. Podríamos hasta decir que sin haber visto nada, pero conectando Netflix con Facebook, ya habría elementos suficientes para hacernos recomendaciones basadas en lo que han visto nuestros amigos.

De ahí que salgan categorías tipo "Programas de Estados Unidos", "Películas Disparatadas", "Películas con Mujeres Protagonistas", etc. Si en la era de los medios masivos era necesaria una crítica de un experto en un periódico impreso, hoy todo nuestro histórico de qué hemos visto está a disposición de un algoritmo que nos conoce incluso mejor que nosotros mismos para recomendarnos qué ver. Lo mismo pasa con Amazon o Spotify: compren un libro en Amazon y la próxima vez que entren al sitio van a tener 10 recomendaciones de libros parecidos. Por su parte, Spotify tiene un apartado de recomendaciones semanales que cumple la misma función.