22 de junio de 2016

Transferwise, un nuevo dolor de cabeza para los bancos

En 2013 trabajaba en Bogotá en una empresa que tuvo que recibir pagos desde Estados Unidos un par de veces. Era una empresa con menos de 1 año de vida, por lo que no estábamos familiarizados con toda la complejidad contable de una empresa. Para la misma época, yo tuve que hacer el proceso a la inversa, enviando dinero de Colombia a Brasil para realizar pagos que solo se podían hacer depositando en una cuenta local. Siempre que eso pasó, sabíamos que el banco cobraba unas tarifas muy altas por hacer esto posible. Cuando tuvimos que recibir dinero, nos llegaba mucho menos de lo que habíamos cobrado, y cuando el dinero salía, nos tocaba enviar "un poco más" porque nadie en el banco nos daba una explicación clara sobre cómo funcionaban las transferencias interbancarias. Solo mucho tiempo después nos enteramos de que llevaban ese nombre.

En una de esas ocasiones, para hacer una transferencia de dinero, el dinero salía del banco en Colombia en pesos colombianos, pasaba por un banco en Estados Unidos en dólares y luego el dinero caía en el banco en Brasil en reales. Durante ese proceso, lo que el banco en Colombia hace es venderle dólares a la persona que quiere enviar el dinero. De esta forma convierten pesos colombianos en dólares, aunque utilizando un valor del dólar mucho mayor que lo que costaría en una casa de cambio. Para completar esa transacción, los dólares deben pasar primero por un banco que trabaje tanto con dólares, como con reales (el banco de Estados Unidos). Mientras tanto, el banco en Colombia apenas trabajaba con dólares y pesos. Así pues, el banco en Estados recibía dólares de Colombia y transfería en reales a Brasil.

Muy confuso. Pero así sería la explicación más sencilla a algo que debería ser tan simple como una transacción con tarjeta de crédito, un retiro en un cajero electrónico o un crédito de libre inversión. Transferir dinero a otro país no debería convertirse en un dolor de cabeza, como se puede ver en el párrafo anterior, sino algo tan simple como depositar aquí y recibir allá con valores transparentes.

Con la rápida evolución de las Fintechs, startups financieras que con el uso de la tecnología ofrecen algunos de los servicios que los bancos ya ofrecen, todo ese proceso del que estamos hablando fue simplificado a depositar un valor aquí y recibir el equivalente allá. Hay quienes critican el hecho de que eso ya lo hacía Western Union desde hace muchos años. Sin embargo, empezando por que Western Union y las casas de cambio en general tienen tarifas más altas cuando venden los dólares, nos deja abierta la duda de si hay alguien que pueda hacer lo que ellas ya hacen por un valor menor y sin hacer un desplazamiento físico.

14 de junio de 2016

Un robot hará nuestro trabajo y no cobrará un salario

El fin de semana pasado, participé como asistente de una hackathon organizada por Facebook y MasterCard. Los participantes debían integrar dos APIs, una de MasterCard y otra de Facebook, en un prototipo de aplicación en menos de 24 horas. Uno de los objetivos de esta hackathon era encontrar soluciones para que más personas adoptaran el dinero plástico. En Brasil el 85% de las transacciones se realiza con dinero físico, y el plan a largo plazo es que este escenario se revierta. Para eso los fabricantes de tarjetas desempeñan un papel muy importante, al tener en sus manos la tecnología para que el dinero plástico sea más atractivo que el de papel.

La razón por la que fui a una hackathon es la misma por la que, como mencioné hace poco, he empezado a participar de espacios de emprendimiento. He querido conocer el ecosistema y a las personas que lo componen en Brasil. Tengo claro que, si no me quiero quedar sin trabajo el día de mañana, tengo que empezar a conocer personalmente a las personas que toman las decisiones de las empresas que están siendo creadas ahora mismo.

Como sabrán, hoy conseguir un trabajo no es cuestión de imprimir unas cuantas hojas de vida y dejarlas en todas las oficinas que se nos ocurra. Ahora las cosas son sumamente complejas, y nos saldrían raíces si pretendiéramos encontrar un buen trabajo utilizando los métodos que funcionaban en los tiempos de nuestros padres. Hace 40 años las cosas funcionaban de otra manera, simplemente porque no había muchos profesionales preparados. Hoy en cambio el mercado está saturado y hay que sobresalir de una forma que vaya más allá de la preparación académica.

Participar de una hackathon, incluso como observador que fue mi caso, fue todo un choque al darme cuenta de que no sé absolutamente nada de programación. Fue un llamado de atención a mí mismo de que, así no pretenda convertirme en desarrollador de aplicaciones, debo aprender lo mínimo para sobrevivir en un mundo que cada vez se vuelve más competitivo. Digo que debo aprender "lo mínimo" porque ese es apenas el primer paso para lo que sea que vaya a hacer después. Mientras hago eso, también tengo que seguir desarrollando las habilidades que ya tengo.

Desde ese punto de vista, entiendo que hay todo un movimiento de los medios que cubren tecnología, cultura emprendedora e Internet para que las personas aprendan a programar (o incluso para que no vayan a la universidad). Tiene sentido, pues la automatización y la inteligencia artificial están evolucionando tan rápido, que no es necesario solo mano de obra para construir las herramientas, aplicaciones y servicios que ya estamos empezando a utilizar. Además de eso, necesitamos personas que trabajen en áreas de ventas y soporte que sepan muy bien lo que tienen entre manos y lo que les están ofreciendo a sus clientes. Y de ahí se desprenden otras cosas: reclutadores que sepan contratar a las personas que sepan de estos temas y departamentos de recursos humanos que sepan lidiar con ellos. Y así va a pasar con todas las áreas de la empresa. El día de mañana, todas las empresas van a ser de tecnología, o de lo contrario van a desaparecer, como ya está pasando con la prensa escrita, la industria de los taxis y de forma insignificante con los bancos.

Entender todo este panorama desde adentro y no desde afuera como usuarios/observadores es lo que dentro de poco hará la diferencia entre un profesional cualificado (o no). Yo lo veo más desde mi punto de vista profesional: ¿cómo la tecnología tiene un impacto en la comunicación y el periodismo, carrera que estudié en la universidad? Casi todo lo que aprendí en el pregrado eran cosas que funcionaban hace 20 años, pero a la velocidad que se mueven las cosas, mucho lo tuve que aprender por cuenta propia, y muchas otras cosas que aprendí en su momento lo tuve que desaprender porque nunca lo iba a necesitar.

Solo en el último año conocí 2 herramientas que van a cambiar para siempre cómo las empresas se comunican internamente: Facebook at Work y Slack. Piensen en una empresa con miles de empleados y con sede en los principales mercados de cada continente. Hasta hace 10 años todavía se hablaba de Intranet. Y es un concepto que muchas personas conocen. Desde un punto de vista práctico, se trata de una tecnología de cuando Internet era reciente. Otras empresas se comunican por correo electrónico o Skype. Y no está mal. Es lo que la mayoría de las empresas apenas conoce. Lo que hay que mostrarles, y es ahí donde un comunicador con conocimientos actualizados puede cumplir un papel importante, es que hay canales 100 veces más eficientes que una intranet o un correo electrónico.

Respecto a las herramientas que conocí recientemente, Facebook at Work funciona porque se trata de una interfaz exactamente igual a la de Facebook y en la que todas las comunicaciones se dan vía grupos o Messenger. Con una interfaz así es más fácil familiarizarse y las personas se animan más a trabajar en equipo porque es algo que nadie va a tener que aprender a usar de ceros. Queda un histórico organizado por grupos con toda la información que pueda ser útil para otro equipo. Así, si uno tiene una pregunta y uno es bueno buscando información, seguramente habrá alguien que ya tocó el asunto que uno necesita en algún grupo, o si no es tan fácil como enviar un mensaje utilizando Messenger. Slack, por otro lado, tiene una interfaz diferente, pero que también busca hacer más eficientes las comunicaciones entre equipos grandes (ver vídeo de abajo). Slack es un producto tan bueno, que al día de hoy la compañía está avaluada en $1,12 billones de dólares sin siquiera tener un equipo de ventas. En Latinoamérica lo utiliza Hashtag 700, y otras empresas como Airbnb, Expedia, LinkedIn y BuzzFeed. Sé, porque ya usé Facebook at Work y Slack, que son la mejor solución hoy para la comunicación interna de una empresa grande.

2 de junio de 2016

Hackeando a Google

Hace unos años publiqué un post en el que propuse no utilizar más los servicios de Google. Para la época pensaba que Google no era más el 'don't be evil' que a sí mismo se autodenominada, así que intenté durante un tiempo dejar de utilizar la mayor cantidad de servicios de Google que fuera posible, sin tener al cabo de 1 año tener mayor resultado. Tiempo después, publiqué otro post explicando los resultados de ese fallido experimento, y poco a poco fui retomando el uso de esos servicios que había abandonado.

Para la época, la razón por la que tomé esa decisión fue para protestar por el hecho de que Google había cerrado Reader, un lector de RSS utilizado por más de 5 millones de usuarios en la época, avisando apenas unas semanas antes de su cierre y sin ofrecer alternativas.

Todo eso fue en 2013. Hoy, 2016, he vuelto a "desafiar" a Google casi que inconscientemente, o sea sin proponérmelo, pues de alguna forma he logrado que información personal mía pase desapercibida para Google. Debo aclarar, en primer lugar, que yo no no tengo problemas con que información mía sea utilizada para crear anuncios dirigidos a mí, que es como Google, Facebook, Twitter y Quora, entre otras empresas de Internet, ganan dinero. No me molesta porque voy a ser impactado por anuncios de productos o servicios que seguramente voy a estar más interesado en comprar, que un producto de un anuncio de revista o radio, que apunta a públicos mucho menos personalizados.

Dicho esto, lo que acabó pasando fue que, sin darme cuenta, acabé usando servicios que no dependían de Google en absoluto, por lo que muchos de mis datos ni siquiera pasarían por un servidor de Google. El mayor ejemplo de esto es CyanogenMod, el sistema operativo basado en Android, pero que tiene la opción de bloquear los Google Play Services. Google Play Services es una aplicación instalada por defecto en Android que tiene acceso a todas nuestras otras aplicaciones, privacidad, contactos y geolocalización, entre otras cosas. Si Google deja de tener acceso a información personal de sus usuarios, va a ser más difícil personalizar resultados de búsqueda y publicidad.

Sin datos de mi celular saliendo hacia Google, tal vez algo se me podría escapar si llego a usar Google Chrome. La cuestión es que tengo 3 navegadores instalados, y mi última opción es Chrome. Antes de eso paso por el navegador de Cyanogen u Opera. En escritorio mi primera opción es Firefox. En Android no uso Gmail ni Google Calendar, sino la versión de cada uno ofrecida por Boxer. De cualquier forma, para funcionar en Internet, sí o sí necesito de una cuenta de Gmail, y por eso estoy a la merced de que un robot rastree las palabras mencionadas en mis correos para después ser impactado por anuncios en sitios afiliados a Google.

Lo que quiero decir con todo esto es que, si bien hay mucha menos información mía pasando por servidores de Google, hay otras compañías de Internet por las que sí pasa todo click o visualización que hago en el computador o en el celular. Esto es precisamente algo que muchos que se oponen a Google o a Facebook no ven: sea como sea, nuestra información va a pasar por algún lugar y alguien va a utilizar esa información en su beneficio. Si nuestra información es nuestra moneda de cambio en Internet, ninguna compañía que ofrezca un servicio por Internet tiene por qué comportarse como una organización filantrópica.

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