23 de agosto de 2016

Taxis vs. tecnología

Colombia - Hace unos días la plataforma Denuncie al Taxista anunció que el servicio suspendería sus operaciones de manera indefinida. En el comunicado, compartido en Facebook y Twitter, afirmaban que el volumen de reportes requería de mucho tiempo de administración. Aseguraban también que filtrar reportes falsos, bloquear usuarios y en general toda la información que Denuncie al Taxista recibía (hasta 3000 reportes por semana) era un trabajo de únicamente 2 personas que se hizo siempre de manera manual.

Denuncie al Taxista era una aplicación que básicamente recibía quejas y comentarios de los usuarios de taxi en Bogotá, y los usuarios, al mismo tiempo, podían consultar por el número de la placa si el taxista que les iba a prestar un servicio había recibido quejas por parte de algún usuario. Para que sea más fácil de explicar, es como cuando al terminar un viaje en Uber uno califica al conductor. Si el conductor llega a tener una sola queja, Uber lo desconecta del servicio.

El problema de Denuncie al Taxista es que a pesar de las miles de quejas, nunca pasaba nada. Era lo opuesto contrario a Uber. En Semana, uno de sus fundadores incluso llegó a hablar de casos de taxistas con más de 150 quejas a los que nunca les pasó nada. Las propias empresas de taxi, aplicaciones como Tappsi e Easy Taxi y hasta la propia Secretaría de Movilidad tuvieron la oportunidad de concretar alguna alianza para usar toda esta información y poner un tatequieto a los miles de taxistas que son un peligro para la sociedad y, por tercera vez en un mismo párrafo, no pasó nada.

Es fácil de imaginar que, si el vocero de los taxistas siempre amenazó al Gobierno cuando había un debate sobre Uber, se podría esperar que lo mismo iba a pasar a quien se le ocurriera aceptar una alianza con Denuncie al Taxista. A final de cuentas, los taxistas consiguieron esta vez lo que querían: asfixiar a una plataforma que se les había convertido en un vidrio en el zapato si querían mantener el statu quo.

9 de agosto de 2016

Comprar un Kindle de Amazon, ¿vale la pena?

En mayo pasado recibí de Amazon Brasil un cupón de descuento de R$100 ($30 USD aprox.) para la compra de un Kindle de R$299 ($94 USD). Como el cupón expiraba en menos de 30 días, tuve que pensar rápido si iba a usarlo o no. No estaba en mis planes hacer esta compra, y para el momento era suficiente para mí leer libros desde la aplicación de Kindle en Android, que ya usaba en el celular y la tableta de manera casual.

Siendo sincero, no usaba mucho esa aplicación. Sí bien había comprado y leído varios libros desde 2013, el celular lo uso para otras cosas. La tableta la uso un 95% de las veces para ver series en Netflix y un 4% para vídeos en YouTube. En muy raras oportunidades la utilizo para leer libros. Cuando lo llegué a hacer fue porque se trataba de libros que no había podido conseguir en formato físico, y aun así hubo ocasiones en que compré libros por $1 USD en Amazon de Estados Unidos antes de comprarlos para Kindle. En otras palabras, la aplicación de Kindle para Android era apenas mi último recurso.

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