11 de junio de 2017

La semana laboral de 8 horas (?)

Marx escribió un libro titulado 'El Capital' en el que discutía cómo el dinero era resultado de mano de obra invertida en trabajo. Es una ecuación relativamente sencilla: si un trabajador en una fábrica de autos invierte 8 horas por día en una de las etapas en que el auto es construido, en realidad está dedicando 8 horas de esfuerzo físico en forma de trabajo, lo cual también significa que está transfiriendo valor de sí mismo hacia el vehículo que es construido (y posteriormente vendido).

Lo anterior tiene dos lecturas interesantes: la primera, que antes del dinero está la fuerza de trabajo. Y la segunda es que antes de la fuerza de trabajo está la energía que el cuerpo de una persona necesita para levantarse a hacer cosas cada día.

Si bien Marx describió el trabajo hace casi 2 siglos, la ecuación se mantiene intacta. Otros autores han intentado actualizar su teoría. Uno de ellos es Thomas Piketty, que habló sobre 'El Capital en el Siglo XXI' y cómo la acumulación de riqueza genera desigualdad, y aquí va un ejemplo: altos ejecutivos y accionistas de empresas con altos salarios, mientras que los empleados de la base tienen un salario regular. Al final la proporción puede ser de 10 a 1 fácilmente, y mientras el salario de estos altos ejecutivos tiende a crecer de forma acelerada, el salario de empleados comunes apenas crece al ritmo de la inflación.

Pregunta: ¿de dónde sale el dinero para que el salario del vicepresidente de una empresa de minería crezca? De que un minero es una persona menos preparada cuyo sueldo tiende a permanecer estable a pesar de que los rendimientos de la compañía crezcan.

Esto es algo que se puede percibir a simple vista en grandes centros económicos, como capitales o centros financieros, que es donde por lo general están las mayores empresas y todas las oportunidades. Allí es adonde las personas acaban migrando. Puedo poner dos ejemplos puntuales: Sao Paulo y la Bahía de California (vídeo abajo).

El caso de Sao Paulo es que a pesar de que Brasil atraviesa una recesión desde hace 3 años, entre la ciudad y el Estado de São Paulo generan casi el 40% del PIB del país. Es como si el resto del país estuviera sobre los hombros de una sola ciudad. Esto hace, primero, que personas del resto del país e incluso de otros países acaben migrando hacia este tipo de ciudad, que es donde hay más oportunidades, con lo cual la competencia por un trabajo es mayor.

Lo anterior hace que en las grandes capitales estén la mayoría de profesionales altamente cualificados, cuya mano de obra es más cara. Es más cara por varios motivos: porque son más competentes, tienen diversas destrezas y su educación no fue barata. No es tan diferente de los productos en un centro comercial, donde los más caros son los que tienen los mejores materiales y diseñadores. Y esto sin contar los costos tributarios.

Así pues, lo que pasa en las grandes ciudades es que hay una guerra a muerte por el talento de las personas, que es lo que pasa en la bahía de California, donde hay literalmente una guerra entre las empresas de tecnología: empleados de Google van a Facebook, de Facebook a Uber y así sucesivamente en un ecosistema de miles de empresas de tecnología, queriendo quedarse con el mejor talento que haya disponible. Y como la guerra es a muerte, y hay empresas millonarias o con grandes inversores detrás, el salario no es un problema:

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