07/2018 | mirincon.co - Blog Personal de Daniel Afanador

22 de julio de 2018

La evolución del contenido, tiempo perdido y dopamina

Hace unos años, en las facultades de comunicación, se enseñaba el concepto de la web 2.0 en las clases de comunicación digital y quizás se llegaba a mencionar el tema en teorías de la comunicación. Esto último es poco probable. Yo mismo no recuerdo una sola mención. Las más conocidas teorías estudiadas por alumnos de comunicación y periodismo hacían referencia a los medios masivos de comunicación, sobre cómo viajaba un mensaje de un punto A a un punto B por medio de diferentes canales, como la televisión, la radio o la prensa hacia la opinión pública.

Fue de hecho por medio de estos canales tradicionales como las personas se informaron durante gran parte del siglo XX. Los primeros mundiales de fútbol se escuchaban por radio. Las novedades de la segunda guerra mundial aparecían en los diarios. Y la guerra del golfo en los años 90 fue uno de los primeros conflictos que llegó a todos los rincones del planeta por televisión.

Esto era lo que estudiábamos los estudiantes de comunicación hace unos 10 años. Dudo mucho que hoy sea diferente, a pesar de que conceptos como las redes sociales, las FakeNews o el ClickBait hayan aparecido en el radar en años más recientes.

Si antes hablábamos de noticias y las había de mil y un categorias diferentes tales como periodismo deportivo, político, económico, cultural o de opinión; hoy las noticias son solo una porción minúscula de lo que circula en Internet, el medio más masivo de todos. Y ojo porque me refiero exclusivamente a lo que podríamos considerar como noticias reales.

A su lado, en redes sociales nos vamos a encontrar con memes, vídeos cortos, Stories, posts de blogs y tweets, solo por mencionar algunos de los cientos de contenidos que hay circulando en este momento. Y piensen que Vine murió y Tumblr está en cuidados intensivos.

Pocos imaginaban que lo que inició como la web 2.0 con la posibilidad de cualquier persona con una conexión a Internet para compartir algo desde un archivo de hipertexto se iba a convertir en el escenario comunicacional que tenemos ahora, en el que sendas investigaciones periodísticas de meses de trabajo tienen que competir con memes por unas milésimas de segundo de atención en la pantalla de un celular de alguien. Con suerte alguien da click y lee hasta el final.

Lo que en su momento comenzó como el empoderamiento de las audiencias para poder compartir cualquier cosa en blogs se fue diversificando hacia otras plataformas que permitían compartir contenidos más específicos. De los blogs en Blogger y WordPress de mediados de la década pasada, pasamos a crear contenidos más fáciles de digerir en Twitter con solo 140 caracteres o en Tumblr con nada más que un GIF. Luego vinieron los vídeos en YouTube y las imágenes en Flickr. Años más tarde, solo iba a bastar tener un celular con cámara y 4G.