04/2020 | mirincon.co - Blog Personal de Daniel Afanador

19 de abril de 2020

COVID-19: una nueva esperanza


Estamos perdidos en medio de la selva, tenemos una sola bala y necesitamos comer. Hay dos opciones: o cazamos un animal y sobrevivimos o desperdiciamos la bala y nos morimos de hambre. Algo así nos está pasando como sociedad en este instante debido al COVID-19. Tenemos una oportunidad única para que el mundo siga funcionando dentro de unos meses o para que el planeta explote porque no hicimos nada.

En un post publicado por Byron Rizzo en Tecnovortex titulado La Tecnología en los tiempos del Coronavirus, se hace el paralelo con el niño que decía una y otra vez que venía el lobo, aunque no fuera verdad. Cuando un día el lobo realmente vino, nadie le creyó.

En la vida real no hay un lobo. Hay información, que puede ser real o falsa. Y si bien las #FakeNews son un concepto relativamente nuevo, que creció junto con las redes sociales y las plataformas de mensajería instantánea en la última década, no olvidemos que en la Alemania Nazi y en la Unión Soviética ya se mentía de forma descarada para lavarse las manos.

En conflictos posteriores a la guerra fría, la información siguió siendo un arma de guerra: Bosnia, Kosovo, Iraq y Colombia son solo algunos ejemplos. Pero hasta ahora siempre había un fin político detrás de cualquier esfuerzo por divulgar información falsa. Fue así como se ganaron las elecciones de Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil, el Brexit en el Reino Unido y el plebiscito por la paz en Colombia. Siempre había un enemigo al que podíamos apuntar con el dedo, adversarios políticos a los que pudiéramos culpar por cualquier problema, y votar en contra de ellos.

Trump culpaba a los inmigrantes; Bolsonaro, al Partido de los Trabajadores de Lula; el Brexit, a la Unión Europea; y el Plebiscito en Colombia, a las Farc. Era muy simple reducir cualquier problema a un único causante. Extirpar ese causante resolvería todos nuestros problemas, decían nuestros líderes. Y aquí estamos.