05/2020 | mirincon.co - Blog Personal de Daniel Afanador

23 de mayo de 2020

El futuro de la información


Si de 10 años para acá tuvimos la popularización de los teléfonos inteligentes, los últimos 5 trajeron cambios acelerados sobre cómo nos comunicábamos dentro de estos dispositivos. El pasado 15 de mayo, Facebook anunció la adquisición de Giphy, el servicio que funciona como una biblioteca de Gifs para otras plataformas. Giphy se suma a la larga lista de compañías adquiridas por Facebook en su intento por darle forma a nuestra cultura popular, por donde ya han pasado Instagram, WhatsApp, Oculus VR y MSQRD, entre otras.

Solo lo hecho por Facebook con estas adquisiciones ha dado forma en gran parte a como nos comunicamos hoy en día. Y lo más seguro es que de aquí a 10 años todo funcione de forma completamente diferente. Eso es lo que el siglo XXI nos ha eseñado.

A las adquisiciones de Facebook habría que sumarle sus intentos por apropiarse de formatos por otros inventados como lo son las Stories, que aparecieron por primera vez en Snapchat, pero que se popularizaron gracias a Instagram, o los Facebook Avatars, que no son más que una copia de los Bitmojis de Snapchat.

Si hasta aquí solo hemos hablado de cómo las propiedades de Facebook le dan forma a la comunicación global, no podemos dejar de lado lo que han hecho otras compañías. Zoom en menos de un semestre puso a todo el mundo a hablar por videoconferencias como no lo habían podido hacer otras plataformas más antiguas. Ni siquiera Skype o Google Hangouts con más tiempo de vida habían popularizado las videollamadas a este nivel. Slack también creció en medio de la pandemia. Solo en el mes de marzo sumaron 7.000 clientes de pago (empresas) que tuvieron que migrar su comunicación diaria a canales online.

Todo lo que iba a pasar en los próximos 10 años se aceleró de forma dramática a raíz del coronavirus, del que hablamos en un post anterior, y eso es lo que estamos experimentando con todas las formas de comunicación en estos momentos. No nos olvidemos, sin embargo, de otros cambios que ya venían sucediendo hace unos años: la muerte del periodismo impreso, la explosión de las #FakeNews, los bots desgastando el debate político en Twitter, la proliferación de plataformas de mensajería instantánea, el crecimiento de YouTube y Netflix, el estancamiento de la televisión.

2 de mayo de 2020

De la URSS a la Rusia actual: lo que nadie nos contó


"Camaradas, la nación está en bancarrota. No nos queda más que abandonar el comunismo (...). Siempre supimos que esta patraña no podría sostenerse". Estas eran las palabras de Fidel Castro en el episodio de los Simpson del billete de 1 trillón de dólares. Castro se queda con el billete y salva a Cuba.

Podríamos pensar en un escenario similar en la Unión Soviética en los años 80, cuando M. Gorbachev comenzó a introducir cambios en el sistema, que buscaban garantizar una apertura democrática y económica. En los años 70, China, también bajo el comando de un Partido Comunista, introdujo de la mano de Deng Xiaoping cambios económicos al abrir su economía y acercarse a los Estados Unidos. Sin embargo, nada hizo China respecto al respeto de los Derechos Humanos o de apertura democrática inclusive hasta el día de hoy. Gorbachev, en cambio, intento hacer pequeños cambios en ambos frentes, en lo que se conoció como la Perestroika.

Gracias a estos cambios fue posible que en 1989 cayera el muro de Berlín. Poco antes, el Gobierno de la República Democrática Alemana (RDA) había perdido todo el apoyo de la Unión Soviética cuando Gorbachev optó por darle autonomía a cada Estado de la Europa del Este a cambio de que estos dejaran de depender económicamente de Moscú. En ese momento, cuenta el libro Revolution 1989: the Fall of the Soviet Empire, escrito por Víctor Sebestyen, en Berlín se dieron cuenta de que literalmente no tenían dinero. Habían estado viviendo a costa de préstamos y no tenían una economía realmente funcional.


En la película La Vida de los Otros (trailer arriba), que cuenta la historia de un escritor que era vigilado por la Stasi, el cuerpo de seguridad estatal de la RDA, podemos ver cómo cada detalle de la vida de las personas era documentado con el fin de ser usado en algún momento en un juicio por delitos como ser enemigo del Estado. La película nos permite ver que el cuerpo de seguridad del Estado funcionaba a la perfección. Al final del día, no había muchos disidentes, pues había una cultura del miedo que no lo permitía.