Muchos lo sospechábamos, pero con la medida de aseguramiento al ex ministro Arias, me di cuenta de que Álvaro Uribe quería un fiscal de bolsillo (¿acaso alguien lo dudaba?), que no preguntara por María del Pilar Hurtado, ni se metiera con los «héroes de la patria», y que dejara todo quieto como ha sido costumbre en Colombia. Desgraciadamente a los presidentes los investiga una comisión de acusación que hasta este año no había movido un dedo. Me gustaría saber cuál sería el futuro de Álvaro Uribe si fuera otro ente acusador el que indagara por sus actuaciones como presidente. Quizás conozcamos la respuesta si la comisión que nunca ha tocado a un ex presidente siga sin mover un dedo y el caso pase a la Corte Penal Internacional, como lo aseguró Gustavo Petro en su última intervención como Senador el año pasado.
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