Es claro que la Web 2.0 no existía hace diez años. Cuanto mucho estaba dibujada su sombra, pero no tenía los detalles que le conocemos hoy. El universo de la Internet construida por las usuarios en pleno año 2011 es tan grande, que aparecen cosas tan impresentables como la red social lanzada por David Hasselholf hace tres años o diez redes sociales realmente extrañas. Lo cierto es que hace diez años nada de esto existía. Ni un YouTube para ver videos, ni un FB para recrear nuestra vida social en la red, ni un Twitter, ni un Flickr. Como mucho existía Blogger, que no despegó hasta 2003.

Recuerdo que lo más social que había instalado en mi computador era MSN Messenger, que aún existe, pero era imposible ver videos, primero, porque la conexión a Internet era telefónica, y, segundo, porque no había una plataforma para visualizarlos como hoy sucede con YouTube o Vimeo. La única posibilidad era descargarlos al disco duro desde Napster, que funciona parecido a Ares pero que debió ser cerrado por un pleito que lo enfrentó con Metallica, o bajarlos directamente desde páginas como Urban Chaos Videos, VideoPimp o Punk Rock Vids, que colocaban los videos recién estrenados por MTV en Estados Unidos para descargar. El primer video decente que descargué fue Dammit de Blink 182, que resultaba realmente novedoso por la antigüedad de la canción y su video (1997), por lo que yo nunca podría haberlo visto en el MTV Latino de la época. El video duré descargándolo como una semana y media cada vez que me conectaba a Internet telefónicamente.
Este fue el primer video que descargué a mi computador. Hoy no vale la pena porque ocupa espacio en mi discuo duro y está en Internet
Para esa época, en que Napster debió cerrar, sus enemigos no previeron que el efecto sería contraproducente. Aparecieron Kazaa, Ares, Emule y Lime Wire, solo por mencionar algunos, y el fenómeno de intercambiar música creció. Recuerdo que si un video se demoraba en descargar más de una semana, a una tasa de descarga de 3Kb por segundo máximo, una canción no bajaba de la media hora. Para esa época tener 1Gb de música en el disco duro era como haber comprado toda la música de una discotienda. El fenómeno hoy diez años después se ha transformado en plataformas para compartir música como Grooveshark, MySpace o Pure Volume. Estas dos últimas han perdido ya mucha fuerza en los últimos cinco años pero siguen siendo un ejemplo de cómo ha cambiado la web.
Así lucía el Guestbook de Octubre Negro. Hoy lo llamaríamos «muro»

Finalmente, quiero recordar los tiempos en que si bien no existía Facebook, era posible crear una página personal con información de uno. Quienes más utilizaban estos servicios eran las bandas de música, que dejaban abierto un libro de invitados, que hoy sería como un muro, para que las personas que visitaran el sitio les dejaran un comentario. Sobra decir que los sitios eran inmundos, pues no existían las facilidades para crear páginas de Internet, y no todo el mundo estaba familiarizado con Frontpage o el mismo para crear un sitio agradable para la vista.

Daniel Afanador

Daniel Afanador — Nacido en la Colombia de los años 90 y viviendo actualmente en Brasil. Este blog lo empecé en el año 2008 cuando estaba en el primer semestre de periodismo en la universidad. Hablo español, inglés, portugués, francés y un poco de alemán. Ideológicamente de izquierda, marxista y anarquista. Hincha de Millonarios de Bogotá, colecciono camisetas de fútbol, escucho punk-rock melódico y hardcore. Mi comida favorita es la pizza. Comunicador social y periodista de la Universidad de La Sabana y MSc en Comunicación y Prácticas de Consumo por la ESPM/SP. Me encuentran en Instagram como @daniel_afanador o en Bluesky como danielafanador.co. Paré de usar X/Twitter cuando lo compró en Elon Musk.

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