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Nuevos partidos políticos


Hoy en Colombia cuando una persona habla de política se le ve con un lente que casi todo el mundo tiene y que es capaz de identificar a cualquier persona como uribista o no uribista. Los lentes de algunos van mucho más allá y ven a los simpatizantes del presidente Uribe como furibistas y otros, a los de la oposición como mamertos. Yo, por publicar un video de Álvaro Uribe, he sido tachado hasta de simpatizar con las Farc a pesar de insistir con que son unos criminales de guerra (e incluso narco-terroristas). En esa estigmatización han caído ya varios candidatos presidenciales: Por el lado del Polo Democrático, Gustavo Petro ―por haber pertenecido a un grupo guerrillero que FIRMÓ LA PAZ; por haber ayudado a hacer la CONSTITUCIÓN DE 1991 que hoy quieren enterrar; y por haber descubierto la PARAPOLÍTICA― ha sido llamado por el presidente como ‘terrorista vestido de civil’. Al mismo tiempo, Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical, ―por estar en contra de que un presidente se perpetúe en el poder hasta por doce años― ha sido tildado de opositor, a pesar de que ha sufrido dos atentados (y por lo menos uno frustrado) por su apoyo al presidente desde que se convirtió en su escudero para las elecciones de 2002. También, pero hace cuatro años, el candidato liberal, Rafael Pardo, fue acusado por Juan Manuel Santos de tener vínculos con las Farc. Hace unos años se hablaba de izquierda y derecha. Hoy, o se es o no uribista. Así está el espectro político en Colombia.


Por esto último es que están comenzando a surgir ‘partidos de papel’, como PIN o ADN. Hace unos diez años, había hasta 70 partidos políticos, pero no eran de papel sino ‘de garaje’. Cualquiera podía crear su propio partido, sólo había que contar con 50.000 firmas o la misma cantidad de votos. Con la reforma política de 2003, ese número se multiplicó más o menos por cuatro, ya que cada partido debería obtener el dos porciento del total de votos. En 2006 pasó de haber casi 50 movimientos a sólo diez en el Senado, de los cuales sólo dos no tienen a ninguno de sus representantes ni siquiera con investigación abierta por vínculos con los paramilitares. Uno de los partidos que ha prestado su nombre para que de sus listas hagan parte candidatos apoyados por estos grupos de extrema derecha es Convergencia Ciudadana, cuyo nombre quedó tan deteriorado por el escándalo de la parapolítica, que fue mejor cambiarle el nombre a Partido de Integración Nacional para, supongo, dejarlo limpio, como si no hubiera pasado nada.

Este mismo partido, con Colombia Viva, está sirviendo para dar origen a otro llamado Alianza Democrática Nacional (ADN), pues unos inconformes del primero se adhirieron al segundo, del cual no quedó nadie porque se cambiaron de partido y lo que hicieron fue cambiarle el nombre de Colombia Democrática a ADN. Acá es necesario hacer una pregunta similar a la que acabo de formular: ¿cambiándose el nombre se van a volver más populares? Hay que tener en cuenta que ambos partidos dicen ser uribistas, pero Convergencia Ciudadana y Colombia Viva lo eran y aunque eso los benefició para no perder las curules por sus nexos con el paramilitarismo de nada les sirvió para mantenerse. Entonces, ¿será que dentro de cuatro años saldrán nuevos partidos uribistas porque estos no funcionaron?

Evidentemente se están aprovechando del nombre de Álvaro Uribe para apoyar candidaturas, pero ¿por qué no lo hacen desde los partidos uribistas que ya hay? Actualmente encontramos al Partido Social de Unidad Nacional, mejor conocido como el Partido de la U, del que creo que todos son unos arrodillados al presidente (A Gina Parody y a Marta Lucía Ramírez les tocó salirse por no querer actuar de esta manera y Roy Barreras decidió entrar porque sí quería hacerlo y su partido prefirió expulsarlo); el Partido Conservador, que actualmente apoya a un candidato manchado de uno más de los escándalos de este gobierno; y Cambio Radical, que se comprometió a apoyar al Gobierno hasta el 7 de agosto de 2010, pero que dijo «no más» con respecto a la segunda reelección del presidente Uribe y prefirió apoyar a su propio candidato. Dudo mucho que la aparición de PIN y ADN tenga que ver o con que no son unos arrodillados, o porque se oponen a la forma de actuar del Partido Conservador con respecto al escándalo de Agro Ingreso Seguro o porque no quieren hacer parte de la «oposición» en el partido de Vargas Lleras. Lo que pasa es que no hay cama para tanta gente; pero estos dos partidos efectivamente desaparecerán si se sigue permitiendo que los miembros de los partidos políticos en Colombia se cambien de colectividad como si se cambiaran de camiseta. Lo mejor para fortalecer la democracia es que haya pocos partidos pero que cualquier persona se sienta identificado con uno de ellos: por ejemplo debería haber partidos tradicionales: Partido Liberal y Partido Conservador; partidos de derecha: Partido de la U y Cambio Radical; y de centro e izquierda: Partido Verde Opción Centro y Polo Democrático Alternativo. ¿Por qué crear más partidos uribistas cuando ya existen tres? 

Daniel Afanador

Daniel Afanador — Nacido en la Colombia de los años 90 y viviendo actualmente en Brasil. Este blog lo empecé en el año 2008 cuando estaba en el primer semestre de periodismo en la universidad. Hablo español, inglés, portugués, francés y un poco de alemán. Ideológicamente de izquierda, marxista y anarquista. Hincha de Millonarios de Bogotá, colecciono camisetas de fútbol, escucho punk-rock melódico y hardcore. Mi comida favorita es la pizza. Comunicador social y periodista de la Universidad de La Sabana y MSc en Comunicación y Prácticas de Consumo por la ESPM/SP. Me encuentran en Instagram como @daniel_afanador o en Bluesky como danielafanador.co. Paré de usar X/Twitter cuando lo compró en Elon Musk.

Ver comentarios

  • Se llama mitología, a los egipcios los unía las partes dispersas de un dios. A los colombianos les gusta el mito del Presidente, como figura de poder. Honestamente porque los humanos se dejan de esta farsa de la democracía, no es un presidente, ni los corruptos, de por sí un sistema donde lo que diga la mayoría es ley, es un sistema corrupto. Nuestras vidas podrían ser borradas de forma democrática y tal vez de esa forma los pueblos del mundo dirían que un asesinato es legítimo.

  • Vicky, hasta ahora veo tu comentario y perdón por responderlo un año después. He sido un poco descuidado. Por estos días volví a escribir sobre Álvaro Uribe.

    Un saludo

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