Mientras se da esa discusión pueden pasar meses o hasta años como ya pasó con el senador Surdarsky y su propuesta de modificar el sistema electoral (nunca salió adelante porque nadie más dentro del congreso la apoyó). Durante ese período de tiempo, entre que una ley es propuesta y aprobada, la tecnología no se detiene.
Otra crítica que surge, volviendo al ejemplo de Uber y Airbnb, es que tienen el poder de acabar con miles de empleos formales de gente que hacía bien su trabajo, pero que no es altamente cualificada. Por ejemplo el taxista que nunca se negó a llevar a nadie y ofrecía un excelente servicio no va a existir más dentro de unas décadas porque quizás las personas prefieran utilizar Uber X, que es más barato y no conducen taxistas, sino personas comunes y corrientes. O el caso de un mesero de hotel. Si la demanda de personas queriendo quedarse en una casa en vez de un hotel en época de vacaciones aumenta, muchas de las personas que trabajan para un hotel van a quedarse sin empleo.
Siendo realistas, ni los taxis ni los hoteles van a dejar nunca de existir, pero seguramente verán afectada su hegemonía como ya lo estamos viendo, y por consiguiente muchas personas dejarán de trabajar en sectores que hasta hoy habían sido intocables.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando esto mismo sucede en un sector de la economía que es prácticamente blindado como lo son los bancos?, ¿qué pasa cuando una empresa ofrece un servicio que ya ofrece un banco? ¿pasará lo mismo que hablábamos arriba de gente quedándose sin empleo por culpa de esas empresas?
Primero veamos algunos ejemplos. Nubank en Brasil es un banco que no tiene oficinas físicas, no cobra una sola comisión y su único producto es una tarjeta de crédito que (al igual que un celular OnePlus), nadie puede conseguir. Para solicitarla hay que entrar en una lista de espera de varios meses y la aprobación depende de una metodología que el mismo banco inventó y nadie sabe como funciona. La ventaja es que, si bien no existen oficinas físicas, su servicio de atención al cliente es 110% mejor que el de cualquier banco. Pedir ayuda desde la aplicación del celular es como hablar con alguien por WhatsApp o los mensajes de Facebook no son ignorados, sino respondidos por seres humanos en tiempo real.
Ahora hablemos de Transferwise, fundada en Estonia, pero con presencia en varios mercados europeos, Estados Unidos, Brasil, México y Colombia, estos 3 últimos solo para recibir dinero (aquí la lista completa). Transferwise hace exactamente lo mismo que hacía un banco cuando necesitábamos depositar dinero en una cuenta de otro país. Técnicamente no es simple, pues en ninguna ciudad es común encontrar bancos extranjeros a los que uno pueda llevar dinero en efectivo para que sea retirado en el exterior. Como se suele hacer ese proceso es yendo a un banco local a solicitar una transferencia interbancaria, llenar un formulario más grande que el de la visa de Estados Unidos, en el que nos van a preguntar hasta si somos unos delincuentes, y pagar una taza de aproximadamente $30 dólares (más IVA) por transferencia (una vez hablé con más detalle sobre ese proceso aquí). Lo que hace Transferwise es cobrar una comisión un 90% menor y con cero burocracia.
Por otro lado, ¿cómo funciona el tema de una transferencia internacional? Con papeleo, burocracia, cero transparencia y tarifas altas. Y, finalmente, ¿a los bancos les interesa que las personas aprendan a controlar sus gastos? No, no les interesa. Si fuera por ellos, deberíamos comprar todo lo que se nos antoje y pagar a 36 cuotas. De todas formas ellos ganan por intereses.
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