A medida que la Internet se masifica y llega a más hogares y oficinas en todo el mundo, lo mismo sucede con otros productos y servicios derivados que le dan gracia y sentido a la red como la conocemos. No sería muy útil si pudiéramos intercambiar datos a altas velocidades y lo único que pudiéramos hacer fuera enviar y recibir correos. Es por eso que mientras la demanda por dispositivos móviles, como tabletas o celulares, aumenta, lo mismo sucede con servicios que ofrecen comunicación y entretenimiento.
Lo bueno de todo esto es que se está «democratizando» el entretenimiento, y está llegando cada vez a más personas. Lo malo es que siempre nos vamos a encontrar con manos oportunistas queriendo sacar provecho de este tipo de situaciones.
Con lo anterior nos podríamos enfrentar a 2 posibles escenarios. El primero es que si una empresa como Telefónica decide cobrarle a WhatsApp una tasa por utilizar su red, volveríamos a los viejos tiempos de los mensajes de texto, en los que pagábamos ¿10 centavos de dólar por mensaje? por mensaje enviado. Y esto debido a que WhatsApp tendría que recuperar de alguna manera lo que tiene que pagar por utilizar la red, viéndose forzado a subir los costos de su servicio.
El segundo escenario sería el de las mismas ISP degradando la velocidad de algunos de los servicios más utilizados para imponer el uso de otros que consumen menos ancho de banda o son propios. Así, sabemos que si Claro o HBO, en sociedad con Directv, tienen un servicio de series y películas por Streaming, les va a convenir que estos sean aparentemente más rápidos y «mejores». De esta manera, a pesar de que tengamos velocidades increíblemente altas de descarga por las que estamos pagando, va a llevar a que en algún momento nos cansemos y terminemos, o cancelando el servicio, o yéndonos con aquel que nuestra ISP quiere que utilicemos.
Afortunadamente hasta ahora ninguno de estos 2 escenarios ha llegado. Si en este momento una empresa prestadora de servicios de Internet llegara a afectar la experiencia de sus usuarios por darle prioridad a uno de sus propios servicios, o por complacer a sus inversores, sería tan fácil como cambiarnos de operadora y quedarnos con una que nos dé prioridad como usuarios.
El problema sería si todas las ISP se pusieran de acuerdo en degradar la velocidad de YouTube y Netflix.
En Colombia, por ejemplo, era imposible en algunas ocasiones ver vídeos en la más alta calidad si nuestro operador era Claro (Telmex), como lo advirtió John Freddy Vega en su momento
Daniel Afanador
Daniel AfanadorDaniel Afanador — Nacido en la Colombia de los años 90 y viviendo actualmente en Brasil. Este blog lo empecé en el año 2008 cuando estaba en el primer semestre de periodismo en la universidad. Hablo español, inglés, portugués, francés y un poco de alemán. Ideológicamente de izquierda, marxista y anarquista. Hincha de Millonarios de Bogotá, colecciono camisetas de fútbol, escucho punk-rock melódico y hardcore. Mi comida favorita es la pizza. Comunicador social y periodista de la Universidad de La Sabana y MSc en Comunicación y Prácticas de Consumo por la ESPM/SP. Me encuentran en Instagram como @daniel_afanador o en Bluesky como danielafanador.co. Paré de usar X/Twitter cuando lo compró en Elon Musk.