mirincon.co - Blog Personal de Daniel Afanador

31 de mayo de 2020

Vivir en el Brasil de Bolsonaro


Los números que ponen a Brasil como el segundo país con mayor número de contagios y cuarto en número de muertes por COVID-19 al momento de escribir este post es solo la punta del iceberg de lo que está pasando en el Brasil de Bolsonaro. Ciertamente, la experiencia vivida día a día por personas como yo es muy diferente a la de quienes acompañan los acontecimientos por medios internacionales, a quienes solo les llega una parte de todo lo que está pasando. Brasil, el último país del mundo en abolir la esclavitud en 1888, tiene aún marcas visibles al día de hoy que solo empeoran la situación.

Vemos en estos días las revueltas en Estados Unidos a raíz de la muerte en Minneapolis de George Floyd, a quien la policía mató asfixiado cuando estaba desarmado. Las revueltas, que se propagaron por el resto del país, serían solo una respuesta de la comunidad afrodescendiente a la violencia policial racista. El País Brasil rescataba la cifra de que en Estados Unidos 1 de cada 1.000 hombres negros en Estados Unidos tiene probabilidades de morir a manos de la policía. La cifra es 2,5 veces más alta que para hombres blancos, de acuerdo con un estudio de la Rutgers University entre los años 2013 y 2018.

El Principe del Rap, serie de los años 90 protagonizada por Will Smith, ya nos advertía sobre esta problemática (vídeo a continuación).


La realidad es que ser hombre blanco es un privilegio en el mundo de hoy. No solo los negros, sino las mujeres, la comunidad LGBT y los grupos indígenas cuentan con menos derechos y oportunidades. Y lo peor de todo es que una porción significativa de la sociedad tiende a comportarse acorde con la discriminación: machismo, racismo, homofobia, xenofobia, etc. Y esto es lo que explotan políticamente la extrema derecha y el fascismo para ganar elecciones. Así fue como Jair Bolsonaro se hizo con el cargo de Presidente de Brasil.

En mi caso, ser un hombre blanco en Brasil me permite ver la problemática de lo que pasa en el Brasil de Bolsonaro con otros ojos. Al final, por más que yo sea inmigrante, mi acento y mi apariencia se camuflan fácilmente como si yo fuera un brasilero más, y afortunadamente nunca he recibido un mal trato de nadie por haber nacido en otro país. Pero sé que no es igual para la mayoría de brasileros, muchos de ellos negros, viviendo por debajo de la línea de pobreza, que es a la que más duro le ha tocado resistir el COVID-19.

23 de mayo de 2020

El futuro de la información


Si de 10 años para acá tuvimos la popularización de los teléfonos inteligentes, los últimos 5 trajeron cambios acelerados sobre cómo nos comunicábamos dentro de estos dispositivos. El pasado 15 de mayo, Facebook anunció la adquisición de Giphy, el servicio que funciona como una biblioteca de Gifs para otras plataformas. Giphy se suma a la larga lista de compañías adquiridas por Facebook en su intento por darle forma a nuestra cultura popular, por donde ya han pasado Instagram, WhatsApp, Oculus VR y MSQRD, entre otras.

Solo lo hecho por Facebook con estas adquisiciones ha dado forma en gran parte a como nos comunicamos hoy en día. Y lo más seguro es que de aquí a 10 años todo funcione de forma completamente diferente. Eso es lo que el siglo XXI nos ha eseñado.

A las adquisiciones de Facebook habría que sumarle sus intentos por apropiarse de formatos por otros inventados como lo son las Stories, que aparecieron por primera vez en Snapchat, pero que se popularizaron gracias a Instagram, o los Facebook Avatars, que no son más que una copia de los Bitmojis de Snapchat.

Si hasta aquí solo hemos hablado de cómo las propiedades de Facebook le dan forma a la comunicación global, no podemos dejar de lado lo que han hecho otras compañías. Zoom en menos de un semestre puso a todo el mundo a hablar por videoconferencias como no lo habían podido hacer otras plataformas más antiguas. Ni siquiera Skype o Google Hangouts con más tiempo de vida habían popularizado las videollamadas a este nivel. Slack también creció en medio de la pandemia. Solo en el mes de marzo sumaron 7.000 clientes de pago (empresas) que tuvieron que migrar su comunicación diaria a canales online.

Todo lo que iba a pasar en los próximos 10 años se aceleró de forma dramática a raíz del coronavirus, del que hablamos en un post anterior, y eso es lo que estamos experimentando con todas las formas de comunicación en estos momentos. No nos olvidemos, sin embargo, de otros cambios que ya venían sucediendo hace unos años: la muerte del periodismo impreso, la explosión de las #FakeNews, los bots desgastando el debate político en Twitter, la proliferación de plataformas de mensajería instantánea, el crecimiento de YouTube y Netflix, el estancamiento de la televisión.

2 de mayo de 2020

De la URSS a la Rusia actual: lo que nadie nos contó


"Camaradas, la nación está en bancarrota. No nos queda más que abandonar el comunismo (...). Siempre supimos que esta patraña no podría sostenerse". Estas eran las palabras de Fidel Castro en el episodio de los Simpson del billete de 1 trillón de dólares. Castro se queda con el billete y salva a Cuba.

Podríamos pensar en un escenario similar en la Unión Soviética en los años 80, cuando M. Gorbachev comenzó a introducir cambios en el sistema, que buscaban garantizar una apertura democrática y económica. En los años 70, China, también bajo el comando de un Partido Comunista, introdujo de la mano de Deng Xiaoping cambios económicos al abrir su economía y acercarse a los Estados Unidos. Sin embargo, nada hizo China respecto al respeto de los Derechos Humanos o de apertura democrática inclusive hasta el día de hoy. Gorbachev, en cambio, intento hacer pequeños cambios en ambos frentes, en lo que se conoció como la Perestroika.

Gracias a estos cambios fue posible que en 1989 cayera el muro de Berlín. Poco antes, el Gobierno de la República Democrática Alemana (RDA) había perdido todo el apoyo de la Unión Soviética cuando Gorbachev optó por darle autonomía a cada Estado de la Europa del Este a cambio de que estos dejaran de depender económicamente de Moscú. En ese momento, cuenta el libro Revolution 1989: the Fall of the Soviet Empire, escrito por Víctor Sebestyen, en Berlín se dieron cuenta de que literalmente no tenían dinero. Habían estado viviendo a costa de préstamos y no tenían una economía realmente funcional.


En la película La Vida de los Otros (trailer arriba), que cuenta la historia de un escritor que era vigilado por la Stasi, el cuerpo de seguridad estatal de la RDA, podemos ver cómo cada detalle de la vida de las personas era documentado con el fin de ser usado en algún momento en un juicio por delitos como ser enemigo del Estado. La película nos permite ver que el cuerpo de seguridad del Estado funcionaba a la perfección. Al final del día, no había muchos disidentes, pues había una cultura del miedo que no lo permitía.

19 de abril de 2020

COVID-19: una nueva esperanza


Estamos perdidos en medio de la selva, tenemos una sola bala y necesitamos comer. Hay dos opciones: o cazamos un animal y sobrevivimos o desperdiciamos la bala y nos morimos de hambre. Algo así nos está pasando como sociedad en este instante debido al COVID-19. Tenemos una oportunidad única para que el mundo siga funcionando dentro de unos meses o para que el planeta explote porque no hicimos nada.

En un post publicado por Byron Rizzo en Tecnovortex titulado La Tecnología en los tiempos del Coronavirus, se hace el paralelo con el niño que decía una y otra vez que venía el lobo, aunque no fuera verdad. Cuando un día el lobo realmente vino, nadie le creyó.

En la vida real no hay un lobo. Hay información, que puede ser real o falsa. Y si bien las #FakeNews son un concepto relativamente nuevo, que creció junto con las redes sociales y las plataformas de mensajería instantánea en la última década, no olvidemos que en la Alemania Nazi y en la Unión Soviética ya se mentía de forma descarada para lavarse las manos.

En conflictos posteriores a la guerra fría, la información siguió siendo un arma de guerra: Bosnia, Kosovo, Iraq y Colombia son solo algunos ejemplos. Pero hasta ahora siempre había un fin político detrás de cualquier esfuerzo por divulgar información falsa. Fue así como se ganaron las elecciones de Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil, el Brexit en el Reino Unido y el plebiscito por la paz en Colombia. Siempre había un enemigo al que podíamos apuntar con el dedo, adversarios políticos a los que pudiéramos culpar por cualquier problema, y votar en contra de ellos.

Trump culpaba a los inmigrantes; Bolsonaro, al Partido de los Trabajadores de Lula; el Brexit, a la Unión Europea; y el Plebiscito en Colombia, a las Farc. Era muy simple reducir cualquier problema a un único causante. Extirpar ese causante resolvería todos nuestros problemas, decían nuestros líderes. Y aquí estamos.

23 de febrero de 2020

Entre el abuso y la tolerancia


En 2018 fueron 24 libros. En 2019 fueron 25. Antes no llevaba la cuenta de cuánto había leído en 1 año, pero sí sabía que pasaba mucho tiempo en redes sociales, especialmente Facebook. Hoy todavía paso buena parte de mi tiempo en Twitter y YouTube, y subo fotos a Instagram, pero hoy soy menos dependiente que en ese entonces y eso es un gran avance.

Los motivos por los que me alejé de Facebook los expliqué en otros posts en su momento, pero aunque hoy sigo siendo usuario activo, no se compara el tiempo que pasaba de 2017 para atrás con lo que paso hoy. Me alejé básicamente porque yo mismo me di cuenta de que el tiempo que pasaba allí adentro no era normal. Facebook, al ser practicamente una Internet paralela de la que no hace falta salir, comenzó a absorver gran parte del tiempo que pasaba al frente del celular, y todo esto era posible por la dopamina que se libera en nuestro cuerpo cada vez que vemos una notificación nueva o en que bajamos en el Feed de noticias sin nunca encontrar un final. Se trata del mismo efecto sobre el cerebro de apostar, fumar o drogarse: es placer sin hacer el mayor esfuerzo.

En paralelo a todo eso, comencé a ser más consciente de cómo gastaba mi tiempo. Si bien desde pequeño leía libros, nunca me interesó cuántos leyera en 1 año. Durante el colegio y la universidad me acompañaban textos que tenía que leer porque sí. Mientras tanto, también leía blogs, foros y noticias. O cuando llegaba a un consultorio médico, tomaba cualquier revista que tuviera en frente y me ponía a leerla. 

Hace casi 10 años, llegaron los celulares de forma masiva, y comenzamos a pasar más y más tiempo con ellos de una forma quizás muy inocente, pues al cabo de unos años nos vemos a nosotros mismos pasando horas y horas que antes dedicábamos a otras cosas. Y cuando se apaga la pantalla nos vemos a nosotros mismos sin hacer nada. De ahí que el nombre de la serie Black Mirror haga referencia a un espejo negro, que no es nada más que nuestro reflejo en el celular, nuestra relación con la tecnología.

17 de noviembre de 2019

Confundiendo al Machine Learning


Machine Learning e Inteligencia Artificial, dos componentes invisibles de nuestra vida diaria. La forma como Facebook organiza todo su contenido para nosotros, o los resultados de búsqueda en Google, cuentas a las que deberíamos seguir en Twitter o la próxima canción que sonará en el modo aleatorio de Spotify. Lo que todo esto tiene en común, y que está cada vez más presente en nuestras vidas, sin que lo notemos, es que las interfaces con las que interactuamos en el día a día, especialmente teléfonos inteligentes y computadores, dependen cada vez menos de nosotros, y más de una inteligencia artificial que no vemos, algoritmos que toman decisiones por nosotros. 

Si vamos un poco más allá, nos encontraremos con asistentes virtuales como Alexa de Amazon o los carros autónomos de Tesla, que pueden funcionar sin que haga falta tocarlos (como en el vídeo de abajo de Otto). Ya lo mencionábamos en un post en el que hablábamos sobre el algoritmo de Uber, en el que dábamos un ejemplo de cómo funciona la inteligencia por detrás de las aplicaciones de transporte privado.
Un algoritmo que debe calcular, por ejemplo, de 20 conductores a menos de 1 Km a la redonda, cuál es el que debe mandar para que me recoja en un viaje que haré de mi casa a un bar a 4 KM de distancia. De hecho, hay miles de conductores registrados en Uber. ¿Por qué la última vez que viajamos nos llegó uno y no otro?, ¿por qué no llegaron dos conductores en vez de uno?
 El algoritmo de UBER, noviembre de 2016

13 de octubre de 2019

Hacia un mundo más auténtico



La remoción de HKmap.live de la App Store de Apple en los últimos días trae una vez más a la discusión el tema de la libertad de información, esta vez no de la mano de un Gobierno, como suele ser en la mayoría de los casos, sino de una de las mayores corporaciones en todo el mundo como lo es Apple, responsable de todos los iPhones conectados a Internet en este momento, un número cercano al 13% de los smartphones, frente al 87% de Android

Que una sola empresa tenga el poder de decidir qué Software pueden o no instalar en sus términales los usuarios es similar a cuando en una dictadura se le ordenaba a la prensa hacer vista gorda a ciertos temas. Estos tiempos ya los creíamos superados, pues desde Internet podemos tener acceso a mil y un versiones de cualquier noticia que los medios de comunicación decidan poner en su agenda.

Cuando tenemos una noticia falsa en frente, es deber nuestro cuestionar sea lo que sea que nos estén contando. Esto fue lo que pasó con un email enviado por Tim Cook (CEO de Apple) a sus empleados, cuando intentó explicar por qué habían sacado la App de HKmap.live de la tienda de aplicaciones. Según Cook, decía el email, la aplicación estaba siendo usada para atacar polícias en las protestas de las últimas semanas en Hong Kong. Lo delicado del asunto era que, como si se tratara de una noticia falsa, no se presentaba una sola prueba o hecho verificable que permitiera demostrar que la decisión de Apple fuera legítima. A propósito, si quieren saber más sobre lo que está pasando en Hong Kong, pueden ver este vídeo que hizo Platzi.



Similar a un castillo de Lego construido con miles de fichas, la cuenta de Pinboard en Twitter escribió todo un hilo demostrando por qué las fichas que daban forma a ese castillo (la versión de los hechos según Apple) no encajaban con la realidad. Entre otras cosas, mientras Apple afirmaba que la aplicación estaba siendo usada para "atacar violentamente a policías", lo cierto era que la aplicación ni siquiera mostraba la ubicación individual de cada policía. 

Y así, ya no como un castillo de Lego, y sí como uno de naipes, toda la estructura se viene al piso, dejando en evidencia que una empresa tan poderosa como Apple puede simplemente redactar un comunicado, empujarlo hacia los medios de comunicación y hacer de cuenta que todo continúa en normalidad.

Este tema es más complejo aún, si tenemos en cuenta que involucra a Gobiernos, corporaciones y activistas políticos, cada uno con su propia agenda política. No olvidemos que detrás de Estados Unidos y Europa, el mercado chino es el tercer mayor para Apple y donde se fabrica la mayoría de sus terminales. Un conflicto entre Apple y el Gobierno Chino, donde manda un Partido Comunista (no muy amigo de los movimientos democráticos), podría desencadenar en decisiones como las que en el pasado han afectado a Facebook o a Twitter, que han sido bloqueados en el país. Una decisión similar para Apple significaría millones de dólares en pérdidas para sus accionistas, no pudiendo fabricar ni vender más en China.

Si bien no hay evidencia de que Apple haya llegado a estar cerca de que todo esto sucediera, lo cierto es que nadie quiere incomodar al Gobierno Chino si muchos de tus negocios están en ese país. Tienes dos opciones: o haces vista gorda y trabajas callado, o te vas. Esto es lo que intentó hacer Tim Cook.

Así funciona el mundo en países donde no hay democracia. Eso lo sabemos desde los años 30 cuando muchas empresas alemanas se beneficiaban en el Gobierno de Hitler mientras disidentes políticos y comunidad judía eran perseguidos.

25 de agosto de 2019

Las redes sociales están rotas

Quizás no lo recordemos, pero en sus inicios para hacer un Retweet en Twitter había todo un trabajo manual en el que nosotros mismos escribíamos un tweet, comenzando con las letras RT, seguido del @ del usuario al que estábamos por citar y finalmente el contenido del tweet. Podríamos decir que le prestábamos un poco más de atención a lo que estábamos escribiendo, a diferencia de lo que hacemos ahora, en que con un solo Retweet podemos llegar potencialmente a todos nuestros seguidores, independiente de si estamos diseminando una noticia falsa u ofendiendo a alguien.

El creador del RT en Twitter, un desarrollador llamado Chris Wetherell, asemeja su creación con entregarle un arma cargada a un niño de 4 años. Así titulaba Alex Kantrowitz de BuzzFeed su entrevista al hombre detrás del Retweet. Y no es para menos. Tras las últimas elecciones en Estados Unidos, Brasil, Brexit en el Reino Unido y el plebiscito por la paz en Colombia, las redes sociales, no solo Twitter, sino Facebook, Instagram, WhatsApp y YouTube pasaron a ser el tema de discusión de una opinión pública cada vez más preocupada por cómo estamos tomando decisiones políticas en la era de las redes sociales.

Hace unas semanas, Netflix lanzó el documental Nada es Privado, del cual abajo pueden ver el trailer. El documental narra el papel desempeñado por Cambridge Analytica en la campaña presidencial en los Estados Unidos, que declara como ganador a Donald Trump y su relación con el Brexit, así como su relación con decenas de procesos electorales alrededor de todo el mundo. Una empresa construida con el fin de mover la aguja a favor del candidato dispuesto a ensuciarse más las manos, divulgando mentiras. Los resultados están ahí afuera. Se trata de nuevos líderes que no son liberales ni consdervadores, sino apologías a todo lo malo que representa la extrema derecha. Y todo esto fue posible con nuestros propios datos.


8 de julio de 2019

El regreso de los torrents: fin a la hegemonía de Netflix

 
Que Alibaba se haya convertido en la empresa minorista más valiosa del mundo, a pesar de que no posee ningún inventario físico; que AIRBNB se haya convertido en el proveedor de servicios de alojamiento más grande del mundo, a pesar de que no es propietaria de ningún inmueble para ofrecer sus servicios; y que UBER se haya convertido en el proveedor de servicios de transporte automotriz más grande del mundo, a pesar de que no es dueño de ningún taxi. 

Autor desconocido

Algo similar a lo arriba descrito lo podríamos aplicar a la industria del entretenimiento con Netflix como contrapeso a la televisión. Netflix, que nace en los años 90 como un servicio para alquilar series y películas por correo en Estados Unidos, se convirtió de la noche a la mañana, en cuestión de pocos años, en la mayor amenaza para la televisión sin producir una sola serie o película.

La primera serie producida por Netflix fue Lilyhammer en el año 2012 (trailer, abajo). Lilyhammer contaba la historia de un Gangster en Nueva York que delataba los socios de su organización a cambio de entrar a un programa de protección de testigos, gracias al cual recibe un cambio de identidad y se va a vivir en una pequeña ciudad en Noruega en medio de la nada y donde nunca pasa nada, llamada Lilyhammer.

Entre 1997 y 2012, fechas de fundación de Netflix y lanzamiento de Lilyhammer, respectivamente, pasaron muchas cosas. Aparecieron los smartphones, aumentó la velocidad de Internet y se popularizaron los servicios de streaming, Netflix entre ellos. Fueron 15 años en los que Blockbuster quebró y que las empresas de Internet usaron a su favor para sacarle ventaja a las industrias más tradicionales, como lo son los canales de televisión.


21 de abril de 2019

La generación de la resistencia


Todos los días abro mi correo y me encuentro con una bandeja de entrada llena de Spam. Promociones de bancos para usar más la tarjeta de crédito, ofertas de tiendas en las que alguna vez compré y Newsletters de empresas que ni siquiera sabía que tenían mi correo. En las redes sociales, el panorama parece no ser muy diferente. Todos nos quieren vender productos que ni siquiera sabíamos que necesitábamos. Todos quieren nuestro dinero.

Ni siquiera por fuera de Internet estamos a salvo. Encendemos la televisión, y spot tras spot tratarán de convencernos de cómo gastar nuestro dinero. Abrimos las revistas, el periódico o encendemos la radio, y estamos de forma permanente siendo perseguidos. Los únicos lugares seguros parecen ser Netflix y los libros (aunque por ambos tenemos que pagar).

No importa si no tienes dinero. Tu banco te prestará. El celular desde el cual te comunicas también lo compraste. En algún momento te convencieron, y no te diste cuenta de que comprar ese celular o ese computador portátil te iba a hacer "más feliz" (sí, entre comillas). Lo justificaste en el fondo con el argumento de que el anterior ya estaba muy viejo para conservarlo. Caíste en la obsolescencia programada: productos que fallan para que tengas que comprar nuevos. Y el ciclo comienza nuevamente.

24 de febrero de 2019

Flexibilización laboral: el mal del siglo XXI


Si han estado al tanto de las últimas novedades sobre periodismo online, seguramente se hayan enterado del despido masivo de empleados en BuzzFeed. BuzzFeed, que nacía como un medio de comunicación puramente online, no pudo contra Google ni contra Facebook si hablamos de la distribución de los contenidos y de la venta de publicidad.

Recordemos cómo solo hace unos años la mayoría de sitios que visitábamos los encontrábamos navegando en Google. Así llegábamos a blogs, a foros y a portales de noticias. Luego, a mediados de los años 2000, llegaron las redes sociales, Facebook y Twitter, principalmente, y se abrió una plataforma desde la cual se invertía el escenario. Ya no teníamos que buscar el contenido, sino que el contenido venía a nosotros.

Esto lo cambió todo para los medios de comunicación impresos, que durante décadas tuvieron un negocio basado en la logística de entregar periódicos y revistas, además, claro, de la construcción de la información. Con esto vino un gran cambio respecto a cómo nos informábamos, ya no desde medios físicos, sino desde pantallas. De esta forma, el modelo de negocio del periodismo escrito se vino al piso. Y con él, el trabajo de comunicadores que le habían entregado la vida al periodismo. No era solo BuzzFeed. Hace solo unos días la Editorial Televisa cerraba en Colombia y dejaba sin trabajo a 100 periodistas.

Lo venimos viendo hace 10 años, y no se detendrá. Continuaremos viendo industrias desapareciendo o cambiando radicalmente. No son solo los periodistas, sino los transportadores, la industria del turismo (Uber, Cabify, 99), los libreros (Amazon) y hasta las entregas a domicilio (Rappi y iFood).

Entendemos el cambio como algo inevitable, no necesariamente como algo positivo, por más de que con ello vengan oportunidades. Aquí tenemos un iceberg, en el que a lo lejos todos pueden ver la punta, pero en el que nadie sabe qué es todo lo que se esconde debajo de ella.

27 de enero de 2019

Meritocracia: privilegios y obstáculos

Una de las discusiones más candentes en Brasil por estos días no tiene que ver con política. Se trata de la meritocracia. Hay quienes están a favor. Hay quienes están en contra. ¿De qué se trata y a qué viene esta discusión?

Partamos de que Brasil es un país racista, a pesar de que gran parte de la población es de color negro (menos del 50% de la población es blanca). Muchas veces no se trata de un racismo en el que se agreda física o verbalmente al otro, sino de invisibilizar al otro, como si no existiera.

En el día de los padres del año 2018, O Boticário, una marca de cosmética y perfumes, lanzó un comercial haciendo alusión a la familia tradicional brasilera. Un padre, una madre y tres hijos (vídeo abajo). En su momento, hubo quienes no se sintieron representados. Toda la familia era de personas negras, cuando para las personas comunes y corrientes (no racistas) solo eran personas, independiente de su color de piel.

Por algún motivo, de las 10 millones de vistas que acumulaba el vídeo cuando este post fue escrito, 18.000 usuarios dieron un no me gusta. Inclusive, había quienes por escrito manifestaban su inconformidad porque no se mostraba una persona de color blanco en el comercial. Según ellos, había falta de representatividad en la pieza publicitaria, explicaba la revista Exame. A pesar de que todo el resto de la industria audiovisual suele mostrar personas blancas en un mundo perfecto (parecido a Instagram).