9 de junio de 2010

¿Justicia, 25 años después?

Más de tres meses después sin escribir nada, he vuelto; y lo hago porque hoy, después de 25 años, es condenado el primer militar por los desaparecidos del Palacio de Justicia, el Coronel (r) Alfonso Plazas Vega. En noviembre de 1984, un comando del M-19, un grupo guerrillero que se desmovilizaría a comienzos de los 90 y haría parte de la Asamblea Nacional Constituyente que escribió la Constitución de 1991, ingresó al Palacio de Justicia, supuestamente para hacerle un juicio al presidente. Para recuperar el edificio, en el cual se encontraban los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el Ejército ingresó al lugar. Lo que pasó después de que el Ejército ingresó es lo que se discute más de dos décadas después, pues once de las personas que habrían sido rescatadas resultarían desaparecidas. Plazas Vega fue condenado en primera instancia a treinta años de cárcel por la desaparición forzada de once personas que salieron vivas del sitio. La verdad es que no me alegro por esta condena, pero tampoco estoy en contra de ella.


Por un lado, más de 25 años después, la justicia se ha pronunciado por unos hechos de los cuales han querido responsabilizar totalmente al M-19. Si bien la toma sí fue idea de este grupo, el argumento de algunos defensores de Plazas Vega, como el Presidente Álvaro Uribe, es que "ninguno de los actores criminales está en la cárcel". Pero la verdad es que hay que tomar los hechos ocurridos en el Palacio de Justicia por dos lados: el primero, la toma del grupo guerrillero y, segundo, la retoma del Ejército. La justicia lo que ha estado juzgando son estos últimos hechos, y aquí el presidente Uribe no puede pretender que las personas que fueron rescatadas por el Ejército fueron asesinadas por el M-19, porque hay videos que muestran gente de la que no se volvió a saber nada saliendo viva, escoltada por el Ejército y llevada a la Casa del Florero.

Por lo que hay que buscarle la responsabilidad al M-19 es por la toma, de la cual son tan responsables como del robo de las armas en el Cantón Norte, de la toma de la embajada de la República Dominicana o del robo de la espada de Simón Bolívar. Pero ¿cómo pretenden que haya alguien en la cárcel si todos los guerrilleros que ingresaron a ese lugar fueron dados de baja por el Ejército o desaparecidos? Mucha gente se estará preguntando por qué los verdaderos culpables están hoy en el Congreso o en alguna gobernación. ¿Pero cómo va a ser culpable el senador Gustavo Petro si en ese momento se encontraba en la cárcel? Quizás Antonio Navarro sí sabe algo de los hechos, pues por lo menos era el segundo al mando cuando el M-19 se desmovilizó, pero a estas dos personas, de las pocas que quedan de ese grupo armado, las tendrán en la mira, aunque no lo puedan comprobar, pues no estuvieron donde ocurrieron los hechos.

El que quizás estuvo en el lugar equivocado y en el momento equivocado, a pesar de querer mantener la democracia, es el coronel Alfonso Plazas Vega, pues por lo que he leído se le han inventado testimonios y su función cuando el Ejército ingresó al palacio fue de sacar a los ocupantes del palacio y entregarlos para que Inteligencia Militar los llevara a la Casa del Florero. Los responsables deben ser éstos últimos y los superiores del coronel.


Nota: Al comienzo dije que no estoy en contra de la condena porque, producto de ella, dos ex oficiales más, que aparentemente tienen más responsabilidad que Plazas Vega, serán investigados. Quizás acá empiece una serie de investigaciones para esclarecer varios crímenes de lesa humanidad que se cometieron en la época.

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