16 de septiembre de 2011

¿Por qué me pasé a Ubuntu?


El 99% de las personas que conozco utiliza sistema operativo Windows o MacOS. Ya sea porque los traen instalado por defecto o porque no conocen más marcas. De hecho, si vemos la cuota de mercado de computadores portátiles en Colombia, en un artículo publicado esta semana por @EnterCo, la mejor revista de tecnología en Colombia en mi opinión, podemos ver que entre marcas como HP, Samsung, Acer, Toshiba, Sony y Mac, sólo por nombrar algunas, tienen más del 80% del mercado, y lo que uno concluye es que ningún ordenador viene sin sistema operativo instalado, a menos que uno compre un clon. Ya hace un tiempo expliqué que adquirir una máquina con un sistema operativo que venga instalado por defecto aumenta sus costos, y estimé que una licencia de Windows o MacOS está entre 20 y 150 euros. Este es el primer punto por el que vale la pena defender a Ubuntu, es un sistema operativo gratuito que se puede bajar desde la página del producto.

La primera vez que escuché hablar de Ubuntu fue en el año 2006. Fue precisamente para esa época en que comencé a leer blogs, y los primeros que recuerdo haber comenzado a seguir con frecuencia fueron Microsiervos, Después de Google y el desaparecido blog de Javimoya, el mejor blog que he leído, pero que infortunadamente hoy no queda rastro alguno de él. En fin, fue en estos comienzos, cuando comencé a leer blogs que leí por primera vez de Ubuntu, un sistema operativo alternativo y que había sido lanzado hacia finales de 2004. O sea, llegaba veinte años después de las primeras versiones de Windows y de Mac, por lo cual es difícil que algún día alcance sus niveles de popularidad. Pero algo que lo hace competirle de frente es que está basado en Linux, un sistema operativo que apareció en 1991 y al que se le reconoce su potencial en que el 89% de los supercomputadores del mundo están basados en Linux y, al igual que el 78% de los servidores en el mundo, como lo menciona @CHW_NET, en este artículo dedicado al tema.

Ubuntu llegó en 2004, 20 años después de la primera versión de Mac

Esa fue la primera vez que escuché hablar de Ubuntu, pero lo dejé ahí por varias razones. Recuerdo que incluso uno podía pedir que el enviaran los discos a la casa. De cualquier forma, ya fuese bajándolo o pidiéndolo por envío, nunca se me ocurrió instalarlo en mi computador. Había un temor de que si ya sé utilizar Windows para qué lo voy a cambiar por uno nuevo que no tengo ni idea. Pero no fue hasta este año en que la Facultad de Ingeniería de mi universidad organizó unas charlas sobre Software Libre, en las que hablaron entre otras cosas de Linux, Ubuntu y Leylleras. Un conferencista del que no recuerdo el nombre me convenció de hacer el cambio. Lo que más me llamó la atención es que no hay un ánimo de lucro de la empresa, ya que se trata de una licencia que cualquier persona puede modificar y así se van generando mejores versiones de un producto inicial, diferente a como sucede en Apple y Microsoft, que son solo un grupo de expertos los que determinan qué cambios hacer.

Esa misma semana bajé Ubuntu, y algo muy interesante es que uno puede tener dos sistemas operativos instalados. Es decir que el cambio de Windows no es arbitrario sino que si en algún momento uno quiere trabajar en uno o en otro lo puede hacer. Me refiero a que el miedo al cambio no es un impedimento. Uno puede aprender de a poco sobre Ubuntu mientras todos los días hace las tareas cotidianas en Windows o MacOS. Otro motivo por el que me arriesgué a ese cambio es que ahora soy inmunde prácticamente a los virus informáticos. Cada vez que un cambio va a ser hecho en Ubuntu, pide confirmación de usuario y contraseña. Y eso puede resultar un poco molesto si estamos acostumbrados a que normalmente damos doble click en un instalador y eso es todo, pero ¿cuántos virus se nos habrán filrado así? Por esto es que al no haber un anti virus instalado el consumo de recursos es mucho menor y podemos tener un entorno más rápido.

Otra "dificultad" es que no todos los programas que están hechos para Windows o Mac están en Ubuntu. Sin embargo la mayoría sí están disponibles. El único que me duele que no esté es iTunes, pero es culpa de Apple que no ha querido lanzar la versión correspondiente, no es culpa de Linux de que no se pueda instalar. El resto de programas que tenía en Windows los tengo: Thunderbird, Firefox, Google Chrome, Tweetdeck y Libre Office, sólo por nombrar algunos.

En cuanto a lo demás, resulta más comodo. Uno tiene acceso a cuatro pantallas así haya un solo monitor. Yo tengo dos monitores y tengo ocho pantallas, por lo que me evito eso de abrir y minimizar ventanas que aunque no lo crean quita mucho tiempo. Entre otras cosas, ya para cerrar, les recomiendo Ubuntu porque es gratuito, es legal y si lo ven de esta forma, puede resultar una ventaja para entornos corporativos en que pagar por una licencia de Windows no es nada barato.

Imagen propiedad de Kordite

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