10 de diciembre de 2011

Compré un CD

Aunque yo sea defensor a muerte de compartir archivos por Internet, debo reconocer que lo que en ultimas me gusta es escuchar música, aunque a veces no me importe si al artista se le reconoce su trabajo. Creo que lo más importante, incluso antes de entrar a hablar de que se le reconozca o no su trabajo a una banda es que conozca su trabajo. De lo contrario, ¿cómo pretenden que paguemos por un disco de veinte canciones cuando sólo hemos escuchado una? A la vieja industria cultural le duele el modelo de iTunes de pagar por canción, porque dejaron de hacer dinero fácil. Pero no por eso yo no compro música. De hecho sí compro, sólo que me parece un poco cara y no me puedo dar ese gusto todos los días, y cuando lo hago es con artistas que han hecho mucho mérito para que yo saque plata de mi bolsillo y les pague un CD, un DVD o una boleta de concierto. De otra manera, tendría mi biblioteca musical llena de one hit wonders que se volvieron famosos con una sola canción y no volvieron a hacer nada en sus vidas. Precisamente hoy compré un CD. Los que llevan leyendo este blog hace un buen tiempo o me conozcan ya se imaginarán de qué. Pues si he escrito para blogs especializados en el Punk-Rock, creo que no hay muchas posibilidades de que yo compre música de otros géneros.

Les presento mi colección de música

Mi historia comprando música es vieja. Yo sólo tenía once años y tras bajar mis primeras canciones me volví fan de Blink 182, de ahí mi afición por el género. Esa era una época en la que aunque ya era muy fácil conseguir música, seguía siendo complejo tener toda la que uno puede llegar a tener hoy. Las conexiones no eran tan rápidas y uno solo se podía dar el lujo de tener las mejores canciones de un artista gracias a Napster, no toda la discografía como lo permiten hoy Taringa o los torrents. Y era una época en la que hasta ahora se estaba acabando algo que quienes escuchamos algunos géneros de música muy específicos extrañamos: tener una copia original de un artista en particular era una rareza. No estamos hablando de bandas que sonaran en radio todo el tiempo, sino de unos grupos que sólo conocíamos quienes escucháramos, en mi caso, Neo, aunque pasaba exactamente lo mismo con el metal y el rap. Entre esas rarezas, yo no compré el último CD de Blink 182, muy popular en aquella época. Compré el primero, el Cheshire Cat lanzado por allá en 1994 cuando nadie los conocía fuera de San Diego, California, y que hasta tenían otro baterista. Estamos hablando del año 2001.

Hoy puedo decir que tengo varios CD. Mi colección no es gigante como quisiera que fuera. Si tuviera mucha plata, tendría al menos la discografía completa de mis artistas favoritos, pero no. Me tengo que conformar con los que he comprado y con la que llevo llevaba en mi iPod. Esta tarde entré a una discotienda y me sorprendí al ver un disco de The Misfits, una banda legendaria en el Punk (No en el Punk Rock), sobre todo por ser la única banda en un sub-género: el Horror Punk. Por ahí hay otras bandas pero son muy poquitas y no les llegan ni a los talones. El Horror Punk es un género cuyas letras describen escenas de terror y sangre, similar a como lo hace una película. Y de hecho así son los videos y el maquillaje de los miembros de la banda. The Misfits es una banda norteamericana que nació en 1977 pero estuvo inactiva hacia finales de esa década hasta mediados de los 90. He escuchado que hoy por hoy no son lo mismo de cuando Jerry Only y Glen Danzig la fundaron, que se volvió una máquina de hacer dinero del primero a costa de la trayectoria y el nombre de la agrupación porque de hecho sólo queda él. Danzig se fue y los demás miembros cambian cada rato. Hace poco incluso tuvieron un baterista colombiano, el ex baterista de Black Flag, más conocido como Robo (acá encontré una entrevista de él cuando vinieron a Colombia). En otra oportunidad ese mismo puesto lo ocupó un ex Ramones.

A mí en últimas no me importa que hablen mal de alguien de la banda, de lo que haya hecho o dejado de hacer, porque simplemente un día escuché una canción de The Misfits y me gustó, así como me gustaron todas las canciones de antes y después. Por eso hoy compré American Psycho (1997), la primera grabación después de la reunión en 1995. También porque a pesar de lo que mucho que me gustaba nunca había tenido la oportunidad de encontrarme con un artículo que les reconociera su trabajo, porque ni siquiera las veces que han venido a Colombia he podido ir. Hasta hoy la única manera de hacerlo era escuchando las canciones que había conseguido totalmente gratis.

Les dejo una canción de The Misfits para que no solo conozcan sino escuchen

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