15 de mayo de 2008

Ni beligerantes ni terroristas

En manos de las Farc hay aproximadamente 600 secuestrados. Una de las cosas que este grupo guerrillero pide a cambio para que estas personas sean libres nuevamente es que se les quite el status de terroristas que le han dado 31 países y se les dé el de fuerza beligerante que ha llegado a proponer el gobierno venezolano. Pero ¿por qué no hacer lo que gobiernos como el argentino, chileno o ecuatoriano han hecho y es no denominarlos de ninguna de las dos maneras? O ¿por qué simplemente no dejamos de llamarlos terroristas?

Claro, para mucha gente las Farc son terroristas, pero ¿por qué? La razón va más allá de que maten y secuestren civiles y de vez en cuando cometan atentados terroristas. En pocas palabras, cometen crímenes de lesa humanidad. La razón de fondo -y que no todas las personas conocen, pero deberían de conocer- es que este grupo armado no respeta el Derecho Internacional Humanitario. En eso radica la diferencia entre un grupo como las Farc y otras agrupaciones también guerrilleras como el Movimiento 26 de Julio que triunfó en la revolución cubana o El Frente Sandinista que también consiguió la victoria pero esta vez en Nicaragua.

El DIH es el derecho de la guerra. Debido a que en la guerra no hay límites, y en ella todo se vale, se creó este derecho de cómo hacer la guerra, poniendo unas limitaciones a ella. En pocas palabras, el DIH busca humanizar la guerra y evitar involucrar a la población civil en un conflicto, ya sea internacional, entre países, o interno, entre ejército y grupos beligerantes.

Ahora que entendemos qué es el DIH, entendemos también por qué las Farc son consideradas terroristas. Pero entonces tendríamos que llamar terroristas también a Los Estados Unidos por haber invadido durante los últimos 50 años a países como Nicaragua, Irak, Afganistán o Panamá. O al Estado Colombiano por ser el responsable de masacres como las de Jamundí, Apartadó o Mapiripán. Y en torno a esto gira la doble moral de los que apoyan la lucha contra el terrorismo, pero que creen que terrorismo es sólo las Farc y apenas saben que existe el ELN. De acuerdo con esto, deberíamos llamar terroristas a todos.

El término terrorismo y todos sus derivados se volvieron populares después de los atentados del 11 de septiembre del 2001. Y es que ¿Las Farc, el ELN, ETA o Al-Qaeda no existían ya antes de esa fecha? Sí existían, y de hecho habían cometido cientos de intimidaciones contra la población civil, pero se les ocurrió llamarlos terroristas después de esa fecha cuando el presidente George Bush de los Estados Unidos le declaró la guerra al terrorismo.

Ahora, por culpa de esa palabra, las Farc exigen que se les deje de calificar como tal y a cambio ellos liberan a los secuestrados. Lo que yo propongo es que se les deje de llamar terroristas, pues no hemos ganado nada con eso, sólo apoyo militar por parte de los Estados Unidos para combatir lo que para ellos es terrorismo. Después de todo, habremos dado un paso para la liberación de rehenes; las Farc seguirán siendo terroristas no por como los denomine un país, sino por lo que piensa la gente y por sus actos y finalmente todo seguirá igual a antes del 2001.

Imagen propiedad de Roberto Posada Rosero disponible en este enlace

4 comentarios :

Emiliano Orlando dijo...

Por cierto, su blog me resulta interesante, ya pertenece a mis favoritos.

Saludos,

Orlando.

Joaquin dijo...

Hola Daniel:

La verdad que no se cómo habría que llamar a las FARC, pero lo que sí se es que a George W. Bush el mote de terrorista le queda chico. Creo que genocida le vendría mucho mejor.

Te mando un abrazo!

Ðavid Osorio dijo...

En completo desacuerdo. El terrorismo y el término existían desde antes (puede verse cualquier película de secuestro de aviones de antes del 2001 a ver cómo llamaban a esos tipos).

En segundo lugar, el terrorismo de estado no es el terrorismo simple y llano.

En tercer lugar, es deber de los terroristas liberar a los secuestrados incondicionalmente y ni el Estado ni nadie debería encaminar políticas para que cumplan con su obligación (¡¡joder!, es su obligación!).

En cuarto lugar, debemos empezar a concebir el conflicto en términos de que no se cede ni un milímetro a las peticiones terroristas. Para cualquier tipo de pacto, trato, diálogo o negociación, que bajen las armas (y en vista de que eso no va a pasar, pues pa qué).

En quinto lugar, resulta un lugar común y muy poco acertado decir que "EEUU es terrorista". Puede que algunos de sus gobiernos y gabinetes lo hayan sido, pero ¿todo el pueblo?

Daniel Afanador dijo...

Eso lo escribí hace tres años y desde entonces he cambiado varias posiciones de las que Ud señala

Comentarios