2 de septiembre de 2011

En qué va la Ley Lleras


Desde el día uno, hacia comienzos de abril de este año, en que el Ministro Germán Vargas presentó el proyecto que pretendía regular los contenidos que vulneraran el derecho de autor en Internet, me declaré enemigo del proyecto, sobre todo cuando parafraseándolo dijo en tono amenazante: ahora que se tengan los piratas. En el proyecto estaba contemplado que habría cárcel de hasta ocho años a quien compartiera contenidos protegidos por el derecho de autor. Mi primer argumento fue que a mí, a quien les está escribiendo, me podrían judicializar por compartir un disco del que solamente se sacaron 500 copias y en ese momento, y aún hoy, es imposible de conseguir original. Han pasado cerca de cinco meses y de a poco fueron saliendo a flote más argumentos para que los usuarios nos pusiéramos en contra del ministro. Ya durante esta semana, el senador Camilo Romero presentó un proyecto alterno que corrige los errores del proyecto inicial. El avance más importante está en que una ISP; es decir, una empresa prestadora de servicio de Internet, no tendría la facultad de retirar contenidos, presumiendo la culpabilidad del usuario, sino que se respetaría el debido proceso y no sería sino un juez quien entraría a decir si el usuario es culpable o no.
Es una lástima que quienes hoy defendamos la libertad en Internet seamos vistos como piratas por la industria cultural

De entrada, el proyecto contempla defender los derechos de autor, pero los usuarios quedaron totalmente aislados cuando se redactó la propuesta inicial. Es decir que la ley que pretendía regular los contenidos de Internet estaba hecha de la mano de los artistas en Colombia pero quedaron aislados los usuarios. De hecho, el Ministro llegó al Congreso de la República acompañado de artistas, pero de ningún usuario. Además, un proyecto que pretende meterse con temas relacionados con las TIC no tuvo en cuenta ni siquiera a este ministerio. ¿Cómo puede ser que el Ministerio del Interior y no el Ministerio de las TIC sea el que haga una propuesta que involucra Internet? Bajo ese lógica, un juez que no tiene ni idea de cómo funciona Internet sería en quien queda la responsabilidad de decir que se puede compartir y qué no se puede, más cuando la red está basada en ese concepto: compartir.
 El mejor ministro, Diego Molano, ministro TIC, no ha tenido participación en la redacción de la propuesta del Ministerio del Interior, un tema pilar que por naturaleza no tiene que ver con este ministerio

Y es que un error que cometen la industria discográfica y editorial es pretender que quienes normalmente descargan contenidos de Internet, si se los prohibieran, irían corriendo de una a comprar lo que no están pudiendo ver gratis en Internet. En eso se basan para decir que el P2P y los servicios de compartir archivos les están generando millones de dólares en pérdidas. Ni siquiera lo están viendo como una herramienta que podría estar de su lado, sino como un arma a la que hay que satanizar. Ya lo dije en otro post, y es que ya hay artistas que aprovechan estas nuevas tecnologías para darse a conocer. ¿Por qué la industria cultural no acepta que Internet cambió el mundo antes de intentar regularlo? 
Ya con el caso Napster en 2001, que fue cerrado; The PirateBay en 2006; y leyes como la Hadopi en Francia y Sinde en España ha quedado demostrado que cuando la justicia intenta colocarle limites a lo que se comparte en Internet termina habiendo efectos no planeados. Después del cierre de Napster, aparecieron servicios como Ares, Limewire y Kazaa que funcionan de la misma manera. Con el caso The Pirate Bay nació el Partido Pirata Sueco, hoy con representación parlamentaria en el Parlamento Europeo, participación en la caída de Ben Alí en Túnez y con el proyecto de creación de Partidos Piratas en todo el mundo. Finalmente, la ley Sinde y la Hadopi han resultado un despilfarro de recursos públicos. De 500.000 usuarios bajo el riesgo de que les sea cortada su conexión a Internet en Francia por infringir el derecho de autor, sólo hay diez que están en riesgo de que una ISP, ni siquiera un juez, les restrinja el derecho a la información. En Colombia lo que pasó fue que se creó un movimiento ciudadano, aglutinado en Twitter y Facebook, muy activo durante el debate del proyecto pero que desafortunadamente fue marginado por Roy Barreras y Juan Manuel Galán, dos de los senadores ponentes del proyecto, y el ministro Germán Vargas. Gracias a la presión de este movimiento, los senadores Luis Fernando Velasco, Jorge Londoño y Luis Carlos Avellaneda se abstuvieron de votar a favor en el primer debate de la ley hace algo más de dos meses.
Napster fue visto en su momento como un servicio que le robaba millones de dólares a la industria discográfica

Lo bueno que se puede sacar de todo esto es que RedPaTo2, Camilo Romero y Simón Gaviria se han convertido hoy en los representantes ante la opinión pública de quienes defendemos Internet, como lo asegura la ONU, como un derecho fundamental, y si realmente en Colombia quieren legislar el derecho de autor, nos tendrán que escuchar a todos los que estamos del lado de los usuarios, no solo a los representantes de los artistas.

Actualización del 5 de septiembre: los promotores de la ley están organizando un seminario en el que "expertos" cuentan la experiencia en aplicación de leyes similares en otros países. El problema es que siguen marginando a los usuarios, hay por lo menos cinco invitados pro derecho de autor y ningún experto en temas de Internet.

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