Hace un año en Colombia habíamos recién salido de la segunda vuelta de elecciones presidenciales, que dieron como ganador al hoy presidente de Colombia Juan Manuel Santos de mano del Partido de la U. Por su militancia en este partido yo ya lo descalificaba de antemano, pues no ha sido un secreto que la U durante los últimos cinco años ha tenido una bancada en la Picota por los nexos entre algunos de sus miembros y el paramilitarismo; que eran unos arrodillados de Álvaro Uribe Vélez; o que en el papel, mientras el entonces presidente se dedicaba a descalificar a los integrantes del Polo Democrático, en Bogotá tenían el control político con una alianza Polo-U. Estas incoherencias me sugerían que Juan Manuel Santos no era la mejor opción para el país. Sin embargo, a ya uno año de elecciones Juan Manuel Santos nos ha callado la boca a muchos, tanto que la oposición no se quedó en el Polo sino en algunos sectores del uribismo que pretendían que todo siguiera como los últimos 8 años.

El líder máximo del Partido de la U, que no es Álvaro Uribe, sino Juan Manuel Santos, ha sabido salirse de esa línea de corrupción que distinguió al anterior gobierno. Fue él quien estuvo al frente del escándalo de corrupción en el sector de la salud, que curiosamente ocurrió en los últimos ocho años; fue en cabeza suya que se propuso una ley de víctimas que el mismo Álvaro Uribe rechazó, entre otras razones porque no estaba de acuerdo con que miembros del Ejército que hubiesen cometido actos en contra de la población civil fueran tratados igual que los terroristas comunes y corrientes; fue idea de su gobierno proponer un estatuto para la oposición, que iría en contra vía de todas las irresponsables declaraciones de Álvaro Uribe en contra del único partido de oposición; fueron sus ministros de Hacienda y Agricultura los que se les pararon a los más ricos de este país; y finalmente, se ha rodeado de buenos ministros.

Esto es lo que tiene a lo poco que queda del uribismo en el mismo lado de la oposición, pero hay varias cosas que han pasado por debajo de cuerda y que tienen molesto a un gran sector de la opinión pública: a la gente común y corriente. Resumámoslo en que son sus ministros. El Ministro de Minas y Energía Carlos Rodado defendiendo los altos precios de los combustibles que Colombia paga como si no fuera un país productor. El Senador Luis Fernando Velasco, promotor de que los precios de los combustibles bajen, asegura que mientras producir un galón cuesta 90 centavos, los colombianos pagamos 2.5 dólares. Por otro lado, un tipo por el que yo dije que de pronto votaba, el Ministro del Interior Germán Vargas Lleras que, además de su idea de judicializar con hasta 8 años de cárcel a quienes hagan manifestaciones en vía pública, nos está metiendo los dedos en la boca a todos los que usamos Internet en Colombia. Dijo que construiría una ley que defendiera los derechos de autor de mano de los artistas y los usuarios pero realmente nos están dejando a un lado. En este momento, como está redactado el proyecto, una ISP tiene un poder equivalente al de un juez: sin una orden judicial pueden descolgar contenido de la red. Y creo que no hay nada que decir del ministro que algo tiene que ver con Saludcoop.

Juan Manuel Santos podrá ser tan popular como Álvaro Uribe pero si sigue dejando que sus ministros adopten medidas impopulares en algún momento le pasará factura a su imagen. El mismo efecto que tuvo AUV, nada más miren a todos los criminales que lo rodeaban.