10 de julio de 2016

Jericoacoara, Brasil: el viaje de la vida


El viaje de la vida no es un viaje mío. El viaje de la vida es una expresión utilizada por mi primo Norbert en un blog (en alemán) que comenzó a escribir el día en que empezó en 2015 un viaje de 1 año por América Latina, saliendo de Alemania (donde vivía), partiendo de México y recorriendo toda América Central y América del Sur, pasando por Panamá, Colombia, Brasil y Argentina. De ese viaje, en los más de 10 países que visitó, Jericoacoara dice que fue su lugar favorito.

(Asegúrense de leer hasta el final para ver todas las fotos)

Jericoacoara es una pueblo de pescadores con no más de 3000 habitantes, ubicado en el Estado de Ceará, al nordeste de Brasil, y lejos de toda civilización. Quien quiera poner un pie aquí tiene que ir en avión hasta Fortaleza (3 horas desde Sao Paulo) y de ahí tomar un bus hasta Jijoca, la ciudad más cercana de Jericoacoara (7 horas de Fortaleza o 300 Km). Después de eso, hay que tomar un transporte especial de 40 minutos entre las dunas para finalmente caer en Jericoacoara, un lugar que parece un desierto al lado de la playa, con una aldea incrustada en toda la mitad y calles pavimentadas con arena de playa.

(Si bien lo arriba mencionado es como yo hice el trayecto, también hay camionetas 4x4 que hacen el viaje desde Fortaleza en 4 horas por entre R$150 y R$250 
aquí un conversor de moneda)

Jeri, como le dicen cariñosamente los locales, está ubicada más exactamente dentro del Parque Nacional de Jericoacoara, un lugar con playas, lagunas, dunas y desierto, pero que entre sus calles de arena también tiene excelentes restaurantes, hostales, posadas y hoteles de hasta 5 estrellas. Todo esto mezclado crea un ambiente de paz con increíbles paisajes, como pueden ver en las fotos que acompañan este post.


Jericoacoara sería lo que podríamos llamar como "el otro Brasil", lejos del desarrollo de Sao Paulo, este sería su opuesto contrario, una ciudad que existe gracias al turismo y que no necesita de nada más que eso.

Duna do pôr do sol

Ahora mismo, Norbert vive en Jericoacoara y, sin un pasaje de regreso, planea quedarse indefinidamente. Antes de eso, pasará un tiempo en Máncora, Perú, y regeresará a Jericoacoara, donde conoció a su novia Socorro. Previo a este viaje, Norbert vivía en Munich, pero también vivió en Barcelona y Frankfurt. En Alemania vivió desde pequeño en una ciudad muy pequeña llamada Leeheim y fue su casa durante más de 25 años. Planeó alguna vez también quedarse en Colombia, de donde es la familia de su mamá, mas de todo eso prefirió darle una oportunidad a Brasil.

En su viaje de hace 1 año vino a visitarme a Sao Paulo, donde se quedó unas 3 semanas (y escribió un post). Si bien al comienzo no tenía grandes expectativas sobre lo que la capital paulista tenía para ofrecer, hoy dice que es una ciudad que volvería a visitar (no para vivir).  Esa vez me contó por primera vez de Jericoacoara. Quedó tan impresionado, que una idea de quedarse apenas 3 días se convirtió en un mes y ahora en un proyecto de vida.

Sus comentarios, tan positivos, fueron a final de cuentas la razón por la que vine por primera vez, junto con Michael
— hermano de Norbert (también de Alemania) —, al nordeste de Brasil a encontrar a a Norbert y a su novia. Fue por esto que pude ver con mis propios ojos, quizás, una de las mejores playas del mundo: tranquila (sin vendedores asediando a los turistas), poca gente y mucho sol. Parece, como dice la canción de Attaque 77, vacaciones permanentes.

Playa Principal
Playa Principal

En este viaje me di cuenta por primera vez con mis propios ojos que existen 2 Brasil: el del sur, donde he pasado más de 2 años y medio y donde las cosas funcionan, y el resto de Brasil, el interior y el litoral lejos de las grandes capitales, ese mismo que ha sido abandonado por el Estado durante muchas décadas (aquí un reportaje de Globo News muy interesante sobre el tema). Si en Sao Paulo nunca me he quedado sin Internet porque tengo un plan 4G en el celular, hubo varios momentos entre Fortaleza y Jericoacoara en los que no había señal. Y eso mismo pasa con otras cosas ofrecidas por el Estado o hasta la iniciativa privada, como el hecho de que no haya carreteras para llegar a este lugar o bancos para que los turistas (o incluso los locales) retiren dinero. No obstante, la gracia de este lugar es precisamente esto: que es lo opuesto a la ciudad posmoderna e industrializada a la que todos estamos acostumbrados.

Viajar al nordeste de Brasil desde Sao Paulo es casi siempre más caro que ir a otros países de Sudamérica (por
SkyScanner este costó unos R$850 hasta Fortaleza). Allí estuve una noche en un cuarto que encontré en Airbnb (este por si están buscando) y no seguí el mismo día porque el último bus para Jijoca (ciudad antes de Jericoacoara) sale a las 18h, por lo que continué mi viaje al día siguiente a las 10h, para llegar a mi destino a eso de las 16h. Ese segundo pasaje cuesta máximo R$50 (incluso menos según esta página) y se puede comprar en la misma estación de buses de Fortaleza. Una vez en Jijoca, hay que tomar un transporte especial que pueda andar por el desierto. Para turistas el precio es de R$15. Al final fueron más de 24 horas de viaje desde que salí del aeropuerto de Congonhas en Sao Paulo hasta que estuve en Jericoacoara. Un viaje interminable que vale la pena al menos una vez en la vida para quien ya está en Brasil.

En Jericoacoara me quedé en un hostal llamado Latapera (lo recomiendo porque me gustó y porque uno de los dueños es mi amigo Mardonio). Hay cuartos para una o varias personas y queda a menos de 10 minutos caminando de la playa. Incluye desayuno, WiFi, televisión satelital y los precios varían entre R$40 y R$150 la noche.
O también pueden ir a booking.com y explorar más opciones. 

Por mi parte, respecto a qué hacer en el lugar, hay varios planes que puedo recomendar como paseo de buggie, caminar hasta la piedra furada (segunda foto de abajo) o a las lagunas, ir a la lagoa do paraíso (la de las hamacas dentro del agua de más abajo), la duna do pôr do sol (primeras dos fotos del post), comer langosta y pescado frescos, tomar unas caipirinhas en uno de los puestos al aire libre en la calle o ir a las fiestas de samba y forró que hay todas las noches.

O también es posible tomar clases y practicar deportes extremos como kitesurfing y windsurfing. En esto no entro en detalle porque no lo hice. 

Ahora cuando me preguntan cómo fue mi viaje, digo que este es el lugar más diferente que he conocido. La pasé muy bien como podrán apreciar en todas las fotos que acompañan este post. La energía de la gente que vive aquí hace la gran diferencia junto con los paisajes y la paz de este lugar.

Kitesurfing

Piedra Furada

Para mi primo, cuando le pregunté por qué Jericoacoara le gustaba más que otras ciudades, me dijo que lo que más le gusta de este lugar es vivir en la playa y poder caminar descalzo por toda la ciudad (las calles son de arena). Todas las noches hay una fiesta y por estar lejos de la civilización es el lugar más tranquilo del mundo. Él me explicó también que este lugar fue descubierto por los españoles en 1498. Para esa época ya existían los acuerdos que hicieron Portugal y España para repartirse el continente americano, y Jericoacoara se quedó del lado portugués por ese motivo. 

Algo que me llama la atención es lo que va a pasar en los próximos años. Si bien por ley, desde que se declaró área protegida en 1984, no se pueden construir más de 2 pisos y la ciudad no se puede expandir más de lo que ya es, y el piso seguirá siendo de arena, es incierto lo que pase cuando abran el aeropuerto de Cruz (a 45 Km). Lo normal es que esto haga más fácil para las personas visitar el lugar, se vuelva más comercial y probablemente se vuelva un lugar más caro para las personas que siempre vivieron aquí. También cambiará el día a día de muchas personas, como quienes trabajan llevando y trayendo turistas desde Fortaleza y otras ciudades. No siendo más necesario (o mucho menos de lo que es hoy), ¿en qué trabajarán estas personas ahora? Eventualmente esto hará que el lugar parezca menos aislado de la civilización, pero esto es algo esencial de lo que hoy es Jericoacoara. Lo cierto es que al momento en que escribí este post es un lugar único y muy particular que recomiendo totalmente para quien piense visitar o ya esté en Brasil.

Por último, a continuación unas fotos de mi viaje, y si tienen preguntas sobre cómo llegar a este lugar, pueden dejarla en los comentarios. Aquí hay un link con informaciones que les pueden resultar útiles: 

- http://www.jericoacoarasite.com.br/

Nota: mi primo Norbert pasará un tiempo Máncora administrando un hostal junto con su novia. Si los quieren conocer personalmente, este es el hostal: Misfit Hostel. Pueden mandarles un saludo de mi parte :)

Calles de arena

Paseo de buggie

Lagoa do Paraíso
Lagoa do Paraíso

Langosta fresca

Paseo de buggie por las playas

Paseo a las dunas


Paseo a la Playa Malhada

Práctica de windsurfing en la playa principal

Daniel, mis primos Norbert y Michael y mi amigo Mardonio

1 comentario :

Andres Ramirez dijo...

Increible viejo dani , este es un lugar que debo conocer antes de que construyan el aeropuerto, sé a que ge refieres con tu post , porque al go muy similar ocurrio en montañita ,ecuador, gracias a Dios lo conoci antes de lo que es ahora. Excelente post

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